Vladimir Alcántara
En la Catedral de México, el
Obispo de Noto dijo que el Acontecimiento Guadalupano no sólo es la hermosísima
aparición de María, sino un signo robusto del Señor Jesús que nos dona a su
Madre.
Mons. Tonino Staglianò, Obispo de
Noto, Italia, acompañado de una delegación conformada por 30 personas de su
diócesis, se encuentran en la Ciudad de México como peregrinos, para venerar a
la Virgen de Guadalupe como patrona y reina de todos los pueblos de América, desde Canadá hasta la Patagonia y también
Filipinas.
Como
parte esencial de su recorrido por la
capital del país, Mons. Tonino Staglianò ha visitado este domingo 24 de abril
la Catedral Metropolitana de México, donde ha dirigido un emotivo mensaje al
Arzobispo de México, Card. Norberto Rivera Carrera.
El Obispo
de Noto externó al Card. Rivera Carrera
que se encuentra en la Ciudad de México para visitar a la Morenita del Tepeyac
a fin de volver a escuchar las palabras que expresó a san Juan Diego el 12 de
Diciembre de 1531: “¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre?”, palabras que si bien
se pueden sentir también en Italia, el pueblo católico cree en la
sacramentalidad de los eventos de gracia, que son la presencia “robusta” de
Dios en la vida de cada uno.
“El
Acontecimiento Guadalupano –dijo– no es
solamente una simple (aunque sea hermosísima) aparición de María de Nazareth,
sino un signo fuerte del Señor Jesús que nos dona a su Madre, para hacernos
sentir aún más la cercanía materna del Padre, su Abbá, rico en misericordia y
perdón. Por esto estamos aquí, Eminencia, para podernos involucrar en el
“espacio santo” de este signo, para poder así tocar con las manos y ser tocados
por la mano del Resucitado a través de la voz de la Morenita, presentes
físicamente, bajo su sombra y en su regazo”.
Mons. Tonino Staglianò dijo al Card. Rivera
Carrera que en Noto se recuerda con gozo el día de su visita a la población de
Donna Lucata para bendecir el altar de la Iglesia dedicada a Nuestra Señora de
Guadalupe. “Aquí está el párroco de Donna Lucata, quien puede testimoniar que
la veneración de la Imagen está dando ya abundantes frutos de conversión, de
amistad nueva y fraternidad, de gestos concretos de caridad entre la gente. En
el signo de Nuestra Señora de Guadalupe, el pueblo de Dios conoce mejor a
María de Nazareth y la ama más, comprometiéndose a vivir una fe cristiana más
auténtica, más encarnada y cercana a los problemas de la pobreza que nos pone
la actual crisis económica a nivel mundial”.
Asimismo,
comunicó al Arzobispo de México la
alegría que el pasado enero embargó al pueblo africano de la Diócesis de
Butembo Beni, en el Congo, cuando él fue a aquella localidad de visita
pastoral, llevando la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, a quien ha sido
dedicada una nueva parroquia que los jóvenes están construyendo con sus
propias manos.
“Las
comunidades cristianas de Butembo-Beni
están viviendo años terribles de sufrimiento, con motivo de las continuas
masacres y secuestros de personas, de las que todavía no se conocen las causas
con claridad. Por esta razón también ellos se han sentido visitados por la
Virgen morenita y han manifestado, con la alegría de sus sonrisas y de sus
danzas, la certeza de una esperanza: que Nuestra Señora les ayudará en sus
luchas de liberación a favor de la vida y la dignidad de todos, abriendo nuevos
horizontes de amistad, fraternidad y paz en aquellos territorios”.
Asimismo,
el Obispo italiano manifestó que en esa
nación africana la Diócesis de Noto está comprometida con proyectos de
solidaridad, entre los que se encuentra el del Centro de Cardiología “Pino
Staglianò”, que se está convirtiendo en el Centro cardiológico más importante
del Congo, mismo que él ha puesto bajo la mirada amorosa de Nuestra Madre de
Guadalupe. “Quiero ofrecer este testimonio ante usted, Eminencia, que, como
Arzobispo de México es el responsable ‘primero y último’ de la evangelización
en el mundo a través de la imagen de la Virgen morenita. Estoy convencido de
que la celeridad con que el Centro se ha construido y el bien que está
haciendo, se debe a la presencia viva y a la grandiosa acción de la Mujer
vestida del sol con un manto cubierto de estrellas, aparecida a San Juan Diego,
para todos nosotros”.
Finalmente,
Mons. Tonino Staglianò pidió al
Arzobispo de México su bendición para él, para su Diócesis y para la de Butembo
Beni, esperando verlo nuevamente en Noto y de ser posible en el Congo.

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