La Capilla del Pocito, historia, arquitectura y arte en deterioro

miércoles, 16 de septiembre de 2015


Vladimir Alcántara

Es en este recinto donde aquel hombre, ejemplo de heroísmo, patriotismo y servicio a la feligresía, don José María Morelos y Pavón, quiso detenerse a rezar antes de ser llevado al paredón.

Capturado en Temazcalapa, Puebla, y tras semanas de enjuiciamiento, el más grande los caudillos insurgentes, el Generalísimo don José María Morelos y Pavón, es trasladado en una carroza a San Cristóbal, Ecatepec, para ser fusilado. Al pasar por el Cerro del Tepeyac, pide a sus custodios le permitan detenerse a hacer una oración en la Capilla del Pocito, antes de tener que estar en aquella localidad girado contra el paredón, donde horas más tarde rezaría el Salmo 51, levantaría un crucifijo y exclamaría: “Señor, si he obrado bien, tú lo sabes; pero si he obrado mal, yo me acojo a tu infinita misericordia”. Acto seguido, recibe la descarga letal.

A este hecho histórico hace alusión una placa conmemorativa colocada en la parte exterior de la Capilla del Pocito, custodiada actualmente por el P. Raymundo Maya y por el P. Enrique López, párroco y vicario del templo Santa María de Capuchinas respectivamente, quienes, en entrevista para Desde la fe, hablan sobre la riqueza histórica, artística, arquitectónica y religiosa de este legendario recinto, así como del estado en que actualmente se encuentra y las reparaciones que precisa con urgencia.

Al respecto, el P. Raymundo Maya explica que la Capilla del Pocito es uno de los monumentos religiosos que integran la Parroquia Santa María de Capuchinas; se trata de un recinto maravilloso que tuvo su origen en el Acontecimiento Guadalupano, pues en el sitio de su ubicación había un borbollón a ras de suelo, en el que los peregrinos pasaban a beber agua y a bañarse cuando visitaban a Juan Diego para oírle hablar sobre las milagrosas apariciones. “La vena de agua estaba ubicada muy cerca del lugar en que la Virgen pidió al santo indígena le construyera su casita, así que la gente iba ahí a saciar la sed y a bañarse  para quedar libres de enfermedades, toda vez que el agua tenía propiedades curativas”.

Por su parte, el P. Enrique López señala que esta capilla marca el sitio de la cuarta aparición de la Virgen de Guadalupe a san Juan Diego. “En un inicio aparecía ahí la vena de agua al aire libre, hasta que en 1648, el Vicario Luis Lasso de la Vega lo mandó cubrir con una techumbre y cuatro paredes, construcción que con el paso del tiempo se fue deteriorando. Posteriormente, en 1777, un ermitaño llamado Calixto González de Albencerraje realizó una colecta de dinero y le llevó al arzobispo Núñez y Haro 40 mil pesos para que erigiera ahí un templo, de manera que el Arzobispo contactó al ilustre arquitecto Francisco Antonio de Guerrero y Torres para tal efecto. 

Quien llevó a cabo la obra sin cobrar un solo peso, al igual que los albañiles que trabajaron en él. El templo que levantaron es el que actualmente vemos, se trata de una de las más grandes joyas del barroco mexicano; alberga el sitio del borbollón, sobre el cual se construyó un pocito delimitado por un brocal, mismo que dio nombre al recinto.

El P. Raymundo Maya señala que para la construcción de la capilla se utilizaron materiales propios de la región, como la piedra, el tezontle y la cantera, además de otros que fueron trayendo de otras partes, como el ladrillo vidriado, la cerámica y la talavera poblana en color azul y blanca, con lo cual el arquitecto De Guerrero y Torres logró erigir este magnífico recinto dedicado a la Virgen, de una solidez y hermosura que maravillan; “y es justo en este lugar donde aquel hombre ejemplo de heroísmo, patriotismo y servicio a la feligresía, el llamado “Siervo de la Nación”, quiso detenerse a rezar antes de ser llevado al paredón. Por esta y otras razones, tenemos aquí un recinto que es obligado mantener en las mejores condiciones.”

La Capilla del Pocito consta de tres cuerpos cubiertos por tres cúpulas; el acceso principal obliga a rodear el brocal del pozo; sobre esa zona, en el techo, se encuentra una representación dedicada al Espíritu Santo. De frente a la entrada se puede ver el altar mayor, con un retablo barroco dedicado a la Virgen de Guadalupe; al lado del altar están el púlpito y el confesionario, tallados en madera; la cúpula principal tiene en su pintura varios símbolos marianos cargados por querubines, signos propios de la letanía del Santo Rosario. “La Capilla del pocito –comenta el P. Enrique López– cuenta además con obras de distintos pintores, principalmente de Miguel Cabrera, el extraordinario artista oaxaqueño, el primero en crear pinturas sobre la Virgen de Guadalupe. Es un templo muy hermoso y rico en obras de arte, parte de nuestra cultura y de nuestra historia. 

El P. Raymundo Maya comenta que, pese a toda la riqueza cultural, histórica, artística y arquitectónica que encierra la Capilla del Pocito, poco a poco ha ido quedando en el descuido, pues, por principio de cuentas, en la parte exterior se puede apreciar una zanja perimetral que hizo el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en la década de los noventa con el fin de liberar la altura, porque ya todo estaba sufriendo una inclinación, trabajo con el que se logró nivelar el recinto; sin embargo, la zanja no ha sido tapada y en épocas de lluvia se forman inundaciones terribles que terminan afectando los cimientos. 

“Por otra parte, en la cúpula principal, que está decorada con un trabajo artístico en el que se representa una devoción mariana, se puede ver que algunas partes de la pintura se están deteriorando y el aplanado se está cayendo; si no se ha dañado más es porque nosotros le hemos hecho un arreglo a la mexicana: le colocamos en la parte exterior una especie de cachucha de lona para evitar que el agua se siguiera filtrando, pero también esta cubierta ya se está estropeando, de manera que es urgente que la cúpula sea intervenida para poder conservarla en buen estado”.

Explica el sacerdote que el templo cuenta en el subsuelo con pilotes de control que lo sostienen, mismos que requieren de constante atención, pues necesitan ser ajustados; pero incluso en la zona en que se encuentran estos aparatos ya hay inundaciones debido al agua que se mete por la zanja perimetral que rodea la capilla, por lo que se está formando un pantano, y esto sólo habla del abandono en el que ha ido cayendo la Capilla del Pocito. 

“¡Falta el trabajo de los expertos! Es una labor muy compleja que requiere de manejo aparatos, mediciones, cosas que nosotros no sabríamos cómo realizar. Hemos estado pidiendo mucho al personal de Conaculta que nos ayude a conservar esta capilla y evitar que se siga deteriorando; ahí nos dicen que sí, pero no nos dicen cuándo. Les agradecemos todo el apoyo que durante unos años nos estuvieron brindando, pero no comprendemos por qué de un tiempo para acá dejaron de darnos asesoría y ayuda. ¡La Capilla del Pocito está quedando en condiciones lamentables!”.

Finalmente, el P. Raymundo Maya comenta que la Capilla del Pocito es muy solicitada para todo tipo de celebraciones, por lo cual acude a ella muchísima gente; pero quienes más la visitan, dado su riqueza artística y estructural, son estudiantes de las carreras de arquitectura e ingeniería, tanto del país como del extranjero. “Numerosos turistas se presentan aquí y se asombran de tan bello monumento, pero también se entristecen al ver las condiciones en que se encuentra ahora”


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