Mons. Salvador Martínez Ávila
Encontrar
este pasaje al inicio del tiempo ordinario me llama a considerar la forma en
que yo mismo he tomado la decisión de convertirme en seguidor de Jesús
Lectura
del Santo Evangelio
En aquel
tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es
el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo
he dicho: 'El que viene después de mí,
tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'. Yo no lo conocía,
pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”.
Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma
de paloma y posarse sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar
con agua me dijo: 'Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo,
ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo'. Pues bien, yo lo vi y
doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. (Jn 1, 29-34)
Lectio Divina
Reflexión
Para
introducir al Señor Jesús, san Juan Bautista predicó y lo presentó como “el
cordero de Dios…” ¿A qué quiso referirse el Bautista al presentar a Jesús con
este título? (momento de silencio
interior…) Cordero era el animal más usado para los sacrificios importantes, en
particular el sacrificio del “Cordero Pascual”, y el sacrificio de la
expiación. Entonces pienso que san Juan Bautista nos indica que Jesús es la
víctima ofrecida por Dios para la Nueva Pascua, o bien, ofrecida por Dios para
el sacrificio de la expiación porque el Bautista también dice de él “…que quita
el pecado del mundo”. Al pensar cómo con tanta claridad –al menos para mí que
estoy a dos mil años de distancia–, resulta este anuncio del Bautista, me
pregunto: ¿Por qué hubo tanta resistencia para aceptar a Jesús como verdadero
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo? (Momento de silencio interior…)
Recuerdo que en algunos de los discursos del mismo Evangelio de san Juan, el
Señor Jesús les decía a quienes los rechazaban, que ellos preferían su vida de
pecado y por eso eran incapaces de creer en Él. Por otra parte, también pienso
que una de las consecuencias de la encarnación fue que Jesús no fuera algo
totalmente anormal, sino un hombre con apariencia común a todos y, por este
motivo, aunado a los prejuicios porque era Nazareno, tampoco lo aceptaban. El
texto continúa con el testimonio de Juan afirmando que Jesús es aquel de quien
decía que ya era antes que él. Con esto, Juan Bautista confesaba que Jesús es
Dios o por lo menos alguien de estatus superior a él, y esto me parece un gran
acto de humildad y coherencia- ¿Cómo fue que san Juan Bautista alcanzó ese
grado de humildad y coherencia? (momento de silencio interior…) En algunos
pasajes que hablan sobre la historia de Juan Bautista dice que pasó tiempo en
el desierto, y crecía y se fortalecía, también dice que el Espíritu del Señor
estaba sobre él, todas estas circunstancias sin duda lo ayudaron a ser un
hombre maduro, y como parte de esta madurez, estaba la conciencia clara de su
persona y su misión, sus alcances y sus límites. Además, como nos lo dice
el mismo Evangelio que leímos hoy: “Juan vio descender al Espíritu sobre Jesús”
y en obediencia a esto proclamó a Jesús como aquel que habría de bautizar con
el Espíritu Santo.
Contemplación
Propongo
como primer ejercicio contemplativo repetir la frase “este es el Cordero de
Dios que quita el pecado del mundo” (tiempo de ejercicio interior no menos de 2
minutos). Ahora podemos elaborar algunas frases de apropiación, por ejemplo:
“Señor, Tú eres el cordero de Dios que me libra del pecado”, etc… (tiempo de
ejercicio interior).
Oración
Padre
generoso, al enviar a tu Hijo al mundo
nos entregaste la víctima propiciatoria que habría de sellar la Nueva y Eterna
Alianza. Nos entregaste a la víctima pura que, libre de toda mancha, quitara
todo pecado de nuestras personas. Juan Bautista lo proclamó y con toda claridad
ahora nosotros somos llamados a reconocerte y seguirte. Sin embargo, no son
pocas las dificultades que encontraremos, muchas de ellas son resistencias
interiores, otras son prejuicios que pululan en nuestros ambientes sociales y
tratan de hacernos refractarios a tu salvación. Por ello, Padre Santo,
escucha mi oración y abre mi corazón y entendimiento para aceptar a tu Hijo y
seguirlo sin resistirme a Él. Amén.
Líneas de acción
Encontrar
este pasaje al inicio del tiempo
ordinario me llama a considerar la forma en que yo mismo he tomado la decisión
de convertirme en seguidor de Jesús. Nuestra fe cristiana tiene una
característica esencial de seguimiento, nadie podría proclamarse cristiano y
autosuficiente al mismo tiempo. Tal vez la primera línea de acción para
aprovechar este Evangelio sea interiorizar y tomar la decisión firme de no ser
yo mismo el único referente de vida, sino dejarte a Ti, el Cordero de Dios,
ser mi maestro, mi guía y redentor.

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