Alejandro Cruz Domínguez
En su homilía, el Santo Padre
llamó en reiteradas ocasiones a pedir perdón por el daño cometido hacia los
pueblos indígenas.
Al
celebrar este lunes la Santa Misa en la
Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el Papa Francisco condenó las
prácticas que han conducido a la destrucción y la contaminación de las tierras
de los pueblos indígenas, por individuos “mareados por el poder, el dinero, y
las leyes del mercado”, y exhortó a realizar un examen de conciencia y
aprender a pedir ¡Perdón!
“El mundo
de hoy, despojado por la cultura del
descarte, los necesita”, enfatizó ante cien mil personas, en su mayoría
indígenas, que se dieron cita en el Centro Deportivo Municipal.
En su
homilía, el Santo Padre llamó en
reiteras ocasiones a pedir perdón por el daño cometido hacia los pueblos
indígenas, los cuales a lo largo de su historia han sido víctimas de la
exclusión, la pobreza y el despojo.
“Muchas veces, de modo sistemático y estructural,
sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos por la sociedad. Algunos han
considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones. Otros,
mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de
sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban”, dijo el Vicario
de Cristo.
El Santo Padre destacó las riquezas y la diversidad
de los pueblos indígenas, y reconoció el anhelo legítimo de estas comunidades a
desear vivir en libertad, en un país donde la opresión, el maltrato y la
degradación no sean una práctica habitual.
“El mundo de hoy, preso del
pragmatismo, necesita reaprender el valor de la gratuidad”, sentenció el Papa.
Respecto
a su preocupación por el medio ambiente,
el Santo Padre señaló: “El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas,
nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos
frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”.
“En esto ustedes tienen mucho que enseñarnos. Sus
pueblos, como han reconocido los obispos de América Latina, saben relacionarse
armónicamente con la naturaleza, a la que respetan como fuente de alimento,
casa común y altar del compartir humano”.
La celebración Eucarística se caracterizó por
el uso de lenguas indígenas en diferentes momentos.
La Misa
fue engalanada por los trajes
multicolores de los indígenas, es decir, por una infinidad de atuendos
étnicos originarios de varias las regiones de México, especialmente de Chiapas.
¡Les pido que no se olviden de
rezar por mí!, dijo el Papa a los presentes al concluir la Misa.

Vladimir Alcántara
“Aunque vives lejos, en Roma, te
sentimos muy cerca de nosotros; síguenos contagiando la alegría del Evangelio,
y ayúdanos a cuidar la madre tierra”, pide al Papa una representante indígena.
Durante
la Misa multitudinaria que este lunes 15
de febrero presidió el Papa Francisco en el Centro Deportivo Municipal de San
Cristóbal de las Casas, Chiapas –uno de los estados más pobres de la República
Mexicana–, representantes de las comunidades indígenas, ataviados con sus
indumentarias tradicionales, dirigieron al Santo Padre mensajes de cariño y
agradecieron su visita a la entidad.
El primer indígena en hablar frente al Papa
Francisco, en un emotivo discurso, le agradeció el honor de tenerlo en tierras
chiapanecas. “Tatic Francisco, aunque muchos nos desprecian, tú has venido a
visitarnos. Tú no nos desprecias”, señaló.
En
seguida, tocó el turno a una mujer,
quien pidió al Papa Francisco llevar siempre en su corazón a los indígenas, con
su cultura, con su alegría y con sus sufrimientos. “También con las injusticias
que padecemos, con el dolor que tenemos, con nuestros niños y nuestros
ancianos. Aunque vives lejos, en Roma, te sentimos muy cerca de nosotros;
síguenos contagiando la alegría del Evangelio y ayúdanos a cuidar la madre
tierra que Dios nos dio”.
“Muchas gracias, Tatic –externó
en su turno otro indígena–, por autorizar nuevamente el servicio del diaconado
permanente indígena, con su propia cultura, con los signos de cada uno de los
pueblos de hombres y mujeres indígenas; por haber aprobado el uso de la
Liturgia y de la Misa en nuestros
idiomas, porque así podemos escuchar lo que Dios nos quiere comunicar y
hablarle en nuestra propia lengua”.
Finalmente,
un representante indígena más, tras agradecer también a “Tatic Francisco” su
visita, le explicó que su comunidad es
descendiente del pueblo Maya. “Pero estamos todos unidos en el corazón del
cielo y en el corazón de la tierra, como llamaban nuestros antepasados a Dios,
según nos lo narra nuestro libro el Popol Vuh. Creemos en un solo Dios, Padre y
Madre, y hoy, en nombre de los obispos, religiosos, sacerdotes, diáconos y todo
el pueblo agradecido y lleno de flores, te decimos nuevamente: “¡Tatic
Francisco, muchas gracias!”.
Tras las palabras de agradecimiento y cariño que
estos representantes de las comunidades indígenas dirigieron al Santo Padre, se
escucharon toda clase de vítores dirigidos a él, y posteriormente todos los
fieles corearon la frase: “Tenemos un Papa al lado de los pobres”. En seguida,
a Su Santidad le fue obsequiada, como regalo de San Cristóbal de las Casas, la
traducción de la Biblia a las lenguas Tzeltal y Tzotzil, un trabajo que ha
llevado muchos años y en el que han participado muchas personas.
“¡Viva Tatic Samuel, que puso la
Biblia en el pueblo pobre!”, dijo finalmente el animador, que fue respondido
con un “viva” estridente y al unísono.
Visita el Papa Francisco la histórica Catedral de
San Cristóbal de las Casas

Vladimir Alcántara
El Santo Padre dejó a los pies de
la Virgen de la Asunción un ramo de flores, y rezó ante ella unos momentos.
Este
lunes 15 de febrero, alrededor de las
15:00 horas, tras compartir el pan y la sal con representantes de comunidades
indígenas en la Curia Episcopal, el Papa Francisco arribó a la Catedral de San
Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde ingresó a la Capilla del Santísimo para
colocar un ramo de flores a los pies de la Virgen de la Asunción y orar ante
Ella unos momentos, tras lo cual, la multitud reunida entonó para él los
cantos de “El Pescador” y “La Guadalupana”.
Posteriormente, Su Santidad se dirigió a los
numerosos fieles con las siguientes palabras: “Todos juntos vamos a rezar por nuestros enfermos, que
están ayudando a Jesús a llevar la Cruz, y vamos a rezar para que Él les dé
fuerza y los consuele, y para que la Virgen los cuide y les dé mucha paz en
el corazón. También les pido que, por favor, no se olviden de rezar por mí”.
Así fue
el paso del Santo Padre por la Catedral
de San Cristóbal de las Casas, recinto dedicado a la Virgen de la Asunción,
construido en 1528 y remodelado a principios del siglo XVIII. Su primer párroco
fue Fray Bartolomé de las Casas, defensor de los indios. En el interior del
templo se conservan interesantes piezas de arte, entre las cuales destacan dos
bellos retablos de estilo barroco salomónico de madera cubiertos de hoja de
oro y varias pinturas del artista Juan Correa.
"Prefiero una familia con rostro cansado, a
familias con rostros maquillados”
Vladimir Alcántara
El Santo Padre advirtió que
actualmente por distintos frentes la familia está siendo debilitada,
cuestionada, para hacerla ver como un modelo que ya pasó.
Tarde soleada sobre Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la
de este lunes 15 de febrero en que el Papa Francisco arribó en helicóptero al
estadio de futbol “Víctor Manuel Reyna”, para sostener un encuentro con
familias. A su llegada, fue recibido por el gobernador del estado, Manuel
Velasco; por su esposa, Anahí Puente Portilla, y por el Arzobispo de Tuxtla
Gutiérrez, Mons. Fabio Martínez Castilla.
Para
darle la bienvenida al Santo Padre,
Mons. Fabio Martínez pronunció un discurso de agradecimiento por este encentro
con familias que sueñan en construir un México más justo, fraterno y solidario,
y con gobernadores que defiendan la vida, la familia y el bien común. “Santo
Padre, le decimos de corazón: bienvenido a esta su casa, Chiapas, un granito de
arena de nuestra casa común, que todos nos comprometemos a amar, cuidar y
embellecer. ¡Gracias porque sabemos que Chiapas ocupa un lugar en su
corazón!... Las familias oraremos con más ardor e insistencia por usted y por
los perseguidos en todo el mundo”.
Tras las
palabras de Mons. Fabio Martínez ante un
estadio repleto, el Santo Padre se dispuso a escuchar los testimonios de lucha
de cuatro familias que viven realidades distintas: el Matrimonio Morales
Montoya, que tiene un hijo adolescente con distrofia muscular; la familia
Hernández Robledo, pareja con 50 años de casados; la familia Gómez Castillo,
Matrimonio de divorciados vueltos a casar, y la familia de Beatriz Muñoz,
madre soltera.
Manuel,
el adolescente de 14 años con distrofia muscular, hijo del Matrimonio Morales
Montoya, comentó que en sus primeros
años de vida corría y jugaba como todos los demás niños, hasta los cinco de
edad, cuando comenzó a perder paulatinamente la movilidad y finalmente quedó en
silla de ruedas. “Antes de que yo enfermara, mi familia no conocía a Dios y
siempre había peleas. Cuando fuimos a la iglesia, todo cambió. Ahora le echo ganas,
salgo en silla de ruedas a evangelizar con mucha alegría, a invitar a la
Iglesia a adolescentes que no conocen el amor de Dios, por lo que están en
malos pasos. Papa amigo, los adolescentes de México oraremos por usted, y
que la Virgencita lo bendiga!”.
Por el
Matrimonio Hernández Robledo, con 50
años de casados, habló el hijo mayor, quien externó que los doscientos
Matrimonios presentes en el estadio con cinco décadas de casados, entre ellos
el de sus padres, dan testimonio de que es posible el amor para siempre. “A
través de nuestros padres Dios nos ha regalado la fe católica; gracias a ellos,
hemos aprendido el valor de la oración y de los Sacramentos. Le pedimos a
usted, Santo Padre, que haga mucha oración por nosotros, por nuestra patria
pobre. Somos un pueblo que sufre, pero que tiene esperanza, y que quiere
seguir transmitiendo el amor de Dios a nuestros hijos y a nuestras nuevas
generaciones. Vaya usted con la confianza de que los fieles de Chiapas siempre
oraremos por usted. ¡Que Dios lo bendiga, Santo Padre!
En su
torno, Humberto Gómez, esposo de Claudia
Castillo –divorciados vueltos a casar–, dijo que su Matrimonio ha cumplido ya
16 años. “Yo antes era soltero, y ella divorciada con tres hijos. Después
tuvimos un hijo de ambos. Nuestra relación ha sido de amor y comprensión, pero
estábamos alejados de la Iglesia. Hace tres años entramos a un grupo para
divorciados vueltos a casar, nos acercamos a la Iglesia y comenzamos a sentir
que el corazón no nos cabía en el pecho. Los divorciados vueltos a casar no
podemos acceder al Eucaristía, pero podemos comulgar a través de los hermanos
necesitados, de los que no tiene comida, de los presos, a quienes ella y yo
apoyamos con acompañamiento. El Señor nos permite servir a quien lo necesita;
sólo dijimos sí, y Él hizo lo demás. ¡Papa Francisco, muchas gracias por su
visita!
Por su
parte, Beatriz Muñoz, enfermera de 52
años de edad, señaló que su infancia estuvo marcada por la pobreza y el
abandono de su padre, lo que provocó que no se sintiera querida. “Forniqué
mucho en mi juventud, quedando varias embarazada. Siendo enfermera, se me
presentó la oportunidad de abortar; pero me encontré con el amor del Padre a
través de un proceso de Catequesis, y con su ayuda pude salir victoriosa de las
batallas. Pido su bendición, Santo Padre, para miles de mujeres que se
enfrentan a la falsa salida del aborto, a fin de que puedan encontrarse, como
yo, con una Iglesia que les ama y les acoge”.
Luego de
escuchar los testimonio de estas cuatro familias, en un emotivo y contundente
mensaje, el Papa Francisco se dirigió a
ellas, tomando como eje de su pronunciamiento la expresión “echarle ganas”, que
escuchó en voz del adolescente Manuel. “Manuel, me gustó esa expresión de
‘echarle ganas’, echarle ganas con tu familia, con tus amigos; y ahora también
nos has echado ganas a nosotros con tu testimonio, regalándonos motivos para
soñar en la familia. Quiero dar gracias a tus padres, a los padres de rodillas
ante el hijo enfermo. El Matrimonio no es fácil. ¿Qué marido y mujer no se
pelean? Y más cuando se mete la suegra –bromeó–. Pero tus padres se aman, y qué
mejor testimonio de su amor que ponerse de rodillas ante ti”.
El Santo Padre dijo que actualmente vemos cómo
por distintos frentes la familia está siendo debilitada, cuestionada, para
hacerla ver como un modelo que ya pasó y que no tiene espacio en nuestras
sociedades. “Bajo la pretensión de “modernidad”, propician cada vez más un
modelo basado en el aislamiento, se dicen sociedades democráticas, y terminan
siendo colonias destructoras de la familia, que es la base de toda
sociedad”.
“Yo prefiero matrimonios con el rostro cansado
y arrugado por la lucha diaria –agregó el Sumo Pontífice–, a rostros
maquillados que no han sabido de ternura y compasión.
Dijo que en muchos momentos el Padre Dios le ha
echado ganas, porque no sabe hacer otra cosa que echarle ganas por nosotros, lo
cual ha manifestado claramente a través de su Hijo Jesús, que se la jugó
hasta el extremo para volver a hacer posible el reino de Dios.
“Ustedes,
queridos mexicanos, tienen un plus,
corren con ventaja. Tienen a la Madre: la Guadalupana quiso visitar estas
tierras y eso nos da la certeza de tener su intercesión para que este sueño
llamado familia no se pierda por la precariedad y la soledad. Ella está siempre
dispuesta a defender a nuestras familias, nuestro futuro; está siempre
dispuesta a echarle ganas dándonos a su Hijo”, externó el Santo Padre,
antes de motivar al estadio entero a unirse en el rezo del Ave María.
El Papa Francisco viajó esta noche nuevamente a la
Ciudad de México, y mañana partirá rumbo a Michoacán, donde le espera una larga
jornada de trabajo



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