Guillermo Gazanini Espinoza
“Sean sencillos como palomas y
astutos como serpientes” (Mt 10,16)
El pasado lunes 22 de agosto, la comunidad
LGBT realizó “clausura ciudadana” de la Curia del Arzobispado de México. En
parodia y sarcasmo, enmascarados y en el anonimato, dijeron representar a
cierta asociación y sólo, con falso fuero e impunidad bajo el adjetivo de
“sociedad civil”, los activistas acusaron, señalaron y condenaron bajo
infundadas consignas.
El director de la oficina de cultura de la
Arquidiócesis de México, el Pbro. Álvaro Lozano Platonoff, se ofreció como
interlocutor entre los manifestantes, en nombre de la Iglesia y de la
Arquidiócesis de México. Conviene escuchar el diálogo entero entre Diana y el
sacerdote negociador quien por “iniciativa de Nuestro Señor de Jesucristo que
vino al mundo a encarnarse y hablar con toda la gente” expresó el perdón de
la Iglesia por la presunta discriminación porque en el “fondo pensamos lo mismo
y sentimos lo mismo”, dijo el joven sacerdote, comprometiendo sus esfuerzos
para acabar con el odio.
Sin
embargo, los acuerdos a los que pudo
haber llegado deben ser bien interpretados para no echar las campanas a vuelo,
como lo han hecho algunos medios, bajo criterios parciales que no tienen
validez ni implican el pensamiento oficial de la Arquidiócesis de México; la
subjetividad no es oficialidad.
Existen cinco elementos
importantes a tomar en cuenta.
1.- La comunidad LGBT llegó a las oficinas de
la Arquidiócesis en actitud de combate, acusando bajo consignas falaces e
imposibles porque simplemente no son como ellos lo afirman. El juicio ya tenía
sentencia condenatoria hacia el Arzobispo Primado de México a quien le
imputaron homofobia y odio. Más grave fue que, bajo un falso performance, los
supuestos agraviados parodiaron grotescamente al sacerdocio cuando, bajo
máscaras y disfraces, envían un mensaje al público para decir que la Iglesia
está ocupada por personajes siniestros. Comprometieron el inmueble de una
Asociación Religiosa al realizar pintas vandálicas incongruentes con una
manifestación pacífica lesionando el derecho de propiedad. La primera condición
para cualquier acercamiento es la objetividad, certeza, legalidad y el orden,
en principio; no puede dialogarse con personas enmascaradas, el anonimato
descarta el crédito que se debe otorgar al interlocutor.
2.- En cualquier instancia deben seguirse los
procedimientos adecuados para dotar de legitimidad cualquier negociación. La
comunidad LGBT se monta en un falso fuero para que “sus exigencias” sean
atendidas de inmediato. Entre los grupos deben existir funcionarios o personas
con capacidad para realizar acuerdos donde las partes pongan elementos en común
y ninguno lleve ventaja o arrastre al otro para aceptar cláusulas lesivas. Bajo
este argumento, Diana no es representante de un colectivo, su asociación no es
oficial proveniente de una autoridad federal o estatal, más bien sus activistas
se manifiestan en actitud hostil y hasta porril contra una Asociación Religiosa
buscando “torcer el brazo” del Arzobispo Primado. Así lo confirma, en
principio, su beligerancia.
3.- Por otro lado, el director de la comisión
de cultura no es intermediador oficial. Si bien sus argumentos quisieron tender
puentes para desactivar el conflicto bajo presuntos arreglos, aquéllos quedan
en la subjetividad porque, al final, no está legitimado; no tiene capacidad
jurídica, ni es el legado especial para acordar en nombre de un superior quien,
previamente, tuvo que otorgarle el mandato para negociar. La Arquidiócesis de
México es una AR con instancias estructuradas y una representación legal, no
una institución improvisada. En este tenor, las expresiones del sacerdote si
bien conciliadoras, sólo se quedan en opinión personal y subjetiva que no
son eficaces jurídicamente ni vinculantes para sus superiores.
4.- Bajo los canales adecuados y el orden de
cualquier institución, los acuerdos no pueden ser tomados a la ligera ni
hacerse a nivel de banqueta. Un abrazo no sella compromisos ni afirma que una
de las partes ha ganado y la otra, conciliado. Cualquier negociación concluye
con los mecanismos para iniciar el diálogo y llegar a lo mejor para ambas
partes, no sólo para una de ellas. Para evitar malas interpretaciones, las
partes legítimas deben dictar las cláusulas y sólo comunicarse por los canales
acordados o constituidos. En este caso, el Arzobispo Primado de México
constituyó una oficina de comunicación social y hay un vocero con el encargo
particular. El padre Lozano Platonoff, efectivamente, no es vocero de la
Arquidiócesis de México. Sus dichos carecen de oficialidad alguna y sus
expresiones quedaron al nivel de entrevista banquetera.
5.- El
Pbro Lozano Platonoff solicitó perdón
sincero como sacerdote y como hijo de la Iglesia, pero sus disculpas no son las
del Arzobispo Primado de México bajo el simple argumento de que lo que se le
imputa jamás ha sido dicho por él. De esta forma, al no tener materia, no hay
disculpa válida. Por otro lado, el director de la oficina de cultura afirmó un
presunto carácter ofensivo del órgano Desde la fe; no obstante, las posiciones
editorialistas del semanario han expresado su opinión contra la política que
quiere desmantelar instituciones de derecho familiar e ideologías que buscan
diluir al matrimonio entre un hombre y una mujer. La cuidadosa lectura de cada
entrega jamás infiere ni insinúa líneas de odio, denigración o que azuzen la
persecución hacia las personas y sus artículos, como advierte la misma
cláusula del semanario, son responsabilidad de sus autores. Desde la fe es
órgano de información, no gaceta oficial.
Los
medios de comunicación han replicado que
al seno de la Arquidiócesis de México hay divisiones y desacuerdos y esto no es
así. El Papa Francisco y el Arzobispo Primado de México señalan que la Iglesia
debe ser instrumento de paz y expresar el perdón ahí donde se ha ofendido. Si
bien puede aplaudirse la actitud conciliadora del padre Lozano Platonoff, su
esfuerzo sólo sirvió para desactivar un conflicto y ya. Lamentablemente, la
comunidad LGBT se marchó con la falsa impresión de conseguir acuerdos definitivos
y oficiales, pero no fue así por los argumentos ya expresados. No hay conflicto
entre “alas conservadoras y liberales” Lo del lunes fue diálogo entre
enmascarados y cachirules.

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