Alejandro Cruz Domínguez
“No somos ni queremos ser
funcionarios de lo divino; no somos ni queremos ser empleados de Dios, porque
somos invitados a participar de su vida”.
Al
celebrar este martes la Santa Misa en el
Estadio Venustiano Carranza, en Morelia, Michoacán, el Papa Francisco invitó a
los sacerdotes, seminaristas y otros religioso del país a no caer en una
vida de “resignación que nos paralizada”, pues recordó que “no somos ni
queremos ser funcionarios de lo divino, no somos ni queremos ser empleados
de Dios, porque somos invitados a participar de su vida”.
Explicó
que ante una realidad que parece haberse
convertido en un sistema inamovible caracterizado por la violencia, la
precariedad, la indiferencia y el sufrimiento, los religiosos están llamados a
no resignarse.
En su
sermón ante aproximadamente 100 mil
sacerdotes, seminaristas y religiosos provenientes de las diferentes diócesis
del país, el Vicario de Cristo pronunció un mensaje en el que resaltó el
sentido y la importancia de la oración para quienes son miembros de la
Iglesia.
El Santo
Padre les dijo: “Dime cómo rezas y te diré cómo vives, dime cómo vives y te
diré cómo rezas, porque mostrándome cómo rezas, aprenderé a descubrir el Dios
que vives y, mostrándome cómo vives, aprenderé a creer en el Dios al que rezas”.
En tono
fraternal el Papa explicó que a rezar se aprende, como se aprende a caminar, a
hablar, a escuchar. “La escuela de la oración es la escuela de la vida y en la
escuela de la vida es donde vamos haciendo la escuela de la oración”.
“Nuestra
vida habla de la oración y la oración
habla de nuestra vida; porque nuestra vida habla en la oración y la oración
habla en nuestra vida”, resaltó.
En su
homilía, el Papa también hizo alusión
sobre cómo Jesús introdujo a los suyos en el misterio de su vida y la
salvación. “Les mostró comiendo, durmiendo, curando, predicando, rezando, qué
significa ser Hijo de Dios. Los invitó a compartir su vida, su intimidad y,
estando con Él, los hizo tocar en su carne la vida del Padre”.
Explicó
que cuando muchos jóvenes llegan al
seminario piden a sus formadores que les enseñen oraciones que permitan entrar
en un contacto más profundo con Dios, pero lo indicado es seguir orando
como se hacía en casa, con fuerza, determinación y sencillez.
El
Sucesor de Pedro evocó el ejemplo del
primer Obispo de Michoacán, “Tata Vasco”, el “español que se hizo indio”, en el
que “el dolor del sufrimiento de sus hermanos se hizo oración y la oración
se hizo respuesta”.
Asimismo,
el Pontífice pidió rezar por el
Arzobispo Emérito de Hermosillo, Mons. Carlos Quintero Arce, fallecido un
día antes, a la edad de 96 años.
Al
terminar su homilía, el Papa abandonó el
recinto deportivo entre aplausos y gritos que decían: “¡Se ve, se siente, el
Papa está presente!” y “¡Papa, hermano, ya eres mexicano!
Ansiado, el encuentro del Papa con los jóvenes en
Morelia
Vladimir Alcántara
Los jóvenes esperan del Papa un
mensaje de aliento, que los reafirme en la fe; ya no quieren tener miedo: P.
Juan José Cedeño, Director de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis.
Este 16
de febrero, luego de presidir una Misa
para sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados y seminaristas,
el Papa Francisco dio la vuelta olímpica en el Estadio Venustiano Carranza a
bordo de un vehículo eléctrico descapotable, para posteriormente salir de ese
campo deportivo y abordar el papamóvil rumbo a la casa del Arzobispo de
Morelia, Card. Alberto Suárez Inda, con quien el programa del día contempla una
comida en privado, para después llevar a cabo una de las actividades de la
visita papal que han generado mayores expectativas: el encuentro con los
jóvenes
El Santo
Padre ha manifestado reiteradamente su
preocupación por la juventud, como lo hizo el pasado domingo 14 de febrero al
celebrar la Misa Multitudinaria en Ecatepec, cuando llamó a todo el pueblo de
México a ser el pueblo de la memoria viva, y a heredar a los hijos el futuro de
la fe, que nos hace levantar la cabeza, “así como a mirar en cada hombre a un
hermano y en cada hermano a Cristo, para hacer de México una tierra de
oportunidades, donde no haya necesidad de emigrar por el oportunismo de
unos pocos, y donde no haya que llorar la ausencia de niños y jóvenes que son
atraídos por el narcotráfico”.
Así, se
espera que hoy, luego de comer con el
Card. Suárez Inda y reunirse con un numeroso grupo de niños en la Catedral de
Morelia, el Santo Padre se traslade al Estadio José María Morelos y Pavón,
donde lo aguardarán unos 90 mil jóvenes, 40 mil dentro del recinto y 50 en la
parte exterior, siguiéndolo a través de pantallas electrónicas.
Sobre
importante actividad del Papa Francisco, el P. Juan José Cedeño, Director de la
Pastoral Juvenil de la Curia
Arquidiocesana de México, ha señalado que los jóvenes están esperando un
mensaje alentador, un mensaje motivacional, que los afirme en la fe, pues, ya
no quieren tener mido a la situación de violencia y otros problemas sociales
que se viven en el país.
“Los
jóvenes le están preparando un mensaje
para el Papa, así como cantos, bailes y una cruz para que la bendiga. Quieren
oír su mensaje, ese mensaje que los invite a seguir luchando, a construir aquí
mismo el reino de Dios. Desde que supieron que venía el Papa Francisco y que
iba a tener un encuentro directamente con ellos, se comenzó a vivir mucha
alegría, se empezó a ver a los equipos ensayando sus números, bailando,
aplaudiendo, gritando, inventando porras. Hay mucha motivación por parte de
esta juventud que ya está haciendo lío, como ha dicho el Santo Padre”.
Finalmente,
el P. Juan José Cedeño, pidió a todos
los jóvenes escuchar con atención el mensaje que les dará el Santo Padre, así
como trabajar y comprometernos en lo que él nos diga. “Se trata de una juventud
golpeada por problemas como el narcotráfico, la falta de oportunidades y otras
problemáticas, y por eso esperan tanto este encuentro con el Papa, que es
para nosotros una gran bendición de Dios”.
Pide el Papa Francisco a niños no dejarse pisotear
por nadie
Vladimir Alcántara Flores
En un alegre y emotivo acto, el
Papa se reunió en la Catedral de Morelia con seiscientos niños provenientes de
las parroquias locales y las diócesis aledañas.
Este
martes 16 de febrero, alrededor de las
tres de la tarde, el Papa Francisco llegó a la Catedral de Morelia, en compañía
del Arzobispo local, Card. Alberto Suárez Inda, para reunirse con centenares de
niños, quienes lo recibieron gustosos e inquietos, con cantos, gritos y
aplausos espontáneos.
Al arribar a la Catedral, el Santo Padre tuvo
un breve encuentro con 14 rectores de universidades mexicanas y con seis
ministros de cultos distintos; posteriormente, dialogó con los padres
canónigos, para luego dirigirse al fin a su encuentro con los seiscientos niños
del Catecismo, que lo aguardaban desde temprana hora en compañía de sus
catequistas. Al llegar a la nave central del recinto, saludó a la niña
originaria de Michoacán que fue curada milagrosamente por la intercesión
del beato José Sánchez del Río, cuya canonización se encuentra actualmente en
proceso en la Santa Sede; y después se colocó frente a todos los menores para
ofrecerles su mensaje.
Así, el
Papa Francisco, frente a los cientos de niños provenientes de las parroquias
locales y las diócesis aledañas, pidió a Jesús por ellos, para que los haga
crecer con mucho amor, a fin de que puedan ser cristianos en serio, para que
cumplan los mandamientos que Él les dio:
amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Él nos amo. “Le voy a pedir
también a la Virgen que nos cuide, que nos bendiga. Cada uno piense en su
corazón, en la familia que tiene, en los amigos; y más si están peleados con
uno, piensen en él y pidan a la Virgen que lo proteja, porque la vida no es
linda con enemigos. También pidamos por todas las personas que nos ayudan:
monjas, sacerdotes, maestros. Así como una bendición muy especial para mamá,
para papá y para los abuelos”.
Después
de su mensaje a los niños, como es su
costumbre, el Santo Padre saludó y besó a los menores enfermos, quienes estaban
situados en la parte delantera de la nave central, y tras este gesto de amor y
misericordia, se dirigió a la parte del inmueble donde se hallaba instalado el
Coro Monumental de Morelia. “Nosotros somos un coro muy versátil –dijo una niña
al Papa a manera de presentación–, porque además de que cantamos, componemos;
y en esta ocasión hemos hecho una canción con mucho amor, cariño y pasión, que
ahora le dedicamos”.
Tras
escuchar el canto que interpretó para él
el Coro Monumental de Morelia, el Papa felicitó a todos los integrantes. “Los
felicito en serio; el arte, el deporte, ensanchan el alma, hacen crecer bien,
no aplastan la vida. Sigan siendo creativos, busquen la belleza, las cosas que duran
para siempre. ¡Y nunca, pero nunca, se dejen pisotear por nadie!
Tras
pedir a los pequeños músicos que no se
olvidaran de rezar por él, y que de vez en cuando le cantar una canción aunque
estuviera lejos, el Santo Padre salió de la Catedral para encontrarse con el
Presidente Municipal de Morelia, Alonso Jesús Martínez Alcázar, quien,
acompañado por su familia, le entregó las “Llaves de la Ciudad”. Así, el Sumo
Pontífice abandonó el recinto acompañado por el repiqueteo de las campanas,
para dirigirse al estadio José María Morelos y Pavón, donde sostendrá un
encuentro con jóvenes.
Mentira que la única forma de vivir es dejando la
vida en manos del narcotráfico: Papa Francisco a jóvenes
Alejandro Cruz Domínguez
En distintos momentos de su
discurso, el Papa reiteró con diversos ejemplos y metáforas que siempre los
jóvenes serán la riqueza del país.
Al
celebrar su encuentro con jóvenes en el
“Estadio Morelos” en Morelia, Michoacán, el Papa Francisco invitó a la juventud
mexicana a entender que es mentira que la única forma de vivir, “de poder ser
joven, es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo
único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte”.
Digiriéndose a los más de 50 mil jóvenes
que acudieron a su encuentro, el Papa hizo énfasis en que “Jesús nunca nos invitaría a ser sicarios, sino que nos llama a
ser discípulos. Él nunca nos mandaría a la muerte, sino que todo en Él es una
invitación a la vida”.
En su
mensaje, el Vicario de Cristo resaltó
que en el mundo actual existen fenómenos y conductas sociales que amenazan y
destruyen la esperanza que tienen los jóvenes, así como su posibilidad de
conseguir un futuro que valga la pena vivir.
Así,
pidió a los presentes que “no sean las
riquezas materiales las que conduzcan el rumbo de sus vidas”, pero reveló
que ellos, y no otra cosa, son la verdadera esperanza y riqueza de México.
“Uno de
los mayores tesoros de esta tierra
mexicana tiene rostro joven, son sus jóvenes. Sí, son ustedes la riqueza de
esta tierra”, dijo.
En
distintos momentos, el Papa reiteró con
diversos ejemplos y metáforas que siempre los jóvenes serán la riqueza del
país, y que por lo tanto, para mantener viva y latente esta riqueza, la
esperanza de los jóvenes debe ser defendida y renovada.
“La
principal amenaza a la esperanza (de los
jóvenes) es hacerte creer que empiezas a ser valioso cuando te disfrazas de
ropas, marcas, del último grito de la moda, o cuando te vuelves prestigioso e
importante por tener dinero (…) La principal amenaza es cuando uno siente que
debe tener plata para comprar todo, incluso el cariño de los demás”.
El Santo
Padre también recordó que “es
difícil sentirse la riqueza de una nación cuando no se tienen oportunidades de
trabajo digno, posibilidades de estudio y capacitación, cuando no se sienten
reconocidos los derechos que terminan impulsándolos a situaciones límites”.
En el
estadio y ante el Santo Padre, jóvenes
de distintas diócesis del país externaron sus preocupaciones y puntos de vista
ante el fenómeno de la violencia y la falta de oportunidades que afectan el
desarrollo de la nación.
En su
turno, una de las jóvenes dijo al Papa
que para los jóvenes mexicanos la familia tiene aún una gran trascendencia,
pues es la escuela para la vida donde se adquieren costumbres y hábitos que van
construyendo su personalidad, donde se aprende a resolver los problemas y
comienzan a sentirse parte de una comunidad.
“Pero nos
duele ver cómo para muchos son más
importantes las cosas materiales que las personas; la palabra ‘amor’ cuesta
trabajo pronunciarse; nos hace falta el abrazo y el regaño de la familia”.
Por su
parte, un joven de nombre Alberto dijo
al Santo Padre ser parte de los 30 millones de jóvenes que en México anhelan la
paz. “Aumentan entre las víctima del narcotráfico, las adicciones; muchas
familias sufren la pérdida de sus hijos a causa de los grupos criminales. Pero
en medio de todo esto, la paz es un don que seguimos anhelando. Como católicos,
queremos recibir la paz de Cristo. Papa Francisco, le agradezco de antemano, su
presencia, su palabra y su consuelo.
Roberto,
otro joven, le externó que crece cada
vez más el acceso para los jóvenes a las nuevas tecnologías, pero se ha perdido
el encanto de ver o escuchar la presencia de quien está al lado. “Hoy los
jóvenes queremos comprometernos a vencer la tibieza y los conformismos, los
miedos que nos acobardan y nos impiden afrontar la vida. Nos comprometernos a
ir más allá de nuestras circunstancias individuales y a ser jóvenes en
salida. ¡Queremos ser jóvenes con espíritu evangélico! ¡Ruegue por México,
ruegue por nosotros!
“Los
jóvenes hemos escuchado que somos la
esperanza para un futuro mejor –dijo finalmente una joven de nombre Daniela al
Sumo Pontífice–, nos han dicho que representamos un enorme potencial para la
evangelización; pero en nuestro corazón surge una pregunta: ¿y quién trae
esperanza para nosotros. “La respuesta viene inmediatamente a nuestros
corazones: ¡Cristo Jesús. Papa Francisco, tú eres nuestro amigo cercano, el
hermano mayor; tú eres latinoamericano, y por eso conoces el corazón de todos
los jóvenes latinoamericanos.
El santo Padre envió un especial mensaje a los miles
de jóvenes tapatíos que no pudieron realizar el viaje a Morelia, pero
aprovecharon la ocasión para reunirse en la Plaza San Juan Pablo II, en Guadalajara, “me han dicho que son miles los jóvenes
que están allá, así que somos dos estadios reunidos”.
Con
música, banderines, porras y ovaciones,
el Santo Padre fue despedido por los miles de jóvenes que escucharon atentos su
mensaje y que agradecieron la bendición que llevó al Estado de Michoacán.




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