Simplemente respondo:
"No, no era nazi" (la explicación más abajo) y "¿por qué no iba
a traducirlo?".
Mi abuelo era un
periodista y traductor que vivió en Berlín en los años 30 y así era cómo se
ganaba la vida.
Y, ¿no era importante
para los europeos entender de qué se trataba el "Gran dictador"
(disculpas a Charlie Chaplin)?
Seguramente mi abuelo
y muchos otros que no eran nazis pensaron que indudablemente sí en ese momento.
Y no olvidemos que lo hizo antes de que Hitler se convirtiera en la más notoria
encarnación del mal.
Hitler hizo una
fortuna con su libro. No sólo se eximió de pagar impuestos sino que después de
que se convirtió en canciller alemán compró millones de copias para
regalárselas a recién casados.
Se estima que sólo en
Alemania se vendieron 12 millones de copias.

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