Carlos Villa Roiz
Con motivo del próximo Dia de la
Bandera, que se celebra cada 24 de febrero, se rindieron honores al lábaro
patrio en la Catedral Metropolitana de México, al término de la misa que
celebra el Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.
Con motivo del próximo Día de la
Bandera, que se celebra cada 24 de febrero, se rindieron honores al
lábaro patrio en la Catedral Metropolitana de México, al término de la misa que
celebra el Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.
En esta ceremonia cívica participó la Banda de Guerra de la Policía Federal.
Momentos antes, al celebrar el
primer domingo de Cuaresma, el Cardenal Rivera habló de la conversión
proclamada por Cristo, quien pide “un cambio de mentalidad, de valoración y de
vida acorde con el plan de Dios”.
“Aquel que nos dice, "Yo soy
el camino, la verdad y la vida", tiene en sus manos un código de
circulación humana mejor que cualquier otro guía de hombres. Por esto no sólo
nos dice: "Conviértanse", sino que añade: "Crean en el
Evangelio". No se trata sólo de cambiar por cambiar, sino de cambiar a una
tabla de valores proclamados por Jesús, de orientar nuestra vida conforme a los
valores del Reino, a los valores evangélicos”, dijo el Sr. Cardenal.
Luego explicó: “La revolución
evangélica es es una revolución interna, de la mente, del corazón, y es una
revolución de nosotros mismos y no contra alguien, porque del interior del
hombre, de lo íntimo de su corazón, es de donde nace, según Jesús, toda la
clase de males. Esta es la verdadera revolución, porque las revoluciones que
tienden a eliminar al otro, sólo a cambiar las estructuras, son cambios para
quitar al otro y ponerme yo, es propugnar cambios para que todo siga igual.”
“Todos nosotros vemos la
necesidad del cambio, pero pensamos que los demás son los que tienen que
cambiar. Porque pensamos que la causa de nuestros males está en que el
gobierno, la Iglesia, los partidos, los empresarios, los medios de
comunicación, los jóvenes, los de izquierda, los de derecha, mi esposo, mis
hijos, mis papás, todos ellos son los que andan mal. Es más, nos da gusto
que la Iglesia reconozca sus faltas históricas y que públicamente pida perdón,
pero quizá no llegamos a ver la necesidad de un cambio personal. El llamado de
Jesús es muy claro, todos estamos necesitados de la conversión, sólo los
hipócritas pueden decir que son tan justos y tan santos que no necesitan
conversión, sólo los cínicos pueden decir que ellos están libres de culpa y por
eso pueden arrojar no sólo la primera piedra sino insultar y destruir al que se
les ponga enfrente”, señaló el Cardenal Rivera Carrera.
Finalmente dijo que “El único
pecado que Dios no puede perdonar es precisamente el pecado contra el Espíritu
Santo, que consiste en la "esclerocardía" o en el endurecimiento del
corazón… Que en esta Cuaresma, y siempre, la Palabra de Dios sea nuestra luz y
nuestra fuerza, para vencernos a nosotros mismos y vencer al Maligno.

SIAME:
Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México
http://www.siame.mx/
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