Buen pretexto para visitar el “Relicario
de América”
Por Francisco
Ortega Hernández
Con
la segunda mitad del mes de julio, en Puebla,
también se abre la temporada de Chiles en Nogada, un exquisito platillo con
casi dos siglos de presencia, pues fue elaborado por religiosas en honor de
Agustín Primero (Iturbide) con motivo de su visita a la Angelópolis, el 28 de
agosto, día del onomástico del emperador.
En
el platillo convergen las frutas de
temporada, como la granada, nuez de castilla, indispensable para elaborar la
nogada; chiles poblanos, de la región de San Martín Texmelucan, perejil, carne
molida o desmenuzada de cerdo y res; pasas -uva deshidratada- acitrón, cebolla,
jitomate, huevos, harina, queso, leche y mucha, pero mucha paciencia para
estructurar el manjar.
Son
varios los puntos de la capital poblana
donde los chiles en nogada alcanzar su sabor máximo; ejemplo de ello: Fonda de
Santa Clara; Royalty, El Antiguo Cazador.
Por
lo anterior, es un buen pretexto para visitar a la llamada “Relicario de América”, conocer su catedral, la capilla de Dolores,
Santo Domingo, San Francisco, localizadas todas ellas en el mismo periplo, en
el centro de la ciudad. También hay museos, como “Amparo” sobre la dos sur y 9
oriente; la Casa del Alfeñique; la Casa de los Hermanos Serdán; o simplemente,
ir a la zona histórica de Los Fuertes (Loreto y Guadalupe) donde se
escenificó la batalla del 5 de mayo de 1862.
También,
si tiene tiempo, puede visitar San Pedro
Cholula, a tan sólo cinco kilómetros al poniente de la capital poblana;
enseñoreada con sus templos y la pirámide Mayor.
Sin
dejar de lado a San Andrés Calpan, a
unos 20 kilómetros al oeste de la Angelópolis, donde cada fin de semana, hasta finales
de agosto, llevan al cabo la Feria del Chile en Nogada.
Los
costos del platillo oscilan: en la
capital, de 180 a 300 pesos por chile, según el lugar; en San Pedro Cholula,
promedian los 200 pesos; y en Calpan, los 160 pesos. Así que Usted tiene la
última palabra.

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