¡A orar todos por las intenciones del Papa!, pide el P. Frédéric Fornos

martes, 31 de mayo de 2016


Vladimir Alcántara

El Director Internacional del Apostolado de la Oración estuvo recientemente en México y habló para Desde la fe sobre la importancia de orar y actuar en consecuencia.

El Apostolado de la Oración es una red mundial de oración nacida en Francia en 1844, cuando un grupo de estudiantes jesuitas soñaban impacientes con ir a misionar a tierras lejanas, y cuyo guía espiritual, el P. Gautrelet, les enseñó que podían ser útiles para el mundo desde su lugar de estudio, uniéndose en oración al trabajo de aquellos misioneros lejanos. Actualmente, al Apostolado de la Oración se le ha denominado Red Mundial de Oración del Papa, y está conformada por más 35 millones de personas de 98 países. Su Director Internacional, el P. Frédéric Fornos S.J., habló para Desde la fe sobre su proceso actual de recreación.

El P. Fornos, de origen francés, visitó recientemente nuestro país en compañía de su asistente internacional para el Movimiento Eucarístico Juvenil, la hermana Lourdes Várguez, a objeto de reunirse con los coordinadores de México y Latinoamérica, los sacerdotes jesuitas Joaquín Gallo y Álvaro Quiroz, respectivamente, con el fin de tratar asuntos relacionados con el proceso de optimización del Apostolado de la Oración. Al respecto, el sacerdote explica que, mediante dicho proceso se busca reencontrar la claridad y el dinamismo que el apostolado tenía en sus orígenes, pero actualmente orando con el Papa Francisco por los grandes desafíos de la humanidad y movilizándonos con él, ya que cuando la persona entiende bien la oración, inmediatamente se pone en movimiento, se implica en el mundo, se compromete; “la oración es un lugar de conversión para todos”.

Comenta que el Apostolado de la Oración, como servicio de la Iglesia Universal confiado a la Compañía de Jesús, invita a toda la comunidad católica a orar por las dos intenciones que mensualmente marca el Santo Padre, preocupaciones sociales que él lleva en su corazón, y para las cuales necesita de la oración de todos. “En mayo, por ejemplo, las intenciones del Papa son para que en todo el mundo las mujeres sean honradas y respetadas, y para que se difunda la práctica de rezar en familia el Santo Rosario”. 

Explica que orar por las intenciones de Papa no es nada más hincarse ante el Señor, pedirle y olvidarse de la cuestión, sino que requiere formar una relación personal muy profunda con Jesús, con su corazón, a través de las acciones a las que nuestras palabras nos comprometen. “El problema es que a veces nos fragmentamos en muchas cosas, y quien ora por mucho en realidad no está orando por nada; se cae en una oración mecánica, que no nos compromete a actuar, que no nos lleva a examinar nuestro comportamiento, que no nos hace congruentes con lo que pedimos”.  

El sacerdote jesuita señala que, aunque siempre será mucho mejor conectarse con el Señor a través de palabras que a uno le salgan del corazón, quien aún no haya encontrado una forma de pedir a Dios por las intenciones del Santo Padre, puede leer las oraciones que aparecen en internet, en la página del Apostolado de la Oración, donde hay una aplicación llamada Click to pray, que ofrece tres momentos de oración: por la mañana, para que la persona ofrezca su disponibilidad para la misión; por la tarde, para que siga despierta al objetivo, y por la noche, para que se realice un examen de conciencia sobre su actuar en cuanto a esos desafíos de la humanidad por los que ha orado. “Además aparece mensualmente el Video del Papa, donde él explica la importancia de sus intenciones, así como una aplicación más, Rezando voy, una propuesta de oración diaria”.

Señala que, aunque para muchas personas es fácil de entender que la oración pueda transformarnos a nivel personal, tal vez no lo sea tanto asimilar que también puede tener una incidencia en los problemas de la humanidad; se duda frecuentemente que pueda arreglar algo. “¡Claro que nuestra oración puede tener incidencia en los problemas que vive la humanidad!, pero Nuestro Señor Jesucristo no quiere hacer nada sin nosotros; Él, el Salvador del mundo, habría podido anunciar sólo la Buena Nueva, pero lo primero que hizo fue llamar a amigos, a doce, para estar con Él al servicio de la misión. Yo estoy seguro de que cuando rezo por personas en desgracia, como las de Alepo, su corazón recibe fuerzas por obra del Espíritu Santo; y si rezamos muchos, nuestra oración tiene mayor efecto”.


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