Carlos Villa Roiz
El próximo 16 de octubre, en
Roma, serán canonizados el niño mexicano José Sánchez del Río, mártir de la
Guerra Cristera, y el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero,
informó recientemente la Santa Sede.
El próximo 16 de octubre, en Roma, serán
canonizados el niño mexicano José Sánchez del Río, mártir de la Guerra
Cristera, y el sacerdote argentino José Gabriel del Rosario Brochero, informó
recientemente la Santa Sede, luego de la realización de un consistorio en el
que también se fijaron las fechas de canonización de la Madre Teresa de
Calcuta, para el 4 de septiembre, y de Elizabeth Hesselblad (Suecia) y
Estanislao de Jesús y María (Polonia), para el 5 de junio.
El niño José Sánchez del Río (1913-1928), de 14
años al momento de su martirio, mostró una fe madura, al dar su vida por Cristo
Rey en momentos de la persecución religiosa en México.
Su
valiente ejemplo sigue vigente como se
constata en la persecución religiosa que tienen lugar en Oriente Medio y el
norte de África, donde el Estado Islámico decapita, entierra vivos y martiriza
a hombres, mujeres y niños cristianos que se niegan a convertirse al Islam.
José
Sánchez del Río nació en Sahuayo,
Michoacán, el 28 de marzo de 1913. Sus padres fueron Macario Sánchez y María
del Río, quienes lo llevaron a bautizar a la Parroquia de Santiago Apóstol el 3
de abril de 1913.
En agosto
de 1926 estalló la Guerra Cristera y sus
hermanos mayores, Macario y Miguel, movidos por el celo cristiano de Anacleto
González Flores, Jefe de la Acción Católica de la Juventud Mexicana en
Guadalajara, se fueron con el general cristero Ignacio Sánchez Ramírez.
José, de 13 años, quiso seguir el mismo camino bajo
el argumento de que: “nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora”,
pero no fue aceptado por su corta edad; sin embargo, el jefe cristero Rubén
Guízar Morfín lo nombró abanderado de su ejército.
En un enfrentamiento cayó muerto el caballo de
Guízar Morfín y él niño, bajándose del suyo, se lo ofreció; gracias a este
gesto heroico el militar escapó, pero el niño José fue apresado y conducido
a Cotija, Michoacán.
El niño escribió entonces a su madre: “Fui hecho
prisionero en combate este día. Creo, en los momentos actuales, que voy a
morir, pero nada importa, mamá, resígnate a la voluntad de Dios. Yo muero
muy contento, porque muero en la raya, al lado de Nuestro Señor… mándame la
bendición juntamente con la de mi padre.”
El 7 de
febrero fue llevado a Sahuayo y
encerrado en la capilla “La Noria” que los militares habían convertido en
cuartel, donde, alegando que el templo no era establo, mató a todos los animales que estaban en su interior y
que pertenecían al diputado Rafael Picazo Sánchez.
José fue torturado y fusilado el
10 de febrero de 1928.
El 20 de Noviembre del 2005 fue beatificado en
Guadalajara, Jalisco, al lado de otros 12 beatos, durante el pontificado de
Benedicto XVI. El 22 de enero de 2016, el Papa Francisco aprobó el milagro para
su canonización: la sanación de una niña de Sahuayo, de cuatro meses, con
diagnóstico de 90 por ciento de muerte cerebral. Pese a que estuvo desconectada
de los aparatos, la pequeña sobrevivió sin secuelas.
José Sánchez del Río quedará en
el martirologio de la Iglesia al lado de niños como Santo Domingo Savio, Laura
Vicuña, dos de los niños videntes de Fátima (Jacinta y Francisco Marto) y de
los Tres Niños Mártires de Tlaxcala.
José Sánchez del Río es el cuarto
niño mexicano que es elevado a los altares.

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