La Virgen de Guadalupe paliativo para
los que sufren, dijo
Ante el presidente Peña Nieto, pidió a
jóvenes no caer en espejismos faraónicos de los poderosos
Por Francisco
Ortega Hernández
CDMX.- Bajo la dulce
mirada de la Virgen de Guadalupe, durante 25 minutos, en el camerín donde se
resguarda la Morenita del Tepeyac, luego de oficiar misa solemne en la
Basílica, Su Santidad Francisco oró por todos aquellos que sufren y por él
mismo, para sacar adelante su pontificado.
Durante la Homilía, el Santo Padre aseveró que la
Guadalupana es paliativo para los que sufren; para aquellos que resienten la
pérdida de un ser querido; y bandera para los pobres, de los que carecen de
todo, “pero no, del amor de María; las lágrimas suben al cielo y exigen
justicia”.
Calzada de Guadalupe, lució repleta y
entusiasta al paso del Pontífice; y en la llamada Plaza de Las Américas, atrio
de la Basílica, la grey católica se volcó para ver a Francisco y escuchar sus reflexiones.
Por la
mañana, el Papa acudió a Palacio
Nacional donde recibió los honores como “Jefe de Estado”; ahí Su Santidad, ante
el presidente Enrique Peña Nieto apuntó que México es un país de jóvenes a
quienes pidió no caer en “espejismos faraónicos de los poderosos”
Al término de
la ceremonia, el representante de San
Pedro, frente a la Catedral Metropolitana, recibió las “Llaves de la Ciudad”
por parte del Jefe de Gobierno del DF, Miguel Angel Mancera. Posteriormente,
Francisco se reunió de manera privada con los Obispos del país, en la misma
Catedral.
Luego de la
extenuante jornada. Al filo de las 8 de
la noche, con el rostro cansado, Su Santidad llegó a la Nunciatura Apostólica
donde reposó para que mañana domingo presida una misa monumental en Ecatepec,
estado de México

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