Por Francisco Ortega Hernández
A pesar de
que la mayoría de los hombres sienten un atractivo natural por las mujeres, muchos de ellos se inhiben
para decir abiertamente lo que primeramente ven en una mujer; hay quienes
niegan el hecho de observarlas; otros se refieren a la manera en que viste la
fémina; pero pocos, muy pocos están dispuestos a no mentir sobre el atractivo de la dama.
Es cosa de
ver hacia donde dirige su mirada un sujeto sentado en alguna mesa del zócalo;
en alguna oficina, o simplemente en la calle; o escuchar exclamaciones como “qué buena vieja”, expresión que deriva
de ver a una mujer con un cuerpazo, el que debe de contar, como cereza en el
pastel, con un trasero muy sugestivo, con un busto turgente y una cara
agradable.
“Mira, tiene cuerpo de tentación y cara de
arrepentimiento” al referirse a una mujer agraciada de piernas, busto y
trasero, sobre todo trasero; aunque con un rostro no bonito.
La verdad,
que los hombres a lo primero que volteamos a ver es al trasero de una mujer, algunos con perversidad, otros con lujuria,
unos más con admiración; empero, en si bajo el hechizo que despierta esa parte
del cuerpo de la fémina.
Aquí sí, no
importa la edad, condición social, color de piel, religión etcétera; pues
jóvenes y viejos voltean para ver y disfrutar de un buen trasero; no importa
que sea una mujer joven, madura, casada o soltera.
Es por ello
la pregunta de ¿tú que le ves primero a una mujer? Pues hay quien, en un afán
puritano asegura que los ojos, otros sus
sentimientos y otras respuestas que rayan en falsedad.

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