Por Francisco Ortega Hernández
La
Chimoltrufia de Coronango, ahora quiere emular a Morticia Adam’s
Dejo constancia de que escribo bajo
protesta sobre el personaje de marras; pues, la verdad, me da hueva garabatear,
al menos, las últimas andanzas de esa ladina
Qué lejos quedaron las penurias de la Chimoltrufia, sobre todo cuando tenía que ir corriendo
tras la combi, lo que se convertía en un “calvario” en tiempo de aguas, pues acarreaba
en sus zapatos, de segunda mano, kilos de fango.
De cuando se daba al menos un cepillazo en su pelo, crin
de yegua, y que los pasadores y demás menjurges no podían aplacar; juran que a
cada peinazo brotaban liendres y piojos.
Pero más, cuando el desteñido y ajustado pantalón de
mezclilla no podía someter el voluminoso vientre de lombricienta.
Quedaron atrás los desayunos de
memelas bien picosas. Qué asco, dicen que ahora exclama.
Hoy, hoy,
hoy, la Chimol, para los cuates, ya se
aplica toda clase de afeites en su rostro; el crin lo tiñó de negro, como su
andar y ropa; ahora ya no le dan miedo las zapatillas de tacón alto, pues, al
parecer, ya las domina y trata de caminar con toda naturalidad; y no, como
antes que parecía que andaba en muletas.
Sin embargo,
a la Chimoltrufia se le olvida que “la
mona aunque se vista de seda; mona bla, bla, bla.
La Chimol y el marisco azul,
parafraseando al maestro de la crónica taurina, Paco Malgesto, “Vaya par”.
El cuñado incómodo de San Andrés
Cholula, una historia que no tiene pierde. S y F se aman. flechita atravesando
corazón sangrante, snif, snif, snif. Cuando un amor se va, que desesperación…
El triunfo el 5 de junio, será para
aquel que menos daño le hagan las simulaciones, pues hay priistas que, de
dientes para afuera, dicen que apoyan a su abanderada; y lo mismo, se rostiza
en el bando azul, sobre todo en algunos municipios de la periferia a la
capital, que ven en los comicios, una forma de tomar revancha contra Rafa.

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