El presidente Siria, Bashar al Asad, no descarta
que EE.UU. pueda atacar a su país, pese al acuerdo logrado a principios de mes
gracias a la mediación de Rusia para evitar represalias por el uso de armas
químicas de las que Washington responsabiliza al gobierno sirio.
En una entrevista con el canal de noticias latianoamericano Telesur, Al
Asad también se mostró escéptico con lo que pueda lograrse en una eventual
cumbre internacional a realizarse en Ginebra, parte de lo acordado entre rusos
y estadounidenses, para solucionar la guerra civil que consume a Siria desde
hace más de dos años.
"La conferencia de Ginebra es un paso necesario e importante hacia la
apertura de un camino al diálogo entre los componentes sirios, pero no
sustituye el diálogo interno en Siria y tampoco sustituye la opinión del pueblo
sirio", señaló el mandatario.
Pero presidente sirio afirmó que se "requiere primero de la detención
del terrorismo y del flujo de terroristas de los países vecinos, así como poner
fin al apoyo a esos terroristas, sea logísticamente o con dinero y armas".
Los inspectores de Naciones Unidas comenzaron este miércoles un nuevo
trabajo en Siria para completar su investigación sobre el empleo de armas
químicas durante el conflicto en ese país.
En agosto, los inspectores encontraron "pruebas claras y
convincentes" de que se usó gas sarín en el ataque del día 21 de ese mes
en la periferia de Damasco, donde murieron más de mil personas, según la
oposición siria e informes estadounidenses.
En la entrevista, el presidente sirio volvió a negar que su gobierno haya
usado armas químicas y acusó a los rebeldes que buscan derrocarlo de ser los
responsables.

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