Latinoamérica, abundancia de recursos naturales mal distribuida: Mons. Juan Espinoza

martes, 2 de junio de 2015


Vladimir Alcántara

Mons. Juan Espinosa señala que no ve su nombramiento como una promoción, sino como un servicio en el que hay que hacerse cargo de un trabajo pastoral que va más allá de los límites de una diócesis

El pasado 15 de mayo, durante su XXXV Asamblea General Ordinaria, realizada en Santo Domingo, República Dominicana, el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) dio a conocer a las nuevas autoridades del organismo para el periodo 2015-2019, entre quienes se encuentra Mons. Juan Espinoza Jiménez, nombrado Secretario General, y quien hasta ahora se desempeña como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Morelia.

Sobre las funciones que habrá de realizar como Secretario General del Celam, habla para Desde la fe Mons. Juan Espinoza. Explica que son cinco los miembros que integran la Presidencia del organismo: el Presidente, dos vicepresidentes, el encargado de las cuestiones administrativas y económicas, y el Secretario General, único de los integrantes al que se le solicita residir en Bogotá, Colombia, donde se halla la sede del organismo, ya que es el encargado de organizar todas las actividades a realizarse, motivo por el que vivirá en el aquel país sudamericano durante los siguientes cuatro años.

“Por principio de cuentas –comenta–, el Secretario General del Celam es perno que une al organismo con la Santa Sede, manteniendo contacto con la Comisión para América Latina y con los distintos dicasterios; asimismo, debe coordinar las reuniones anuales que se llevan a cabo entre obispos de la región con los siete departamentos del organismo –Comunión Eclesial y Diálogo; Misión y Espiritualidad; Vocaciones y Ministerios; Familia y Vida; Cultura y Educación; Justicia y Solidaridad, y Comunicación y Prensa–; por otra parte, debe dar seguimiento al Plan Global de Pastoral para América Latina; hacer presencia en las asambleas generales de las conferencias episcopales de los 22 países que integran la región, y dar continuidad al trabajo del Centro Bíblico, Teológico, Pastoral para América Latina (Cebitepal), donde se imparten diplomados, licenciaturas y doctorados en los campos teológico-pastoral, bíblico-pastoral y social-pastoral”.

Mons. Juan Espinosa señala que no ve su nombramiento como una promoción, sino como un servicio en el que hay que hacerse cargo de un trabajo pastoral que va más allá de los límites de una diócesis. “Cuando supe que me había dado ese nombramiento me sorprendí mucho y sentí temor; pero ya después de haberlo meditado, siento por principio de cuentas que es un llamado de Dios a la conversión, pues me pide un cambio radical: dejar mi tierra y servirle en otra parte; en segundo lugar, pienso en que se me ha confiado una misión grande, como es servir a la Iglesia latinoamericana, lo cual haré con gusto; en tercer lugar, siento que el Señor me quiere formar, pues las labores del cargo representan un gran desafío, y en cuarto lugar, pienso que si el Señor permite todo esto es porque Él estará conmigo, me ayudará pronto a asimilarlo y a dar lo mejor de mí”.   

Comenta que entre los problemas de Latinoamérica que más le preocupan está el de la pobreza, ya que nuestra región cuenta con muchos recursos naturales, pero éstos están mal distribuidos y los pobres cada vez son más; de manera que se deben buscar caminos para llegar a las estructuras políticas, económicas y culturales de los pueblos, como parte de la Misión Continental. Sobre el tema del narcotráfico y la violencia, señaló que son cuestiones muy complejas, ya que intervienen factores como la mala organización de la sociedad, los sistemas políticos poco claros, las economías injustas. “La cuestión educativa es otro aspecto que influye, pues un pueblo que no tiene cultura es un pueblo destruido, maltratado, pisoteado”.

“Otras de las cosas en las que tendremos que trabajar –señaló–, es en la Pastoral Urbana, la pastoral de las grandes ciudades, así como en dar continuidad al proceso que lleva el Celam, mismo que ha brotado del documento de Aparecida, a fin de seguir formando conciencia en el sentido de que todos los bautizados somos discípulos y misioneros de Cristo, que debemos estar fundamentados en la Palabra de Dios y hacer comunidad”.

Finalmente, Mons. Juan Espinosa Jiménez envió un mensaje al pueblo de México: “Entusiasmémonos por seguir siendo discípulos y misioneros de Jesucristo, fundemos en Él nuestra vida y hagámoslo nuestra fortaleza. Pido a todos su oración para que en este cuatrienio se pueda trabajar con mayor intensidad, a fin de cambiar el rostro de nuestra sociedad y por el bien de todos los pueblos de Latinoamérica”.


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