El ABC del Espectáculo

domingo, 29 de marzo de 2015

Por: Ray Zubiri

¡Había una vez! El Día Mundial del Teatro.

Platicando con unos amigos sobre el Día Mundial del Teatro, me comentaban que se sentían indignados ya que en días pasados habían asistido a ver una puesta en escena (de la que voy a omitir el nombre) y la cual les costó ochenta pesos el boleto, - “de haber sabido me esperaba  al Día Mundial del Teatro y me cobraban diez pesos” – me dijo-, es por eso que hoy platico sobre este asunto de bienestar económico y de oxigenación a un arte que está en agonía por lo menos en Puebla. Del 23 al 29 de marzo se llevaron a cabo diferentes actividades alusivas a este arte convocando a teatristas a participar con algún espectáculo a fin de que el ¡Respetable Público! pudiera enamorarse del teatro, el cual se encuentra hoy en día con un pie en la tumba y el otro en una cascara de plátano.

Seguramente muchos dirán ¡No es cierto! Pero a todos quienes se digan ser teatristas yo les preguntaría ¿Cuántos viven dedicándose a hacer única y exclusivamente teatro, escribirlo, producirlo y montarlo?... Muy pocos… o casi nadie. Una gran parte de “artistas” (refiriéndome a todos quienes de una u otra forma trabajan para que un montaje se pueda presentar en escena) utilizan esta profesión como un hobbie o como algo alterno a su trabajo remunerado en alguna empresa transnacional en el mejor de los casos.

Otros ocupan a sus alumnos que se han ganado en “cursillos” que imparten con la promesa de hacerlos las grandes lumbreras y usarlos como carne de cañón en eventos gratuitos. Hay casos muy respetados de gente que conozco, que luchan porque sus foros independientes tengan una cartelera y con ello un ingreso económico a través de las entradas, que dicho sea de paso son pagadas en su mayoría por los familiares de los actores, la primera o segunda función, si bien les va.  

Otros prefieren divertir borrachos y ganarse algunos pesos mientras actúan en medio de un ambiente con olor a nachos, sincronizadas, eructos de cerveza y el suave sonido de las palomitas de microondas explotando para ser devoradas por los comensales.  

Yo me pregunto ¿sabrán los artistas que el participar en funciones de a diez pesos los perjudica más que beneficiarlos? ¿Quién los asesora para aceptar estas propuestas? Que lejos de impulsarlos como productoras les aplican inyecciones letales al llevarlos a proyectos así. Su trabajo queda devaluado y visto en calidad de limosneros, el público se llevara la peor de las impresiones del teatro al ser representado en espacios no acondicionados para actuar y que casualmente creerán que eso vale su trabajo, por ende no se espanten cuando vendan una función y les quieran pagar con una torta y un refresco de marca libre.

El ego juega un papel importante, la posibilidad de verse en un cartel o en una guía donde aparece anunciado la obra en que participan siempre es tentador y la mayoría sucumbe ante los encantos de la efímera popularidad que rápidamente invadirá su facebook con felicitaciones obligadas de parte de sus amigos porque te han etiquetado en su evento y esperan el ansiado reconocimiento para saberse importantes. En estas condiciones celebrar el Día Mundial del Teatro no tiene sentido en mi muy particular punto de vista, es prácticamente un suicidio al trabajo que data desde tiempos memoriales, no es posible que no exista un recurso para pagar a nuestros actores poblanos quienes dicho sea de paso están con un tabulador de mil quinientos pesos por función por parte de algunas instituciones de cultura de nuestro estado, (cabe señalar que estos ingresos son percibidos una o dos vez al año) ¿Usted cree que los teatristas merezcan regalar su trabajo por  mil pesos?  

En algunas ocasiones tienen que esperar para que nuestra ciudad sea locación de una película para tener trabajo de extra, el cual muchas veces es invisible en el producto final de estas, solo se quedan con el recuerdo de su foto “pal Face” con los actores “que si les pagan” de alguna telenovela o película realizada en Puebla.  Este escenario no es nada alentador y mucho menos si quienes están a cargo de las artes son licenciados, maestros o doctores en “Buzo recogedor de Pelotas de Golf”, “Inseminador artificial de Ganado”, “Examinadores de Halitosis”, “ Catador de comida para mascotas” y que por alguna extraña razón  la vida los  llevo  a estar en un cargo de cultura.  

¿Qué tiene el talento local que no tienen los extranjeros o las obras que vienen de México para que a ellos les paguen jugosas cantidades? porque a ellos si les pagan re´ bien por una función que a veces ni en nuestro idioma esta, los traen de otros lugares con boletos de avión incluso hasta de sus mascotas, dándoles equipo de sonido profesional, mientras que los poblanos tienen que hacer sus funciones con lo más deficiente que hay.


Hablemos claro ¿el talento local no tiene tanta calidad como para cobrar por su trabajo? o es la carne de cañón cuando no hay presupuesto, ¡como quien dice para rellenar! Otra de las grandiosas estrategias por parte de los programadores culturales es darte la “oportunidad” de actuar en alguna tarima “sin pago” a cambio de que al final de la actuación reparta el elenco volantes, fliers y tarjetas de presentación a los asistentes para una contratación futura y ¿qué creen? Hay muchos que han aceptado. ¡Ahora si celebremos el Día Mundial del Teatro… si es que hay algo que celebrar!!!

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