Entre los 16 a los 50 años o más, se
presenta citado comportamiento
La infidelidad la ejercen por
decepción de la pareja o por arrebato (simple curiosidad)
Por Francisco
Ortega Hernández
La verdad, es
sorprendente, el resultado que arrojó una consulta a mujeres y hombres de
varios estados, casados, en concubinato
o noviazgo, con edades entre 16 a 50 años, o más, pues se desprende que el 80
por ciento de las y los mexicanos son infieles a su pareja.
Resulta, que
el pretexto más esgrimido para ser
infiel, es una decepción propiciada por la pareja; le sigue, por curiosidad, lo
que encierran en “una canita al aire”, es decir una relación casual, ya sea en
el antro, el trabajo o en la calle.
Quien no ha
escuchado o dicho “no hay mujer más
buena, que la ajena”; en el caso de las mujeres, muchas han establecido que el
hombre ideal “debe ser muy inteligente del ombligo a la cabeza; pero burro del
ombligo a los pies”.
Tal vez, los
enunciados anteriores, nos parezcan expresiones coloquiales, sin embargo, cualquier masculino que vea a su paso a una mujer muy guapa, le despierta estar con ella; misma
situación viven la inmensa mayoría de las mujeres cuando ven a un hombre
atractivo; cuántas veces, las mujeres pierden la cordura frente a un striper
y qué decir de los hombres en un table dance.
Hay mujeres,
que saben guardar muy bien su infidelidad,
sobre todo en aquellas de más de 35 años de edad y con hijos; aunque, en
algunos casos el hartazgo con la pareja la lleva a buscar una relación, sin
mucho cuidado, fuera de matrimonio, por lo general con hombres de menor
edad que ella “hay comadre no se lo diga
a nadie, pero ando saliendo con un chavo, pues su compadre ya ni me pela;
o, ya me aburre hacerlo con él, siempre
lo mismo, me deja a medias; o peor todavía, me da asco hacer el amor con él”.
Qué decir de
las mujeres solas, cuya pareja se ausenta,
en busca de un mejor ingreso económico, por varias, semanas, meses o años; lo
que tal vez justifique la infidelidad de ambos, uno por la lejanía; y la otra
por el abandono.
En los
hombres, es muy difícil que sean cautos
en sus relaciones extramaritales, aún a maduros, el ego les gana, “recuerdas a
fulanita, pues ya fue mía”. Es más, lo ponen como ejemplo para sus hijos “cuándo
una mujer te guste, pídele al menos su nombre; lo demás vendrá por sí sólo.
Pues mujer que será tuya, solita llega y se ensarta”.
Las mujeres y hombres jóvenes, actualmente se
inclinan más por el sexo de un momento, tanto en secundaria como en
bachillerato, las relaciones casuales son parte de la cotidianidad.
Actualmente,
la inmensa mayoría se inclina por una
relación efímera; sin compromisos, argumentando nombres falsos o una soltería
inexistente
Lo anterior,
refleja una deficiente educación sexual,
una mala orientación de los padres al respecto; sin soslayar, que muchos de las
y los jóvenes son producto de madres solteras, quienes concibieron al hijo en
una relación de momento, con una pareja de la cual, algunas, ya ni su nombre
recuerdan. Con respecto a los hombres, el tener hijos fuera de matrimonio los lleva a consolidar su
actitud de machos.
En el caso de
los hijos dentro de matrimonio, por el
hecho de que los padres trabajan, no hay la convivencia y la orientación
necesaria para adentrarse a la sexualidad.
Lo descrito, no sé si sea bueno o malo; pero es un signo
de la actualidad, al menos dentro de la sociedad mexicana.



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