Vladimir
Alcántara
Asegura que la gente vive
atemorizada ante la violencia que se sufre en la región, y advierte que, de no
atenderse, se generará un rencor que puede desembocar en la venganza
El pasado 30 de junio, mediante
un comunicado dado a conocer a la opinión pública, Mons. Óscar Armando Campos
Contreras, obispo de Tehuantepec, Oaxaca, y sacerdotes de la diócesis a su
cargo, manifestaron su indignación ante un acto de violencia perpetrado contra
tres ancianas religiosas, de las Misioneras Apostólicas del Sagrado Corazón,
quienes, pese a su avanzada edad, fueron amarradas y amordazadas la noche del
29 de junio en la población de Palomares. Esta agresión se suma al robo con
violencia y a mano armada que sufrió hace nueve meses el párroco de esa misma
comunidad, quien además de haber sido golpeado, también fue amarrado y
amordazado”.
Sobre estos lamentables sucesos,
Mons. Óscar Armando Campos Contreras habla para Desde la fe. Al respecto,
comenta que gracias a Dios las religiosas no sufrieron daños mayores en su
integridad física. “En la actualidad se registran cada vez más actos de
violencia contra religiosos y religiosas, debido a que hay un creciente
deterioro de la cultura, de los valores comunitarios y del sentido de
humanidad, un deterioro que va más allá de la cuestión personal, que permea la
institución de la familia y socaba los valores de tipo religioso”.
El Sr. Obispo señaló que ya se
presentó la denuncia de hechos ante las autoridades correspondientes, y el
subprocurador dijo que se iban a llevar a cabo inmediatamente las indagatorias.
“Ahora esperemos que no pase como con el asalto que sufrió el párroco de esa
comunidad hace nueve meses, que se quedó en la sola denuncia”.
“Y bueno –agregó el obispo de
Tehuantepec–, nosotros como sacerdotes podemos levantar la voz, tenemos manera
de expresarnos, y en nuestras palabras hay cierta resonancia; pero la mayor
parte de la gente vive atemorizada, sin saber qué hacer, lo cual genera una
sensación de inseguridad e impotencia, y posteriormente un rencor social que da
pie a actitudes de venganza, las cuales pueden llevarnos a vivir la “ley de la
selva”.
Finalmente, Mons. Campos
Contreras envió un mensaje para todo el pueblo de México: “Debemos hacer un
análisis sobre lo que hemos descuidado a nivel personal, a nivel familia y a
nivel social; debemos ver en los fenómenos de la violencia y la inseguridad una
epidemia grave que hay que atacar dejando de echarle la culpa a los demás y
responsabilizándonos cada uno de lo que nos toca. Nosotros los sacerdotes
tenemos que ocuparnos de llevar a cabo una evangelización más a fondo, así como
cada sector social debe asumir la parte que le toca; de lo contrario, las
soluciones se quedarán en simples paliativos; nunca habrá ni suficientes
cárceles ni suficientes policías. Como católicos, tenemos que ver con ojos de
fe y esperanza, aún en medio de las dificultades”.

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