Por Francisco
Ortega Hernández
Hoy, 20 feb.
16, con motivo de tu último día como Presidente
Municipal Constitucional de Puebla, capital; quiero expresarte las gracias por
la transformación de progreso que realizaste, junto con tu equipo de trabajo,
no sólo de la Angelópolis y juntas auxiliares; también en la forma de gobernar.
Para todos es obvio las obras en beneficio de la
población en el municipio: pavimentación de calles y avenidas; rescate de
parques públicos; agua potable; y regularización de la propiedad en colonias
donde, por años, esta petición “durmió el sueño de los justos”; que decir de la
iluminación, aún en los lugares más recónditos de la capital. La “cereza en el pastel” la iluminación
decembrina.
Hoy, los habitantes de esta ciudad vamos recuperando
la confianza de salir de noche; de ver a los policías como garantes de nuestra
seguridad; de abrir el grifo del hogar con la certeza de que habrá agua potable
corriente; de que el acercarse a cualquier funcionario edilicio habrá una
respuesta a nuestra petición; de que las calles lucen limpias; así como
mercados y sitios de alta concurrencia de personas. Se me olvidaba, el impulso
al deporte, a la cultura y a nuestra rica historia al rescatar y dar a la
luz pública los túneles de Puebla.
Que el cobro de impuestos no es una “cicuta” para
nuestros alicaídos bolsillos, ya que hay varias maneras de acordar los pagos;
pero que vemos, que lo recaudado, se traduce en obras y beneficios para la
población.
Pero lo más
importante, al menos para tu servidor,
es el trato humano característico de tu persona y de tu distinguida esposa,
Dinorah López de Gali, quien, al margen, realizó una labor trascendente al
frente del DIF Municipal.
Por lo anterior y muchas cosas más
¡¡¡GRACIAS TONY!!!

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