Mis hijos tienen cáncer, vengo a pedirle a Ella que
me los salve
Abimael César Juárez
Uno de tres ya sanó gracias a la
Virgen de Guadalupe; vengo ahora a pedirle por los otros dos.
El señor Juan Carlos Robledo es devoto de la Virgen
de Guadalupe; originario de Xonacatepec, Puebla, ha caminado cuatro días para
estar presente este 12 de diciembre en el Tepeyac. Lleva ocho años visitando
a la Morenita porque para él esta peregrinación representa vida para sus seres
queridos.
Explicó
que dos de sus hijos tienen leucemia;
otro más tuvo ese tipo de cáncer hace tiempo, “pero gracias a la Virgen de
Guadalupe ya sanó”. Por ello, al llegar al Santuario de Guadalupe, lo primero
que ha hecho es elevar una oración a la Madre de Dios para dar gracias por la
salud de su hijo y pedir su intercesión por los otros dos.
“La Virgen siempre está con nosotros; sentimos
su presencia sobre todo cuando pasamos por situaciones complicadas por la
enfermedad de los niños; por eso cada año volvemos para darle las gracias,
porque a pesar de todo, siempre hay cosas buenas”.
Robledo explicó que otra de las cosas que hace al
estar frente a la Morenita es entregarle el sacrificio de haber venido a pie
desde Puebla: “Suelo entrar de rodillas y le entrego de todo corazón mi
esfuerzo para que ella interceda y se haga la voluntad de Dios en mi
familia”.
Concluye: “Realizar este viaje es cansado, pasamos
frío, calor extremo y hasta lluvia, pero este caminar nos hace reflexionar en
todas las faltas que hemos cometido para sentirnos arrepentidos de corazón, y
estar en paz con ella y con nuestro Dios”

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