Vladimir
Alcántara
Mons. Juan Espinosa señala que no
ve su nombramiento como una promoción, sino como un servicio en el que hay que
hacerse cargo de un trabajo pastoral que va más allá de los límites de una
diócesis
El pasado 15 de mayo, durante su XXXV Asamblea
General Ordinaria, realizada en Santo Domingo, República Dominicana, el Consejo
Episcopal Latinoamericano (Celam) dio a conocer a las nuevas autoridades del
organismo para el periodo 2015-2019, entre quienes se encuentra Mons. Juan
Espinoza Jiménez, nombrado Secretario General, y quien hasta ahora se
desempeña como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Morelia.
Sobre las
funciones que habrá de realizar como
Secretario General del Celam, habla para Desde la fe Mons. Juan
Espinoza. Explica que son cinco los miembros que integran la Presidencia del
organismo: el Presidente, dos vicepresidentes, el encargado de las cuestiones
administrativas y económicas, y el Secretario General, único de los integrantes
al que se le solicita residir en Bogotá, Colombia, donde se halla la sede del
organismo, ya que es el encargado de organizar todas las actividades a
realizarse, motivo por el que vivirá en el aquel país sudamericano durante los
siguientes cuatro años.
“Por principio de cuentas –comenta–, el
Secretario General del Celam es perno que une al organismo con la Santa Sede,
manteniendo contacto con la Comisión para América Latina y con los distintos
dicasterios; asimismo, debe coordinar las reuniones anuales que se llevan a
cabo entre obispos de la región con los siete departamentos del organismo
–Comunión Eclesial y Diálogo; Misión y Espiritualidad; Vocaciones y
Ministerios; Familia y Vida; Cultura y Educación; Justicia y Solidaridad, y
Comunicación y Prensa–; por otra parte, debe dar seguimiento al Plan Global de
Pastoral para América Latina; hacer presencia en las asambleas generales de las
conferencias episcopales de los 22 países que integran la región, y dar
continuidad al trabajo del Centro Bíblico, Teológico, Pastoral para América
Latina (Cebitepal), donde se imparten diplomados, licenciaturas y
doctorados en los campos teológico-pastoral, bíblico-pastoral y
social-pastoral”.
Mons. Juan Espinosa señala que no ve su
nombramiento como una promoción, sino como un servicio en el que hay que hacerse
cargo de un trabajo pastoral que va más allá de los límites de una diócesis.
“Cuando supe que me había dado ese nombramiento me sorprendí mucho y sentí
temor; pero ya después de haberlo meditado, siento por principio de cuentas que
es un llamado de Dios a la conversión, pues me pide un cambio radical: dejar mi
tierra y servirle en otra parte; en segundo lugar, pienso en que se me ha
confiado una misión grande, como es servir a la Iglesia latinoamericana, lo
cual haré con gusto; en tercer lugar, siento que el Señor me quiere formar,
pues las labores del cargo representan un gran desafío, y en cuarto lugar,
pienso que si el Señor permite todo esto es porque Él estará conmigo, me
ayudará pronto a asimilarlo y a dar lo mejor de mí”.
Comenta
que entre los problemas de Latinoamérica
que más le preocupan está el de la pobreza, ya que nuestra región cuenta con
muchos recursos naturales, pero éstos están mal distribuidos y los pobres cada
vez son más; de manera que se deben buscar caminos para llegar a las estructuras
políticas, económicas y culturales de los pueblos, como parte de la Misión
Continental. Sobre el tema del narcotráfico y la violencia, señaló que son
cuestiones muy complejas, ya que intervienen factores como la mala organización
de la sociedad, los sistemas políticos poco claros, las economías injustas. “La
cuestión educativa es otro aspecto que influye, pues un pueblo que no tiene
cultura es un pueblo destruido, maltratado, pisoteado”.
“Otras de las cosas en las que tendremos que
trabajar –señaló–, es en la Pastoral Urbana, la pastoral de las grandes
ciudades, así como en dar continuidad al proceso que lleva el Celam, mismo que
ha brotado del documento de Aparecida, a fin de seguir formando conciencia en
el sentido de que todos los bautizados somos discípulos y misioneros de Cristo,
que debemos estar fundamentados en la Palabra de Dios y hacer comunidad”.
Finalmente, Mons. Juan Espinosa Jiménez envió un
mensaje al pueblo de México: “Entusiasmémonos por seguir siendo discípulos y
misioneros de Jesucristo, fundemos en Él nuestra vida y hagámoslo nuestra
fortaleza. Pido a todos su oración para que en este cuatrienio se pueda
trabajar con mayor intensidad, a fin de cambiar el rostro de nuestra
sociedad y por el bien de todos los pueblos de Latinoamérica”.

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