¿Cómo un científico escéptico llegó a creer en la Sábana Santa?

martes, 29 de marzo de 2016


DLF Redacción

Schwortz fue miembro del Proyecto de Investigación de la Sábana Santa de Turín, que en 1978 reunió a prestigiosos científicos para examinarla.

Según la tradición, la Sábana Santa de Turín fue usada para cubrir el cuerpo de Cristo luego de su crucifixión, y por tal razón durante siglos ha sido vista por muchas personas como objeto de veneración; sin embargo, para otras se trata sólo de una curiosidad medieval o una mera falsificación, minimizando el hecho de que haya sido objeto de intensos estudios científicos para determinar su autenticidad u origen.  

            Pero justo ocurre lo contrario con Barrie Schwortz, un fotógrafo judío, quien, a partir de la evidencia positiva, ve ahora como un punto de partida, entre ciencia y fe, esta imagen sobre tela, de 14 pies de largo y tres pies y medio de ancho, teñida con la imagen post mortem de un hombre –tanto por delante como por detrás– que ha sido brutalmente torturado y crucificado.

Schwortz fue miembro del Proyecto de Investigación de la Sábana Santa de Turín, que en 1978 reunió a prestigiosos científicos para examinarla. En un inicio, como judío practicante, rechazó la propuesta de integrarse a este equipo, asegurando que se trataba únicamente de una pintura bien elaborada; aunque en el fondo se sentía intrigado por las interrogantes científicas planteadas en torno a la imagen.

            Finalmente Schwortz decidió participar en el proyecto, y entonces se enfrentó a uno de los grandes misterios de la Sabana Santa, pues el equipo diseñó un instrumento específico para proyectar a distancia la imagen mediante rayos X, lo cual adjudicó a cada punto de la figura un relieve proporcional respecto a sus luces y sombras, de manera que lo que se obtuvo fue un modelo 3D de una forma humana, y no la imagen distorsionada que resultaría de una figura carente de profundidad.   

La única manera de que esto pueda suceder es por algún tipo de interacción entre la tela y el cuerpo –explica el experto–; ya que ni las fotografías ni las obras de arte contienen este tipo de información. De manera que esta evidencia lo llevó a creer que la imagen de la Sábana Santa se produjo de una manera que supera las capacidades creativas, incluso mediante el uso de tecnología moderna. "Así que no hay modo de que un falsificador medieval tuviera los conocimientos para crear algo así, ni hacerlo con un método que ni siquiera podemos reconocer hoy que estamos en una era orientada hacia la imagen".

Asegura que el Sudario se ha convertido en una de las piezas más estudiadas en la historia de la humanidad, y la ciencia moderna no tiene manera de explicar el modo en que se generaron sus propiedades químicas y físicas, lo cual es solo una parte de toda la información que apunta a que la Sábana Santa es auténtica. "Realmente es una acumulación de miles de pequeños pedacitos de evidencia, que al ser reunidos resultan abrumadores en favor de su autenticidad".

            A pesar de tantas evidencias científicas que existen sobre el Sudario, muchos escépticos lo cuestionan sin procurarse ningún tipo de información al respecto, lo cual para Schwortz resulta lamentable. "Creo que la razón de que los escépticos se nieguen a ver (el uso de) la ciencia, apunta a que si aceptan algo de eso, sus creencias básicas se verían dramáticamente desafiadas, y tendrían que volver atrás y reconfigurar lo que son y lo que creen. Es mucho más fácil rechazarlo y no preocuparse por eso. De esa forma no tienen que enfrentarse a sus propias concepciones".

Aunque para Schwortz la existencia de la Sábana Santa no es una prueba de resurrección, asegura que la ciencia ha demostrado que se trata del sudario perteneciente a un hombre que fue enterrado de acuerdo con la tradición judía, luego de haber sido crucificado de la manera que indica el Evangelio. Explica que si fuera una imagen post resurrección, aparecería ahí un hombre vivo, no muerto, pero con base en las pruebas positivas que se le han practicado, se llega a un punto donde la ciencia se detiene y las personas deben decidir por sí mismas sobre su fe.

Schwortz señala que no se ha convertido al cristianismo, que sigue siendo un judío practicante, lo cual hace que su testimonio científico sea tanto más creíble. "Pienso que sirvo mejor a Dios de esta manera, en mi involucración con la Sábana Santa, al ser la última persona en el mundo de quien la gente esperaría que diera una conferencia sobre lo que es la reliquia cristiana fundamental. Creo que Dios, en su infinita sabiduría, sabía mejor que yo, y me puso ahí por una razón".


Artículo original de Ann Schneible, en Catholic News Agency

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