Versión
estenográfica de las palabras de Luis Castro Obregón, presidente nacional de
Nueva Alianza, al participar en el foro “Las Plataformas Electorales en 2015”,
participación ciudadana y fortalecimiento de la democracia, en el Instituto
Nacional Electoral.
México, D.F., 20 de abril de 2015.
Buenos
días:
Agradezco
al Instituto Nacional Electoral por la
invitación a participar en el primero de los Foros Nacionales sobre las
Plataformas Electorales de 2015.
Mi
reconocimiento por esta iniciativa y mi respetuoso saludo a todos los
presidentes nacionales de los partidos que hoy nos acompañan.
Después
de escuchar a quienes me han precedido en la palabra, ahora entiendo un poco
mejor los resultados del estudio de medición de calidad de la democracia citado
por Jorge, si estamos observando que ese apoyo a la democracia mexicana ha
disminuido en un 12 por ciento, si otras
instituciones como la Freedom House que mide el grado de democracia y
libertad política en el mundo y que en escala del uno al siete nos ubica en el
tres y nos califica como “parcialmente libres”…
Se puede
o no estar de acuerdo con ese tipo de mediciones, se pueden revisar encuestas
foráneas, pero los estudios de opinión
nacionales arrojan la misma tendencia. La que mide el humor político o clima de
opinión de NoDo de Woldenberg arroja resultados más
pesimistas aún.
¿Valdría
la pena, entonces, preguntarnos si quienes estamos aquí estamos propiciando la participación política y fortaleciendo la
democracia cuando escatimamos la reforma política del Distrito Federal o el
voto de los mexicanos en el extranjero?
¿Valdría
la pena preguntarnos si estamos propiciando la participación política y
fortaleciendo la democracia cuando en
vez de enriquecer el debate de las ideas, nos limitamos a denunciar el uso de
helicópteros o se recurre a grabaciones telefónicas que no se sabe si son
ilegales o extralegales, pero que a nadie parecen espantar?
¿Valdría
la pena preguntarnos si estamos
propiciando la participación política y fortaleciendo la democracia cuando se
utilizan los mensajes en televisión y redes para atacarse entre adversarios en
vez de utilizar la campaña para presentar posiciones ante temas como la
educación, la trata de personas, el salario o los derechos de las madres
solteras, por poner algunos ejemplos?
Es por
esto que, en esta oportunidad, les
propongo, les sugiero respetuosamente, les pido, les exhorto, a Gustavo, a
César -me hubiera gustado hacerlo a Carlos pero le pido a Agustín se lo
transmita-, a Arturo, a Alberto -lo mismo a Jorge, un recado para Dante por
favor-, a Ignacio, a Hugo Erick, que pidamos perdón a la ciudadanía, a los
mexicanos y a las mexicanas.
Los
partidos políticos debemos pedir perdón…
Porque le
damos la razón, a veces, con nuestros
hechos, a quienes desde la derecha más rancia o desde las élites menos
incluyentes buscan desprestigiar la esfera de lo público y a los políticos…
Porque en
lugar de que las campañas electorales en
democracia sean una forma de rendición de cuentas para que los ciudadanos
califiquen, premien y castiguen a los partidos, las convertimos en un ring de
lucha de lodo…
Porque
usamos las elecciones como un campo de
batalla en una lucha por el poder en sí mismo y no en una competencia por la
representación legítima basados en propuestas, ideas, argumentos que permitan
contrastar distintos proyectos de nación.
Porque no
incentivamos la participación ante
ofensivas de extrema izquierda intolerante que buscan evitar los comicios o
ante discursos aparentemente correctos que sabotean la democracia y el
ejercicio pleno de libertades y derechos políticos convocando a anular el
voto…
Porque
hicimos –hicieron- una reforma electoral
que castiga el pluralismo característico de nuestra sociedad, que fomenta en
consecuencia el bipartidismo, pone las carretas delante de los caballos e
introduce la reelección continua de legisladores en una forma que conviene
a los partidos y que no era una demanda de la sociedad…
Porque
apenas hace unos días -aunque desde
Nueva Alianza lo intentamos-, no fuimos capaces de incluir a los Grupos
Parlamentarios como sujetos obligados de la Ley de Transparencia en cuanto a
los recursos que ahí se manejan…
Porque no
hemos devuelto plenamente los derechos
políticos a los mexicanos y mexicanas residentes en el extranjero, aunque ahora
no dejaremos de insistir en que el INE y la Secretaría de Relaciones
Exteriores acuerden y operen la credencialización necesaria para que estemos a
tiempo de que se avance en el ejercicio de este derecho.
Porque
les complicamos la vida a los candidatos
independientes…
Porque no
hemos evitado que partidos nos compren
candidatos e incluso nos compren diputados electos…
Porque no
hemos sido capaces de explicar las
ventajas y beneficios para la sociedad de nuestras alianzas y coaliciones.
Porque
usamos –usaron- la consulta popular con
fines de propaganda y no como un mecanismo de democracia directa para la
participación ciudadana en decisiones relevantes…
Porque la
profunda desconfianza en nuestro sistema
de partidos ha propiciado que pongamos candados sobre candados que restringen
las libertades como la de expresión, por ejemplo y crean mercados negros.
Porque
posponemos y posponemos la reforma
política del Distrito Federal. ¿Qué vamos a hacer cuando los jefes
delegacionales se puedan reelegir sin que el Jefe de Gobierno lo haga y sin
cabildos de contrapeso y control?
En fin,
¿qué motivos hay para que la ciudadanía se resista a participar?
La clase
política debe disculparse con la
sociedad que no hemos estado a la altura de sus demandas y necesidades. El
enojo, la irritación de algunos sectores de la sociedad responde a nuestras
omisiones. Desesperanza de varias generaciones que confunden la ineficacia
política con la ineficacia del sistema democrático y ahí tenemos
responsabilidad.
Para que
la democracia tenga calidad, decía José
Woldenberg, depende de lo que hagan los partidos políticos. Atrevámonos a pedir
perdón, corrijamos actitudes y acciones.
En Nueva
Alianza estamos convencidos de que no se
logra y consolida la democracia sólo con la emisión libre y cierta del voto.
Hay que garantizar la influencia de la ciudadanía en la toma de decisiones.
Que ejerza a conciencia sus derechos.
Que asuma
también su corresponsabilidad en la
generación de progreso y bienestar.
Democracia
sólida y de calidad significa también resultados. Seguiremos buscando desde
Nueva Alianza coincidencias con las demás fuerzas políticas nacionales
para que el trabajo legislativo y el gobierno, en sus tres niveles, rindan sus
mejores frutos.
La
democracia alcanza su completa madurez
cuando las reglas de convivencia social, que son las leyes, son aplicadas de
manera irrestricta y su violación se castiga y son la excepción y no la regla.
Por
tanto, el fortalecimiento de la
democracia mexicana pasa también por el respeto a las instituciones que nos
hemos dado y el apego de ciudadanos y autoridades al cumplimiento puntual y
parejo de normas y reglas.
Contribuyamos
a ello sin recelos infundados y con
exigencias legítimas al trabajo y responsabilidades compartidas.


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