Abimael César Juárez García
Uno de los objetivos del P.
Javier Torres es hacer sentir bien a los hermanos indigentes, a fin de
motivarlos a vivir mejor y apartarse de los vicios.
En virtud
de las graves necesidades que padecen muchas personas de la Ciudad de México
que se encuentran en situación de calle,
el P. Javier Torres Cervantes, párroco de la Iglesia de la Soledad, ubicada en
la calle de Santa Escuela, número 23, en el Centro Histórico de la Ciudad de
México, vio la necesidad de abrir un comedor y ofrecer alimentos dignos para estos
hermanos en desgracia.
El P. Javier Torres comentó a Desde la fe que el
proyecto se fue gestando desde septiembre del año pasado, pero no fue echado a
andar sino hasta mediados de noviembre, con la ayuda de los grupos parroquiales
y de algunas mayordomías, como la de Santiago Apóstol, en Iztacalco.
Recalcó
que existe una gran marginación en la comunidad y por eso hay mucha gente
necesitada, razón por la que diversos
grupos católicos y protestantes reparten alimentos a las personas indigentes;
sin embargo, es necesario hacerlo con más dignidad. “Por tal motivo, pensé en
hacerlos sentir bien, ya que ante esa sensación podría darse el caso de que
alguno de ellos fuera motivado a vivir mejor y a dejar esas adicciones que la
mayoría de ellos padece. El resto de quienes ayudan sólo les dan comida en las
calles y las banquetas, y no les ofrecen siquiera un lugar donde sentarse.
Con un trato más fraterno y digno, ellos agradecen con emoción que se les
atienda”.
El sacerdote explicó que por ahora el comedor
abre solamente los domingos, pero que ya se están haciendo las gestiones
necesarias para abrirlo por al menos tres días a la semana, “Entre semana
se le pagaría a un equipo, y el domingo seguiría en manos de los grupos
parroquiales y a mi cargo”.
Dijo que
por el momento todos los gastos que se
generan son cubiertos por la parroquia, salvo en los casos en que algún grupo
católico done la comida. “No obstante, las guarniciones básicas de arroz,
frijoles y tortillas las absorbe siempre la iglesia”
El P.
Javier Torres comentó que el comedor
abre a las 14:00 horas y que el equipo que preparara los alimentos lo integran
diez personas, quienes llegan a las 09:00 hora y se retiran a las 17:00 horas,
cuando ya todo está limpio. “Cuando vienen de otros lados a brindar ayuda como
voluntarios, las personas de aquí descansan; muchos de los que nos vienen a
apoyar pertenecen a la Mayordomía de Iztacalco, a los boy scouts o son
seminaristas.
Refirió
que él tiene muy claro lo que siempre
dice el Papa Francisco, en el sentido de que “hay que primerear”, o lo que es
lo mismo, “hay que salir antes”. El sacerdote reveló que cuando ve que se
acercan personas de otras parroquias, e incluso de otras religiones, le ha
hecho sentir la necesidad de servir y ayudar aún más; “por eso también
queremos hacer talleres para los
jóvenes, enseñarles un oficio, para que ellos puedan trabajar y no dependan
solamente de que alguien les dé, sino principalmente de su trabajo”.
Finalmente,
el P. Javier Torres dijo que por lo
regular dan de comer a cien personas, pero el número que se atiende puede
ascender hasta 170 . “Aspiro a dejar un plan bien estructurado, a fin de que,
cuando se presente el momento de retirarme, quien llegue en mi lugar pueda
tener los elementos necesarios para continuar la obra”.
Si deseas ayudar, llama al
teléfono: 5542-1813.

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