El
rostro del México del Siglo XXI son los jóvenes. En cada joven mexicano, hay
una historia personal de dedicación, de esfuerzo y de lucha diaria. A los
jóvenes les distingue su pluralidad, su apertura al mundo y su innegable
compromiso con México.
Cada
joven mexicano es una persona única que define su propio camino. Son
auténticos, son individuos libres, que tienen múltiples pertenencias y
estrechos lazos con sus amigos, su familia, su país y nuestro planeta.
Por
ello, como Presidente de la República, fue un alto honor reunirme con jóvenes
en la entrega del “Premio Nacional de la Juventud 2013”. Los jóvenes
galardonados representan a un país que tiene uno de sus más valiosos
tesoros en la diversidad, talento y
energía de su juventud.
El
Gobierno de la República reconoce en los jóvenes a grandes aliados, para romper
moldes y estereotipos, y así transformar juntos a México. En cada joven, hay un
agente de cambio, listo para hacer de México un mejor país.
Por
ello, el Programa Nacional de Juventud impulsará políticas transversales en
salud, educación, cultura, esparcimiento, empleo y participación social. Se
trata de que los jóvenes estén en el centro de las políticas públicas, como
actores estratégicos del desarrollo nacional para los próximos años.
Bajo
esta convicción, el Estado mexicano seguirá al servicio de los jóvenes y de la
sociedad.

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