La Conferencia
del Episcopado Mexicano expresa su apoyo y se solidariza con los periodistas de
todo México, frente a la situación de violencia y ataques recibidos en el
ejercicio de su profesión.
El periodista en palabras del Papa Francisco,
tiene un papel de gran importancia y al mismo tiempo una gran responsabilidad: “Los
tiempos cambian, y también cambia la forma de ser periodista […] pero los
periodistas siguen siendo una piedra angular, un elemento fundamental para la
vitalidad de una sociedad libre
y plural”.
La
libertad, como una forma de expresión,
es un don heredado por Dios, por lo que ninguna persona tiene derecho a
arrebatársela a nadie; de tal suerte, no hay justificante de un ataque a esa
libertad. El Papa Pablo VI en su mensaje para la IX Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales, en 1975 advertía de los peligros que se ciernen sobre
la libertad de expresión: “Cuando se ahoga la verdad por
intereses económicos injustos, por la violencia de grupos que pretenden hacer obra de subversión en la vida
civil o por la fuerza organizada en sistema, es el hombre el que resulta
herido: sus justas aspiraciones no pueden ya ser comprendidas, y mucho menos,
satisfechas.”
Nos
unimos en oración para que el Señor
Jesús, consuele y alivie el sufrimiento y las preocupaciones que invaden a todo
el gremio que hoy, siente temor al realizar su tarea, pues somos conscientes
que la agresión está siendo dirigida a las personas que integran los medios de
comunicación en general: reporteros, camarógrafos, editores, jefes de
información, directivos, entre otros.
El odio y el rencor no deben ser protagonistas
en la historia de la salvación, es por eso que nos pronunciamos en la
disposición de continuar trabajando con ahínco en favor de la construcción de
la paz en nuestra nación. Estamos conscientes de que sólo a través de acciones
de solidaridad es posible sanar a la sociedad.
Así
mismo, reafirmamos nuestro
acompañamiento espiritual a las familias de las víctimas de aquellos que han
sufrido agresiones, extorsiones, secuestros, asesinatos, a causa de la
realización de su tarea informativa, como consecuencia del deterioro social que
impera en nuestro país. Ante Dios, nadie realiza una labor pequeña, sobre todo
cuando se trata de la búsqueda y difusión de la verdad, que permite a todas
luces la construcción del Reino de Dios.
Y a las autoridades civiles, les hacemos un
atento llamado para garantizar que todas las personas puedan ejercer con
libertad y seguridad su profesión, a combatir la impunidad y la corrupción que
tanto golpea y hiere a nuestra nación.
Santa María de Guadalupe, Reina de México.
Salva nuestra patria y conserva nuestra fe.
+ Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola
Secretario General y Vocero de la CEM
Obispo Auxiliar de Monterrrey

0 comentarios:
Publicar un comentario