Carlos Villa Roiz
Con una misa en la Basílica de
Guadalupe que presidió el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, la
Conferencia del Episcopado Mexicano dio inicio su Asamblea Plenaria número 102.
Con una
misa en la Basílica de Guadalupe que
presidió el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, la Conferencia
del Episcopado Mexicano dio inicio su Asamblea Plenaria número 102. A la santa
Misa asistieron cardenales, arzobispos y obispos, quienes al término de la
ceremonia religiosa, partieron rumbo a su sede en Cuautitlán Izcalli, donde
tendrán una semana de sesiones de trabajo continuas.
Durante
su homilía, el Nuncio Apostólico
agradeció al Santo Padre Francisco el haberlo enviado como su representante a
México, y también agradeció la bienvenida que tuvo en la Conferencia del
Episcopado Mexicano y por parte de las autoridades civiles.
Habló de
la cordialidad mexicana y de la cercanía
de la gente, y citó como ejemplo que a cuatro horas de haber sido designado
como Nuncio en México, recibió 500 solicitudes de amistad en Facebook.
Luego se refirió a su natal Italia a la que
comparo con México, y dijo que ambos países comparten una rica tradición
histórica y cultural.
También
se refirió al Papa Francisco y a la
encomienda que le ha hecho de permanecer cerca de a gente y de acompañarlos en
su andar cotidiano, sin olvidar a quienes viven en las periferias y zonas
marginadas. “Tengo mucho que escuchar y aprender”, reiteró.
Mons. Franco Coppola se refirió a su trayectoria
como diplomático en algunos países de África que han sido marcados por la
pobreza y la violencia extrema.
Finalmente
externó su pésame por el fallecimiento
de Mons. Rafael Martínez Sáinz, Obispo Auxiliar Emérito de Guadalajara.

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