SIAME
El país no está para “recompensas
y compensaciones” a diputados locales y federales
La LXII Legislatura del Congreso de la Unión aprobó, durante el último
periodo de sesiones ordinarias, la Ley General de Transparencia para la
Rendición de Cuentas de los Sujetos Obligados. Esta misma legislatura prometió
aplicar criterios estrictos de austeridad; sin embargo, la Cámara de Diputados
se perfila de nuevo hacia la opacidad y el despilfarro.
La crisis y desigualdad económica golpea de forma inmisericorde a
millones de mexicanos, pero la transición hacia la nueva legislatura no dejará
en la orfandad a los legisladores salientes, y aunque se persiste en la
negativa de otorgar bonos y gratificaciones, la bolsa a repartir en el fin de
la LXII Legislatura será insultante para los mexicanos sin recursos mínimos
para sobrellevar un día de necesidades familiares.
De acuerdo con el Comité de Administración de la Cámara de Diputados,
cada legislador tendrá garantizado el monto de la dieta –más de 105 mil pesos–,
el fondo de ahorro –910 mil pesos por el trienio–, la parte proporcional de
aguinaldo 2015 –93 mil 600 pesos– y un apoyo para despensa por 2 mil 700 pesos.
En números redondos, la liquidación de los 500 diputados costará más de 556
millones de pesos.
La norma parece quedar de nuevo en buenas intenciones. La ley ordena a
las Cámaras del Congreso de la Unión aprobar, a más tardar el 30 de agosto, los
programas y ordenamientos para la reorganización administrativa que comprenden
los criterios presupuestales, contables y organizacionales de los grupos
parlamentarios, implicando la austeridad. Sólo después de concluida la LXII
Legislatura la ciudadanía podría conocer el monto real de recursos, dietas,
prestaciones y apoyos asignados.
na particularidad de la ley especifica que estas obligaciones del
Congreso de la Unión “se harán efectivas conforme se implementen los programas
de reorganización administrativa”, lo que quiere decir que no hay una garantía
para saber cuánto se erogará por la liquidación de los 500 diputados federales.
Otro golpe que soportarán los ciudadanos será a nivel local. Las
elecciones del 7 de junio renovaron 17 Cámaras locales, y los legisladores
salientes de cada entidad también serán recompensados. Una muestra de opacidad
y mezquindad es la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, auténtica cueva
en la que no cae ni un rayo de transparencia. La VI Legislatura se soba las
manos por las jugosas cantidades para sus integrantes: un bono de cerca de 150
mil pesos y más de cien mil pesos del fondo de retiro, sin contar otros
beneficios que podrían ser otorgados a los 66 diputados de la ALDF.
El país no está para “recompensas y compensaciones” a diputados locales
y federales. El oficio político es botín donde se generan negocios beneficiando
a los que se aprovechan del cargo público. Y la corrupción se extiende cuando
la transparencia sólo queda en buena intención.
Lo más lamentable es la ofensa al pueblo de México que todos los días
lucha por condiciones mínimas de bienestar y, sin embargo, en el bolsillo
popular no hay dinero ni para conseguir los tres alimentos del día. La casta
política acentúa más y más esta brecha y los gobernados cuestionan el sentido
de la representatividad porque el oficio político es servicio, no prebenda.
Parece que no entienden…

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