Su muerte, la lamenta el pueblo de
México
Inolvidable su crónica en la ciudad de
México de los daños ocasionados por el temblor de septiembre 19 de 1985
Por Francisco
Ortega Hernández
Esta
madrugada de 2 de julio, a las 2:00 horas de este jueves, Jacobo Zabludovsky empezó su camino como “leyenda”; pues en vida, fue un personaje y parte de la vida del México
de los sesentas hasta nuestros días; fue el primero en concentrar de manera
masiva los ojos y la atención de la población en su noticiero televisivo 24
Horas; y, últimamente, su noticiario radiofónico vespertino de 1 a 3
alcanzando grandes niveles de audiencia.
Cómo
olvidar que en julio de 1969, junto con
Ken Smith, Pedro Ferriz Santacruz y Miguel Alemán Velasco llevaron, mediante la
televisión, en aquel tiempo Telesistema Mexicano, hoy Televisa, la narración de
la llegada del primer hombre a la luna, el astronauta estadounidense, Neil
Amstrong.
Siempre
de lentes, de corbata negra, rubio, apasionado
de los tangos, orgullosamente, presumía, vecino del populoso barrio de la Merced,
en la ciudad de México; fue amigo de políticos, boxeadores, empresarios,
toreros, cantantes; y asiduo visitante al panteón de Dolores, alguna vez me
reveló, por ser un lugar de mucha calma y paz.
Para
principios de los 70´s, inició el
noticiero 24 Horas, donde se dejaba ver de lunes a viernes, aún los sábados,
con tremendos audífonos; ahí lo acompañaron la telefonista “Normita”, Cristina
Rubiales, encargada de deportes, Olga Carlota Escandón, Lola Meraz; Iracheta,
que daba el pronóstico del tiempo; Tacho; y Joaquín López Doriga, por
señalar a algunos.
Cómo
olvidar, cuando derramó lágrimas al dar
la noticia sobre la muerte de su entrañable amigo, el actor, Mauricio Garcés. Sus
entrevistas a Rubén Olivares (a) “el Púas”, Campeón Mundial de Box en peso
gallo; a La Doña, María Félix; y tantos personajes que pasaron en su estudio.
También entrevistas a
presidentes de México y el extranjero. Sin omitir la entrevista al Che Guevara
al triunfo de la Revolución Cubana.
Sin
embargo, para su servidor, el mejor
trabajo periodístico lo realizó, fuera de los estudios de televisión; ése
infausto, 19 de septiembre de 1985, minutos después del fatídico sismo (7:15
horas) que sacudió a la ciudad de México y que causó un número indeterminado de
muertos, y multimillonarios daños materiales; desde su vehículo, donde llevaba
un teléfono portátil, empezó a describir el dantesco escenario, primero, sobre
San Juan de Letrán, frente a la Vaquita; luego en la Alameda, dando cuenta del
colapso de hoteles como el Alameda, Regis y otros más.
Pudiendo
sortear los obstáculos, pues por los
derrumbes de casas y edificios no se podía transitar por muchas avenidas; llegó
a lo que fue el edificio de Televicentro, donde muchos de sus compañeros perdieron
la vida; ahí se le quebró la voz y
lloró por la tragedia.
Luego
vino el rompimiento con Televisa, por
solidarizarse, como padre, con su hijo Abraham.
Años
más tarde, Zabludovsky se suma a la
radio y continuó por ese sendero hasta la madrugada de este jueves en que el
Creador lo llamó para dar noticias en el más allá. Descanse en Paz.

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