Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo Auxiliar de Puebla y Secretario General de la CEM
El ambiente en México se
ha enrarecido, no sólo por los desastres causados por las tormentas que han
golpeado con fuerza algunas zonas del país, sino también por los daños a la
democracia provocados por la guerra sucia entre los partidos políticos y sus candidatos,
de cara al proceso electoral del próximo 7 de junio.
Esto, aunado a la crisis
económica, de seguridad y de confianza que nos están afectando, puede hacer que
muchos se sientan invadidos por tal desánimo y temor que prefieran encerrarse
en sí mismos y preocuparse únicamente por lo suyo, y ya no enterarse más de las
campañas ni acudir a las urnas a votar.
Pero desentenderse de los demás no resuelve nada. No vivimos aislados del resto de la sociedad. Somos
“células” de un solo cuerpo, llamado México. Olvidarlo, nos convierte en
células muertas que provocan “gangrena” a la sociedad. ¡No permitamos que
la “bacteria” del desaliento nos “mate”!
¡Seamos “células vivas”!
Para ello, informémonos, analicemos y compartamos puntos de vista acerca de los
candidatos y sus propuestas, ¿Tienen principios y los sostienen? ¿Respetarán la
vida, dignidad y derechos de todas las personas? ¿Actuarán con transparencia y
honestidad? ¿Velarán por la justicia? ¿Qué proponen para mejorar la
educación, crear fuentes de trabajo y erradicar las causas de la pobreza?
Una herramienta útil para
informarnos la ofrece la iniciativa #3de3, impulsada por el Instituto Mexicano
para la Competitividad y la Transparencia, que ha invitado a los candidatos a
publicar su declaración patrimonial, su declaración de conflicto de interés y
su declaración fiscal en la página www.candidatotransparente.mx.
Cuando algo no funciona
en el organismo, la solución no es ignorar lo que está pasando, ¡al contrario!,
eso provoca que la enfermedad vaya creciendo y ocasione más daños al resto de
la persona. Ignorar nuestro derecho y evadir nuestra responsabilidad ciudadana
de ejercer un voto informado y libre, no ayudará en nada al país del cual
formamos parte.
Los mexicanos podemos
construir la nación que queremos, donde haya justicia, paz y progreso para
todos ¡Seamos protagonistas! Exijamos campañas de altura a quienes pretenden
servirnos. Informémonos, compartamos opiniones y acudamos a votar. No
permitamos que nadie nos presione ni intente comprar nuestro voto. Eso
sería dejarnos “amputar” de la vida democrática, provocando daños a la salud de
México.
Al país lo formamos todos. ¡Todos
somos México y México es de todos! Procuremos cada uno ser células vivas;
células sanas, que no se dejen infectar por el desaliento, el individualismo,
el miedo o la indiferencia; células en armonía con las demás células que forman
la nación mexicana; células que sientan, piensen, dialoguen, participen y
actúen; células atentas a lo que sucede y que exijan a sus servidores públicos
que cumplan sus promesas de campaña y que trabajen en bien de todo el
cuerpo, que es México.

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