El Papa Francisco viaja a Roma tras concluir gira
en México
Alejandro Cruz Domínguez
El Sumo Pontífice abordó el avión
a las 8:11 p.m. (hora local de la Ciudad de México) después de una breve
ceremonia de despedida con la participación del Presidente Enrique Peña Nieto
El Papa Francisco se encuentra ya en el avión de regreso que
lo lleva a Roma después de lo visita de cinco días que realizó en México,
del 12 al 17 de febrero.
El Pontífice abordó el avión de la empresa Aeroméxico a las 8:11 p.m. (hora local de
la Ciudad de México) después de una ceremonia de despedida con la participación
del presidente de México, el Lic. Enrique Peña Nieto, miembros de su gabinete
presidencial, Obispos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM),
entre los que se encontraba el Cardenal Norberto Rivera Carrera.
En la despedida fueron visibles miles de pañuelos con los
colores del Estado Vaticano y de México que los presentes agitaron para
despedir al Vicario de Cristo. Asimismo, en el hangar del aeropuerto se
interpretaron los himnos nacionales de México y de la Santa Sede.
En su caminata hacia el avión, el Papa recibió el saludo y
el abrazo de varios niños que corriendo hacia su encuentro al verlo pasar.
Anteriormente, miles de chihuahuenses habían hecho valla
por las distintas calles de Ciudad Juárez para despedir al Sumo Pontífice, que
en esta ocasión, optó por utilizar un papamóvil cerrado en su último
recorrido por las vialidades de México.
En su primera visita apostólica a tierras mexicanas, el Papa acudió a la
Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Chiapas y Chihuahua, desde cuya
frontera, en Ciudad Juárez, emprendió el regreso.
Los discursos que pronunció el Papa en su visita a México
se distinguieron por abordar los principales problemas del país. Temas como el
narcotráfico, la violencia, la familia, los jóvenes y el deber social de la
Iglesia fueron abordados por el Papa en sus homilías y encuentros.
Tras ser acompañado hasta las escalinatas del avión por el presidente de la
Republica y su esposa, el Papa Francisco partió a Roma despedido por el tema de
“Las golondrinas” interpretado por mariachis.
Está
previsto que el avión del Papa aterrice
en el Aeropuerto Internacional de Ciampino, en Roma, tras 12 horas de viaje.
Cómo fue su último día en tierra
mexicana
Pide el Papa a presos perdonar a la sociedad, que
tantas veces los empujó a cometer errores
Vladimir Alcántara Flores
En su visita al CERESO Núm. 3, de
Ciudad Juárez, los internos agradecieron al Santo Padre su visita; “¡Benditos
sean los pies que vienen en el nombre de Dios!”, dijo una interna a nombre de
todos.
Entre
porras y muestras de cariño por parte de familiares de internos del Centro de
Readaptación Social Núm. 3, de Ciudad
Juárez, este miércoles 17 de febrero, alrededor de las 11:35 horas (tiempo de
la Ciudad de México), el Papa Francisco, acompañado por un corrido norteño
compuesto para él, ingresó a las instalaciones de esta prisión para visitar a
los presos de ese lugar, así como a internos e internas de otros
reclusorios que pudieron asistir a este acto, y dirigirles su mensaje de amor,
esperanza y consuelo.
El Santo
Padre fue recibido en el CERESO Núm. 3
por Jorge Enrique González, Fiscal General del estado de Chihuahua; Ricardo
Félix Rosas, Director de la prisión, y Josefina Silveyra Portillo, Directora
del CERESO Femenil. Tras la bienvenida por parte de estos funcionarios, el Papa
Francisco se dirigió a la capilla del recinto para orar ante la imagen de
la Virgen de Guadalupe y donar un crucifijo de cristal.
“Les
agradezco su presencia y todo el bien
que hacen aquí –dijo el Papa Francisco a los empleados–; hay mil maneras de
servir que no se ven. Ustedes se encuentran siempre con mucha fragilidad, por
eso he querido traer esta imagen de cristal, una material muy frágil. Cristo,
con toda su fragilidad nos ha abierto las puertas de la esperanza. Con el amor
a la Virgen, y contemplando la fragilidad de Cristo, espero que ustedes
sepan sembrar semillas de esperanza y resurrección.”
Posteriormente,
a nombre del Responsable de la Pastoral
Penitenciaria del Episcopado Mexicano, Mons. Andrés Vargas Peña –quien no pudo
asistir a este acto por motivos de salud–, se dio lectura a su mensaje de
bienvenida al Papa Francisco al CERESO Núm. 3: “Santo Padre, sea bienvenido a
traer la alegría del Evangelio a estos espacios, que son un grito a la
misericordia y la paz. Quiero transmitir el saludo de los sacerdotes, religiosas,
religiosos y de todos los que cada semana hacen presente la esperanza del
Evangelio con la celebración de la Santa Misa en los centros de readaptación.
¡Santo Padre, su palabra serán bálsamo para los presos!”
Acto
seguido, la interna Evelia Quintana, a
nombre de los presos y presas de México, dirigió un mensaje al Papa Francisco,
en el que agradeció su visita a hombres y mujeres cuyas malas decisiones del
pasado los llevaron a esos lugares de reclusión. “En este mundo gris, donde
todos los días parecen ser iguales y uno no es dueño de su presente, nos
alegramos por su visita. Nuestra situación nos genera desesperanza y tristeza;
para nosotros no hay algo más hermoso que el contacto con nuestros seres
queridos. No todo ha terminado aquí, sólo es una pausa en nuestras vidas.
Cuando me dieron mi sentencia, alguien me dijo: ‘no te preguntes porque estás
aquí, sino para qué estás aquí’. Señor, dije yo, sólo déjame ver que tus planes
son mejores que los míos. La visita que recibe un preso se convierte en alimento
de fe y esperanza. Santo Padre, nos sentimos agradecidos con su presencia, su
sencillez y humildad. ¡Benditos sean los pies que vienen en el nombre de Dios!”
Así, tras
saludar a un grupo de presos
distinguidos por su buena conducta –quienes le entregaron un báculo de madera
tallado por internos del Reclusorio Federal de la entidad–, el Papa Francisco
dio su mensaje de aliento a todos los reclusos, asegurando que los problemas no
se resuelven aislando, apartando, encarcelando, sino concentrándonos en lo que
realmente debiera ser nuestra preocupación: la vida de las personas que sufren
a causa del círculo de la violencia. “La reinserción o rehabilitación
comienza antes, comienza creando un sistema que podríamos llamarlo de salud
social; es decir, una sociedad que busque
no enfermar contaminando las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las
plazas, en las cales, en los hogares, en todos el espectro social. Un sistema
de salud social que procure generar una cultura que actúe y busque prevenir
aquellos caminos que terminen lastimando y deteriorando el tejido social”.
Posteriormente,
el Santo Padre pidió a los internos no
preguntarse “¿por qué?”, sino “¿para qué?”, como lo hizo Evelia Quintana, y que
este “¿para qué?” los lleve adelante. Les dijo no haber venido a hablar
como un catedrático, sino desde sus propias heridas y pecados, que el Señor
quiso perdonar, consciente de que sin su gracia podría repetirlos.
Finalmente,
el Sumo Pontífice pidió a los internos
ensanchar el corazón para poder perdonar a la sociedad, a esa sociedad que
no supo ayudarlos y que tantas veces los empujó a cometer errores.
De esta
manera, el Santo Padre, acompañado por
la canción Color de esperanza, del compositor Diego Torres, abandonó el CERESO
Núm. 3, de Ciudad Juárez, entre sonrisas y lágrimas de los presos, quienes se
apresuraban a acercarse a las vallas metálicas por donde el Santo Padre se
dirigía a la salida, a fin de extenderle la mano y recibir su saludo y
bendición.
Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días:
Papa Francisco a empresarios
Alejandro Cruz Domínguez
En su mensaje, el Santo Padre
destacó que la “cultura del descarte” se encuentra también inmersa y operando
dentro del mundo de las relaciones laborales.
El Papa Francisco asistió este miércoles al
Colegio de Bachilleres de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde ante
representes del mundo del trabajo advirtió que “Dios pedirá cuentas a los
esclavistas de nuestros días, y nosotros hemos de hacer todo lo posible para
que estas situaciones no se produzcan más”.
Ante
miles de empresarios y obreros de la
frontera, el Santo Padre advirtió que “cada sector tiene la obligación de velar
por el bien de todos; todos estamos en el mismo barco. Todos tenemos que luchar
para que el trabajo sea una instancia de humanización y de futuro; que sea un
espacio para construir sociedad y ciudadanía”.
Dijo que
el sistema económico actual “pone el
flujo de las personas al servicio del flujo de capitales”, provocando, en
muchos casos, “la explotación de los empleados como si estos fueran objetos a
usar y tirar”.
En su
mensaje, el Papa destacó que la cultura
del descarte se encuentra también inmersa y operando dentro del mundo de las
relaciones laborales, y que son los jóvenes los que especialmente están
padeciendo esta doctrina.
“Uno
de los flagelos más grandes a los que se
ven expuestos sus jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo
sostenible y redituable, que les permita proyectarse, generando en muchos casos
situaciones de pobreza. Y esta pobreza es el mejor caldo de cultivo para que
caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia”.
Por tal
motivo, llamó a las cúpulas
empresariales “a perder un poquito para que todos puedan ganar”, e invitó a que
los dueños de las industrias dialoguen con sus empleados para alcanzar
condiciones que generen riqueza y prosperidad económica, pero sin lesionar el
desarrollo integral de las personas.
El Vicario de Cristo resaltó la importancia de
impulsar condiciones de trabajo justas, bien remuneradas, seguras y
equitativas.
“Sé que
no es fácil poder congeniar en un mundo
cada vez más competitivo, pero es peor dejar que el mundo competitivo termine
determinando el destino de los pueblos. El lucro y el capital no son un bien
por encima del hombre, están al servicio del bien común. Y, cuando el bien
común es forzado para estar al servicio del lucro, y el capital la única
ganancia posible, eso se llama exclusión”, aconsejó.
En el
evento, el Asesor de la Pastoral Laboral
en la Conferencia del Episcopado Mexicano, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, pidió al
Pontífice que interceda por los trabajadores para un respeto laboral
adecuado.
Los
invitados saturaron las instalaciones
donde el Santo Padre fue recibido con porras como “Amigo, Francisco, Juárez
está contigo
Pedir a Dios el don de “las lágrimas”, exhorta el
Papa Francisco a fronterizos
Alejandro Cruz Domínguez
En lo que fue su última actividad
en México, el Papa Francisco celebró una Misa multitudinaria en la que condenó
el trato cruel a migrantes, y pidió poner fin a la muerte de mujeres en la
entidad.
En su
último día en nuestro país, el Papa
Francisco tuvo una muy activa jornada en Ciudad Juárez, Chihuahua, primero
visitando a los presos del Centro de Readaptación Social Núm. 3, para luego
sostener un encuentro con trabajadores y empresarios chihuahuenses, y
finalmente acudir a los antiguos terrenos de la Feria Expo, conocidos también
como “El Punto”, a objeto de celebrar una Misa multitudinaria.
Alrededor
de las 17:00 horas, el Santo Padre llegó
a este extenso predio, donde oró ante la cruz de Cristo y colocó un ramo de
flores frente a la imagen de la Sagrada Familia, como preámbulo de la
celebración de esta Misa, que convocó a unas 220 mil personas situadas en ambos
lados de la frontera entre México y Estados Unidos.
En su
mensaje a los juarenses, y en general a
toda la comunidad católica de nuestro país, el Santo Padre llamó a pedir a Dios
el don de las lágrimas, el don de la conversión, a fin de poner fin a actos
crueles, que nos degradan como humanidad, toda vez que en este territorio, como
en otras zonas fronterizas, se concentran miles de migrantes de Centroamérica y
otros lugares, y con el tiempo se ha convertido en un camino cargado de
injusticias: “esclavizados, secuestrados o torturados, muchos hermanos
nuestros son fruto del negocio del tránsito humano”.
Exhortó a todos a convertirse, tal como lo hicieron
los nivitas –gente de aquella ciudad pecaminosa que oyó la voz de Dios a través
de Jonás–, y llorar por la degradación, por la opresión. “Son las lágrimas las
que pueden ablandar el corazón, son las lágrimas las que pueden purificar la
mirada y ayudar a ver el círculo del pecado en el que muchas veces se está
sumergido; son las lagrimas las que logran sensibilizar la actitud endurecida y
especialmente adormecida ante el sufrimiento ajeno. “Así le pasó a Pedro
después de haber renegado de Jesús, lloró, y las lágrimas le abrieron el
corazón. Aquí, en este Año de la Misericordia, y en este lugar, Ciudad
Juárez, quiero con ustedes implorar la misericordia divina, quiero pedir con
ustedes el don de las lágrimas”.
“No
podemos negar la crisis humanitaria
–agregó el Papa Francisco–, que en los últimos años ha significado la migración
de miles de personas, ya sea por tren, por carretera e incluso a pie,
atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos.
Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un
fenómeno global: esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos
medirla por nombres, por historias, por familias. ¡Qué decir de los jóvenes,
‘carne de cañón’, que son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la
espiral de violencia y del infierno de las drogas! ¡Qué decir de tantas
mujeres a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida! ¡No más muertes ni
explotación!”.
Al
termino de esta Misa multitudinaria, el
obispo de Ciudad Juárez, Mons. José Guadalupe Torres, expresó unas palabras de
agradecimiento al Papa Francisco: “Su Santidad, llega el fin de su viaje
apostólico, y estoy seguro de que ha podido encontrar a un pueblo de gran fe y
fortaleza admirables, que a nosotros los pastores nos anima a seguir adelante
en la gran Misión Continental. Su ejemplo de vida y su mensaje nos reaniman y
llenan de entusiasmo, para, aún en medio de las adversidades, podamos seguir
proclamando la alegría del Evangelio. Que su viaje de regreso a Roma sea
tranquilo; lo acompaña la bendición de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe y
el amor de los mexicanos. ¡Cuente con nuestras oraciones!
Finalmente,
el Papa Francisco confesó que durante su
estancia en México por momentos sintió ganas de llorar, al ver muchos rostros
de esperanza en un país tan sufrido. “¡México no se entiende sin la Virgen de
Guadalupe!”.
El Papa hace suyos versos de Octavio Paz para
agradecer su vista a México
Alejandro Cruz Domínguez
En su último mensaje resaltó el
espíritu cordial y fiel del pueblo de México, y agradeció a todos los que
hicieron posible su visita.
Con la lectura del poema “Hermandad” del Premio
Nobel de Literatura, Octavio Paz (1914-1999), el Papa Francisco agradeció el
trabajo de todos los mexicanos que hicieron posible su viaje a México.
“Soy
hombre: duro poco/y es enorme la noche.
/ Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben. / Sin entender comprendo:
también soy escritura/ y en este mismo instante/ alguien me deletrea.”,
recitó el Santo Padre al finalizar el último evento oficial de su agenda en el
país.
Desde
Ciudad Juárez y al término de la Santa
Misa dedica a víctimas de la violencia, el Vicario de Cristo dijo que eligió
este poema para despedirse porque con su lectura “me atrevo a sugerir que
aquello que nos deletrea y nos marca el camino es la presencia misteriosa pero
real de Dios en la carne concreta de toda las personas, especialmente las
más pobres y necesitadas de México”.
En su
despedida resaltó el espíritu cordial y
fiel del pueblo de México, y agradeció a los servidores públicos y autoridades
de la Iglesia que hicieron posible esta visita, pero sobre “todo a los
servidores anónimos que desde el silencio han dado lo mejor de sí para que
estos días fueran una fiesta de familia”.
Recordó
que “cuando él pasaba por las calles del
país muchos mexicanos levantaban a sus hijos y se los mostraban”, y es por
eso, que pidió a todos “cuidar esta riqueza.
Mons. Torres Ocampo agradeció la presencia del
Santo Padre en Ciudad Juárez y le deseo un viaje tranquilo de regreso a
Roma.
México es
el segundo país de América Latina con
más católicos después de Brasil, con un 83,9 por ciento de sus 112 millones de
habitantes, y es la nación del Continente Americano con mayor número de
visitas papales.





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