Por Francisco
Ortega Hernández
¿Por qué creció el huachicol en
Puebla?
Sin duda que el jugoso negocio del huachicol
tuvo, tiene y tendrá varios “padrinos”, sobre todo políticos, pues la “tajada”
es supermayor, tan sólo, cifras emitidas por la paraestatal PEMEX, de 2012 a la
fecha, el robo de gasolinas a ductos es casi de 100 mil millones de pesos; por
eso se ve fortunas insultantes de los antes “ordeñadores” o “chupaductos” y
sus cómplices.
Habrá un alcalde “jodido” de los municipios del
llamado “triángulo rojo”, es pregunta. Cuántos nombres de políticos y policías
obran en la agenda de embutes de los huachicoleros; cuánto de ese dinero no
habrá financiado campañas de presidentes municipales, diputados; bueno,
hasta de jovencitas en algún certamen de belleza.
Es por ello, que en algunos puntos de la entidad, se
presume, los huachicoleros actúan con toda impunidad; ejemplo de ello,
Huixcolotla, tianguis donde no es raro que le ofrezcan al menudeo gasolina
robada a bajo precio. Así se podría referir a los otros municipios integrantes
del “Triángulo”; todo, una cadena de complicidades.
Tan sólo, los ranchos del Toñín, ¿qué, no fueron
visibles para las autoridades municipales? pues en los pueblos todos se conocen
y saben cuando de la noche a la mañana alguien sale de jodido, sin tener
familiares en el “gabacho”
Es por ello,
que los patrones del huachicol supieron
aprovechar la necesidad de la gente, acostumbrada a ganar unos cuantos pesos
por jornal en el campo, cuando bien les iba; o de las y los niños que sabían de
ropa nueva, dulces y juguetes a través del televisor, pues para ellos, ropa de
segunda mano, cuando hay; un dulce o un juguete, pues…está cabrón. Si, de esa
falta de apoyo social de las autoridades provocó un boquete que los
delincuentes supieron aprovechar para contratar “halconcitos” y “arrendar”
terrenos donde pasan los ductos.
Imagine Usted, darle a un niño mil pesos para sus
chocolates; o darle una buena “mochada” al dueño del terreno de labor para
extraer el hidrocarburo de los enseres de PEMEX; nada que ver con el 65 y Más;
lo que antes era Procampo y otros bálsamos sociales instrumentados por el
gobierno.
Y así, como el negocio del narco, está
casi imposible que acabe el huachicol. Lástima por Puebla; lástima por México

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