Manuel
Bartlett, la DEA, Camarena y Buendía
Por Raúl Torres Salmerón
Cada determinado tiempo, ex agentes de la DEA acusan sin
pruebas --y si dicen tenerlas no las presentan--, a don Manuel Bartlett Díaz,
ex gobernador de Puebla y actual Senador de la República por el Partido del
Trabajo.
La causa de los ataques es
muy simple: el poblano es un personaje incómodo para los Estados Unidos.
Don Manuel Bartlett Díaz se
ha convertido en el legislador crítico más incómodo del gobierno. Su cercanía
con el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador --desde ahora el
puntero en las encuestas presidenciales—provoca miedo, desazón y preocupación
principalmente en los Estados Unidos.
Las acusaciones sin fundamento
surgen en momentos en que don Manuel brilla en el firmamento político de México.
El poblano siempre ha rechazado los cargos que se le hacen.
LA
HISTORIA DE CAMARENA
La historia es la siguiente: Enrique
alias “Kiki” Camarena Salazar, mexicano de nacimiento y estadounidense por
naturalización, fue un agente encubierto de la DEA (Drug Enforcement
Administration).
En 1981 fue asignado a la DEA
en Guadalajara, México. Se infiltró en el cártel de Guadalajara, y actuó con
éxito en golpes contra el narcotráfico. Después, fue descubierto y Miguel Ángel
Félix Gallardo ordenó el secuestro de Camarena en 1985, realizado por agentes corruptos
de la Dirección Federal de Seguridad. Camarena fue torturado hasta la muerte.
Estuvo presente Rafael Caro Quintero. Su cuerpo fue encontrado en el estado
de Michoacán.
Desde entonces a través de la cuestionada
figura de testigos protegidos, personas desconfiables y generalmente ex
sicarios, la DEA ha inventado historias.
Un grupo especial de agentes
de la DEA encargado de la Operación Leyenda, decidió destruir la imagen del
entonces Secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, por su gran influencia
política en México y evitar que llegara a la Presidencia de la República.
LA
PRIMERA ACUSACIÓN
En 1988 con motivo de la sucesión presidencial, versiones
periodísticas de Estados Unidos, a través de ex agentes y voceros oficiosos de
la DEA lo culparon del caso de su agente Enrique Camarena, mencionándolo en la
misma lista donde aparecieron el ex Procurador General de la República Enrique
Álvarez del Castillo y el Secretario de la Defensa Nacional, general Juan
Arévalo Gardoqui.
La información fue propalada
por los entonces precandidatos presidenciales, sobre todo el entonces
Secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari.
Un par de meses antes de la
toma de posesión como gobernador del estado de Puebla, el entonces priísta, en
diciembre de 1992 surgió nuevamente la acusación del asunto de la muerte de
Camarena.
En una conferencia de prensa,
el gobernador electo explicó sus razones, como escribió el periodista Alejandro
Manjarrez: “Bartlett habló fuerte, seguro y enérgico. Se le notaba convencido
de lo que decía”.
Cuestionado por el asunto
del caso DEA fue inquirido sobre su calidad moral y respondió tajante: “¡Claro
que tengo la calidad moral para gobernar a los poblanos!” y vaya que lo
demostró en los hechos siendo hasta la fecha el mejor gobernante que ha
tenido el estado en muchos años.
Fue en esa histórica
reunión de medios cuando puso de moda el viejo dicho “Al que no le guste el
calor, que no se meta a la cocina”. Por cierto, esa misma frase copiada a don
Manuel la repitió el Senador de la Republica panista Javier Lozano Alarcón en
abril de 2013, en entrevista radiofónica cuando hablo de lo difícil que
es la profesión de la política. También lo escribió en El Universal.
Cuando don Manuel pretendió
por segunda vez aspirar a la Presidencia de la República, luego de ser
gobernador de Puebla, en el año 2000 volvieron los ataques de la DEA.
En 2014 volvieron a aparecer
los mismos ataques. Bartlett era la figura principal en el Congreso de la Unión
y se opuso a la Reforma Petrolera.
La última acusación fue el
7 de julio de este año, a través de la agencia china Xinhua, el ex agente de la
DEA y encargado de la llamada Operación Leyenda, Héctor Berrellez, dijo a
Xinhua que está dispuesto a colaborar y aportar evidencias a México que implican
al Senador mexicano Manuel Bartlett Díaz en el secuestro, tortura y asesinato
del policía estadounidense Enrique Camarena a manos del capo Rafael Caro
Quintero en 1985.
También dijo tener pruebas
de que asesinó al periodista Manuel Buendía.
Berrellez
siempre asegura tener pruebas y nombres, pero nunca las ha presentado.
Solamente
se dedica a acusar sin pruebas a don Manuel Bartlett.
Respecto al crimen del periodista
Manuel Buendía en 1984. Fue consignado José Antonio Zorrilla Pérez, como autor
intelectual y Juan Rafael Moro Ávila como autor material. Zorrilla era entonces
director de la Dirección Federal de Seguridad.
ALGUNAS
PRECISIONES
Poco se ha dicho de don Manuel, que cuando se desempeñó como
Secretario de Gobernación, se encargó de transformar a la antigua Dirección
Federal de Seguridad, organismo corrompido y asociado con narcotraficantes
hasta el tuétano, en el actual CISEN (Centro de Investigación Seguridad
Nacional), organismo al que incorporaron, psicólogos, analistas de información,
y todo tipo de expertos. Se exigió entonces realizar exámenes psicológicos,
médicos, físicos a los que quisieron reincorporarse.
Asimismo, que los embajadores de Estados Unidos en México, John Anthony Golenor, mejor conocido como
John Gavin, John Dimitri Negroponte y Jeffrey S. Davidow, avalaron su conducta.
Viajó, acompañado del embajador
Negroponte a Estados Unidos para demostrar aquella falacia que iba a ser
detenido en cuanto pisara Estados Unidos, como le sucedió a Rubén Zuno Arce y
Humberto Álvarez Machain.
Sin duda alguna, como escribió Alejandro Manjarrez, respecto a Bartlett y otros políticos, al
que no le guste el calor, que no se meta a la cocina.
En fin, como dicen las coplas Herencia para un hijo gaucho de José
Larralde:
Por eso, si abarco ancho
¿me va a decir que está mal
porque a usted no le gusta?
A mí tampoco me gusta el frío.
pero no me arrime leña,
yo tengo la mía.
--
Perdone mi hijo, y no
crea,
que le voy a dar consejo,
solamente en el reflejo
de un parecer sin pasión,
quiero darle la ocasión
de verle el alma a su
viejo.
--
Si el perro mueve la cola
el perro sabe lo que hace,
nunca se meta ni pase
por juez de problema
ajeno,
el rancho suyo está lleno
de cosas por arreglarse.

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