* Nota y foto tomada del portal
digital BBC MUNDO
Hacía falta
un temperamento huracanado para llevar paz al vestuario de la selección
mexicana o al menos eso hace pensar la armonía traída por Miguel "el
Piojo" Herrera al "Tri", flamante octavofinalista en el Mundial
Brasil 2014.
Estridente
como pocos al transmitir órdenes y mucho más al celebrar los goles, las caras y
gestos del técnico mexicano lo han convertido en una celebridad mundialista.
Quiénes no
lo conozcan, quizás se sorprendan al ver su intensidad al borde del área
técnica, pero los mexicanos ya están acostumbrados al fervor de este entrenador
ardiente.
Esta actitud
le ha servido para en unos meses convertir a una selección que se clasificó a
última hora para el Mundial en un equipo dinámico, solidario y ofensivo que se
ha plantado en la segunda fase con autoridad.
Y aunque no
es la primera vez que pasa a octavos, según los comentaristas mexicanos, nunca
antes "El Tri" había conseguido siete puntos en la primera fase de
una copa del mundo. Lo consiguieron de la mano de Herrera, el volcán puso a
México en erupción.

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