Cofundadora y socia de la empresa,
víctima de “enjuagues” judiciales, que involucran a jueces, Ministerios
Públicos, abogados patronos
María
Teresa Guadalupe Oropeza Merchant, quien fuera cónyuge de Fritz Wielhem Rauch
Oliman, actualmente finado; se casaron en 1969 y procrearon dos hijos. Un
matrimonio común, se pudiera calificar
Cuando surge al
mercado Salchichonería Fritz, 1974, ellos ostentan el 20 por ciento de las
acciones; todo era calma y tranquilidad para el matrimonio.
Sin embargo, en
2007, Oropeza Merchant descubre una infidelidad de su esposo Fritz, por lo que
determina solicitar el divorcio necesario, con la esperanza de que la justicia
les garantizara los bienes a que tienen derecho, tanto ella como sus dos
hijos.
Es en ese momento,
en que empieza el “calvario” para la demandante, ´pues tanto el despacho de
abogados que había contratado, como los de su demandado (Fritz) presuntamente, se
coluden y simulan actos jurídicos para ceder los bienes de Fritz Wielhem Rauch
Oliman a favor de Raquel Pérez Torres o Dolores Pérez Torres, la amasia de este
último, con quien había procreado una hija. Todo ello, con la finalidad de
evitar la liquidación de los bienes obtenidos
durante el matrimonio de Fritz y María Teresa Guadalupe Oropeza Merchant, que
comprende las acciones de la Sachichonería Fritz y varios inmuebles, dos de
ellos, al menos, trasladados, de manera ilegal, a favor de la amasia en el 2007
en una Notaría Pública de Teziutlán, acto donde comparecen Fritz Wielhem y
Raquel Pérez Torres como legítimos esposos.
Cabe señalar que la
sentencia de divorcio se dictó hasta marzo de 2011; y que, meses después, el 15
de Mayo del 2012 el señor Fritz Rauch deja este mundo.
Posteriormente, la amasia
Raquel Pérez Torres en compañía de su abogado, acuden al juzgado de lo Familiar
en San Pedro Cholula donde denuncian el intestado de Fritz y ahí, consta en
autos, declaran que no existe ninguna otra persona interesada en los bienes del
difunto; lo que es una mentira y aberración total al ejercer un acto
procesal.
Actualmente, la viuda,
María Teresa Guadalupe Oropeza Merchant, cambió de abogado y nombró a otro que
tal parece cumple con ética su función de perito en Derecho; por lo que espera
que la justicia le haga eso “JUSTICIA” y obtenga, tanto ella como sus
hijos, los bienes a que tienen derecho.

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