¿En qué momento se convirtió el presidente de Rusia, Vladimir Putin,
en un "enemigo de Occidente"? ¿Está Moscú aplicando una política
expansionista que puede devolver al mundo a la Guerra Fría? ¿O es Occidente
quien, por el contrario, excedió sus límites y provocó una reacción rusa?
La crisis de
Ucrania y en particular la anexión de Crimea por Rusia han puesto de manifiesto
la divergencia de intereses entre Moscú, Estados Unidos y la Unión Europea.
La relación
entre Putin y Occidente siempre fue oscilante: de aliado ocasional a incómodo
compañero de viaje en los foros internacionales.
Tras los
atentados del 11 de septiembre de 2001, Rusia -que estaba embarcada en una
campaña militar contra los activistas chechenos- fue vista como un aliado
coyuntural en la llamada "guerra contra el terrorismo".
Y pese a las
discrepancias puntuales, bajo su mandato, Rusia se consolidó como miembro del
G7, renombrado como G8 en 2002 tras la incorporación de Moscú.
Sin embargo,
en las últimas semanas, esta relación irregular alcanzó su punto más bajo.
De
"inaceptable" calificó este martes el secretario general de la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte), Anders Fogh Rasmussen, la
actuación de Moscú en Crimea tras la reunión de cancilleres de la Alianza
Atlántica en Bruselas en la que se acordó la suspensión de toda cooperación
militar y civil con Rusia.
Y agregó que
las relaciones con ese país no podían continuar como hasta ahora.
Algunos
hablan de un regreso al clima político propio de la Guerra Fría e incluso de un
nuevo orden mundial.
Pero
este divorcio geopolítico -evidenciado en Crimea- tiene raíces más profundas y
podría estar poniendo fin a un matrimonio que, pese a las apariencias, nunca
fue muy bien avenido.
En un
artículo reciente publicado en el diario británico The Guardian, el
escritor Tariq Ali, editor de la revista de análisis político New Left
Review (Revista de la nueva izquierda), analizó esta situación y dio su
punto de vista sobre cuándo y cómo "Vladimir Putin se convirtió en
malo".
BBC Mundo
conversó con el autor y activista sobre estas cuestiones.
"Yo no
soy un gran admirador de Putin. Trato de señalar de un modo objetivo la forma
en que ellos lo percibieron".
Tariq Ali,
escritor
"Creo
que eso empezó a suceder hace unos años. Putin siempre se opuso a la expansión
de la OTAN. Las élites rusas siempre pensaron que (los expresidentes rusos)
Yeltsin y Gorbachov habían dado demasiado espacio a Occidente, hacia el que
siempre habían sentido hostilidad", señala el escritor en conversación con
BBC Mundo.
"Desde
el momento en que llegó al poder, Putin dejó claro que no iba a tolerar una
mayor expansión de la OTAN. Cuando Estados Unidos insistió, se molestó y en ese
momento empezó a desarrollar una política exterior que puso los intereses de
Rusia sobre los de Washington. A partir de ahí, Occidente empezó a rechazarlo y
a verlo como malo", apunta.
"Yo no
soy un gran admirador de Putin. Trato de señalar de un modo objetivo la forma
en que ellos lo percibieron", agrega Ali, quien a lo largo de la
conversación repite esta puntualización en varias ocasiones.
El G7
excluyó a Rusia de su última reunión en marzo.
El rechazo
de Moscú a la intervención internacional en Siria y la oposición rusa a las
sanciones contra Irán abrieron, según el escritor, el camino del desencuentro.

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