Vladimir Alcántara
El Director Internacional del
Apostolado de la Oración estuvo recientemente en México y habló para Desde la
fe sobre la importancia de orar y actuar en consecuencia.
El
Apostolado de la Oración es una red mundial de oración nacida en Francia en
1844, cuando un grupo de estudiantes
jesuitas soñaban impacientes con ir a misionar a tierras lejanas, y cuyo guía
espiritual, el P. Gautrelet, les enseñó que podían ser útiles para el mundo
desde su lugar de estudio, uniéndose en oración al trabajo de aquellos misioneros
lejanos. Actualmente, al Apostolado de la Oración se le ha denominado Red
Mundial de Oración del Papa, y está conformada por más 35 millones de personas
de 98 países. Su Director Internacional, el P. Frédéric Fornos S.J., habló
para Desde la fe sobre su proceso actual de recreación.
El P.
Fornos, de origen francés, visitó recientemente nuestro país en compañía de su
asistente internacional para el Movimiento Eucarístico Juvenil, la hermana
Lourdes Várguez, a objeto de reunirse con los coordinadores de México y
Latinoamérica, los sacerdotes jesuitas
Joaquín Gallo y Álvaro Quiroz, respectivamente, con el fin de tratar asuntos
relacionados con el proceso de optimización del Apostolado de la Oración. Al
respecto, el sacerdote explica que, mediante dicho proceso se busca reencontrar
la claridad y el dinamismo que el apostolado tenía en sus orígenes, pero
actualmente orando con el Papa Francisco por los grandes desafíos de la
humanidad y movilizándonos con él, ya que cuando la persona entiende bien la
oración, inmediatamente se pone en movimiento, se implica en el mundo, se
compromete; “la oración es un lugar de conversión para todos”.
Comenta
que el Apostolado de la Oración, como servicio de la Iglesia Universal confiado
a la Compañía de Jesús, invita a toda la
comunidad católica a orar por las dos intenciones que mensualmente marca el
Santo Padre, preocupaciones sociales que él lleva en su corazón, y para las
cuales necesita de la oración de todos. “En mayo, por ejemplo, las intenciones
del Papa son para que en todo el mundo las mujeres sean honradas y
respetadas, y para que se difunda la práctica de rezar en familia el Santo
Rosario”.
Explica
que orar por las intenciones de Papa no es nada más hincarse ante el Señor,
pedirle y olvidarse de la cuestión, sino
que requiere formar una relación personal muy profunda con Jesús, con su
corazón, a través de las acciones a las que nuestras palabras nos comprometen.
“El problema es que a veces nos fragmentamos en muchas cosas, y quien ora por
mucho en realidad no está orando por nada; se cae en una oración mecánica, que
no nos compromete a actuar, que no nos lleva a examinar nuestro
comportamiento, que no nos hace congruentes con lo que pedimos”.
El
sacerdote jesuita señala que, aunque siempre será mucho mejor conectarse con el
Señor a través de palabras que a uno le
salgan del corazón, quien aún no haya encontrado una forma de pedir a Dios por
las intenciones del Santo Padre, puede leer las oraciones que aparecen en
internet, en la página del Apostolado de la Oración, donde hay una aplicación
llamada Click to pray, que ofrece tres momentos de oración: por la mañana,
para que la persona ofrezca su disponibilidad para la misión; por la tarde,
para que siga despierta al objetivo, y por la
noche, para que se realice un examen de conciencia sobre su actuar en cuanto a
esos desafíos de la humanidad por los que ha orado. “Además aparece
mensualmente el Video del Papa, donde él explica la importancia de sus
intenciones, así como una aplicación más, Rezando voy, una propuesta de oración
diaria”.
Señala
que, aunque para muchas personas es
fácil de entender que la oración pueda transformarnos a nivel personal, tal vez
no lo sea tanto asimilar que también puede tener una incidencia en los
problemas de la humanidad; se duda frecuentemente que pueda arreglar algo.
“¡Claro que nuestra oración puede tener incidencia en los problemas que vive la
humanidad!, pero Nuestro Señor Jesucristo no quiere hacer nada sin nosotros;
Él, el Salvador del mundo, habría podido anunciar sólo la Buena Nueva, pero lo
primero que hizo fue llamar a amigos, a doce, para estar con Él al servicio de
la misión. Yo estoy seguro de que cuando rezo por personas en desgracia,
como las de Alepo, su corazón recibe fuerzas por obra del Espíritu Santo; y si rezamos
muchos, nuestra oración tiene mayor efecto”.

0 comentarios:
Publicar un comentario