Abimael César Juárez
Este martes, el Arzobispo de
México celebró una Misa de acción de gracias con motivo del centenario del
periódico El Universal.
Esta
mañana, el cardenal Norberto Rivera
presidió en la Catedral Metropolitana de México una Misa de acción de gracias
para conmemorar el centenario del periódico El Universal. En su homilía,
destacó la gran responsabilidad social que tiene como periódico en la
cotidianidad nacional, en un país que sufre un deterioro moral, social y
económico, y que está herido por la violencia, la corrupción y el desánimo.
El Arzobispo de México recordó que hace cien
años, el 1 de octubre de 1916, el ingeniero Félix Fulgencio Palavicini vio
realizado su gran sueño de publicar el primer tiraje del periódico El Universal
bajo el lema “Diario Político de la Mañana”. “Él era un hombre liberal, de
amplia cultura e ideales sociales claros, que luchó por el fortalecimiento y la
reconstrucción económica, social y jurídica del país”, dijo.
Agregó
que el sueño editorial del ingeniero
Palavicini, al cumplir un siglo de existencia, habla de un acontecimiento no
sólo importante para la gran familia que trabaja en ese prestigioso medio, sino
que también se inserta como una efeméride de la historia del país, por el
trabajo periodístico realizado, “el cual ha tenido repercusión en la
construcción del México actual, que ha conquistado notables derechos y
libertades, pero también, donde se ha venido dando una triste descomposición
social que nos llena de incertidumbre”.
Al reflexionar sobre la lectura del Evangelio,
el Card. Rivera se dirigió a los presentes para lanzar estos cuestionamientos:
“¿Qué es lo más importante para un diario como El Universal, que tiene desde
sus orígenes una clara responsabilidad social? ¿Qué es lo más importante para
un periodista dedicado a informar? ¿Cuál es la contribución más importante,
desde la noble tarea del periodismo y la información, a un país que sufre un
enorme deterioro moral, social y económico? De las respuestas que ustedes den a
estas interrogantes –les dijo– dependerá la calidad de la información que
ofrezcan a la sociedad y el futuro de un diario que ha logrado no sólo
sobrevivir a muchas circunstancias, sino llegar fortalecido al primer siglo de
su existencia”.
También
se refirió a la idolatría al dinero. “Ante este ídolo se sacrifican los valores
morales y éticos, se arrojan a sus pies
los ideales más nobles, y algo peor: se sacrifica la misma vida humana, que
para muchos vale menos que cualquier cantidad de dinero. En el fondo de esta
idolatría encontramos una pérdida de fe; ya no esperamos nada de la otra vida,
hemos dejado de anhelarla, y entonces buscamos desesperadamente aferrarnos a
ésta, a sus goces y placeres, a los bienes materiales, como si teniendo más
cosas pudiéramos conjurar a la muerte”.
En el marco
de la fiesta de San Francisco de Asís,
el Card. Rivera recordó a la asamblea que al celebrar la Misa de acción de
gracias por el siglo de existencia, se reconoce una deuda de gratitud con Dios,
pues desde una perspectiva cristiana, se entiende que no todo ha sido logro del esfuerzo y del trabajo,
“sino que ha sido por un don de Dios”.
En este contexto, reconoció los esfuerzos de este
diario por tener un código de ética y “por rescatar los valores fundacionales
que siguen siendo vigentes en una patria como aquella posrevolucionaria que
necesitaba ser edificada, reconciliada y avocada a la consecución de valores de
la justicia social y el fortalecimiento de las instituciones”.
Finalmente,
felicitó a Don Francisco Ealy Ortiz
“gran amigo y hermano, por consolidar el Gran Diario de México y llevarlo a ser
el medio que hoy es referente nacional e internacional de la información, y a
todos los que, a lo largo de estos cien años, han colaborado con esta noble
tarea, desde los más altos directores y ejecutivos, hasta los trabajadores
más humildes, sin cuyo trabajo no sería posible la publicación de este diario”.
En la celebración también estuvieron presentes el
Director General del periódico El Universal Juan Francisco Ealy Lanz Duret y su
señora esposa la señora Perla Díaz de Ealy, sus hijos Juan Carlos, Lolita
Perla, Juan Luis y Verónica Ealy Díaz, y su hermana la Señora Teresa Ealy Lanz
Duret, así como directivos y empleados del medio informativo

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