Por:
Francisco Ortega Hernández
Informes valemadristas
Es tal el valemadrismo de algunas y algunos “ediles”
poblanos que su “segundo informe” está más que mocho, sin abordar los temas
espinosos de su “administración”; y en otros casos, los “presidentes burricipales”
han tenido que inventar obras o adjudicarse algunas ya inauguradas por sus antecesores en el cargo.
Nada más una
pregunta ¿por qué no abordaron el
diezmo? “mochada” que es como el “sancho” nadie quiere hablar de él; pero saben
que existe; y en el caso de la obra pública “a wilson hay que caerle” es por
eso que las obras son de mala calidad y con atraso en la entrega; en otros
casos; ni la obra realizan los “constructores”; estos últimos, vivales que se han convertido en una lacra que “padrotea” a ediles.
Otra
inquietud, porqué las y los alcaldes no
hablan en su informe de su fiel que les “peina la gata”; sí, de aquel que pasa
por lo mal habido en las diferentes áreas del ayuntamiento, por señalar
algunas: policía, Registro Civil, permisos, etcétera. Por lo general, “el peinador” es un sujeto que de la noche a
la mañana le cambia la vida, de andar en colectivos, se “enroña” en vehículos
último modelo; compra ropa de marca, cinturones de piel, tenis naykiii (Nike),
todo ello con Sara Bustianguis. Ya no mendiga “memelas” ni atole, ahora los
paga al chas chas. Por cierto, a pesar de comprar sus locioncitas clonadas les
siguen rugiendo las bizagras.
Qué caray, no imagino a alguien de los “burricipales” informando a la ciudadanía
sobre el “nepotismo”, mucho menos de las plazas inventadas para la X dos; y en
el caso de la edilesas, el apoyito económico para su “camay”
Habrá algún munícipe que diga sobre el sobre
costo real de eventos culturales; de la justificación de gastos con facturas falsas
y de la asignación de vehículos oficiales para sus nenorras.
Mejor ahí el
paro, pues ´parece que nada me parece;
que no quiero reconocer que hubo informe claro para una cabecera harta de
mamadas; que por doquier se desbordan las obras prioritarias para la población;
que hay honestidad, fuera de toda duda, en el manejo de los recursos públicos;
que no hay delincuencia organizada; que la Maña es un mito; que el cielo
poblano es totalmente distinto al astro rey que ilumina el resto de la
República, incluida esa succionada de Ciudad de México, burdo remedo de Sodoma y Gomorra.

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