Por: Ray Zubiri
¡Había una vez! El Día Mundial del Teatro.
Platicando con unos
amigos sobre el Día Mundial del Teatro,
me comentaban que se sentían indignados ya que en días pasados habían asistido
a ver una puesta en escena (de la que voy a omitir el nombre) y la cual les
costó ochenta pesos el boleto, - “de
haber sabido me esperaba al Día Mundial del Teatro y me cobraban diez
pesos” – me dijo-, es por eso que hoy platico sobre este asunto de bienestar
económico y de oxigenación a un arte que está en agonía por lo menos en Puebla.
Del 23 al 29 de marzo se llevaron a cabo diferentes actividades alusivas a este
arte convocando a teatristas a participar con algún espectáculo a fin de que el
¡Respetable Público! pudiera enamorarse del teatro, el cual se encuentra
hoy en día con un pie en la tumba y el otro en una cascara de plátano.
Seguramente muchos dirán ¡No es cierto! Pero a todos quienes
se digan ser teatristas yo les preguntaría ¿Cuántos viven dedicándose a hacer
única y exclusivamente teatro, escribirlo, producirlo y montarlo?... Muy pocos…
o casi nadie. Una gran parte de “artistas” (refiriéndome a todos quienes de
una u otra forma trabajan para que un montaje se pueda presentar en escena)
utilizan esta profesión como un hobbie o como algo alterno a su trabajo
remunerado en alguna empresa transnacional en el mejor de los casos.
Otros ocupan a sus
alumnos que se han ganado en “cursillos”
que imparten con la promesa de hacerlos las grandes lumbreras y usarlos como
carne de cañón en eventos gratuitos. Hay casos muy respetados de gente que
conozco, que luchan porque sus foros independientes tengan una cartelera y con
ello un ingreso económico a través de las entradas, que dicho sea de paso
son pagadas en su mayoría por los familiares de los actores, la primera o
segunda función, si bien les va.
Otros prefieren divertir borrachos y ganarse algunos pesos
mientras actúan en medio de un ambiente con olor a nachos, sincronizadas,
eructos de cerveza y el suave sonido de las palomitas de microondas explotando
para ser devoradas por los comensales.
Yo me pregunto
¿sabrán los artistas que el participar en funciones de a diez pesos los
perjudica más que beneficiarlos? ¿Quién los asesora para aceptar estas
propuestas? Que lejos de impulsarlos como productoras les aplican inyecciones
letales al llevarlos a proyectos así. Su
trabajo queda devaluado y visto en calidad de limosneros, el público se llevara
la peor de las impresiones del teatro al ser representado en espacios no
acondicionados para actuar y que casualmente creerán que eso vale su trabajo,
por ende no se espanten cuando vendan una función y les quieran pagar con una
torta y un refresco de marca libre.
El ego juega un papel
importante, la posibilidad de verse en un cartel o en una guía donde aparece
anunciado la obra en que participan siempre es tentador y la mayoría sucumbe
ante los encantos de la efímera
popularidad que rápidamente invadirá su facebook con felicitaciones obligadas
de parte de sus amigos porque te han etiquetado en su evento y esperan el
ansiado reconocimiento para saberse importantes. En estas condiciones
celebrar el Día Mundial del Teatro no
tiene sentido en mi muy particular punto de vista, es prácticamente un suicidio
al trabajo que data desde tiempos memoriales, no es posible que no exista un
recurso para pagar a nuestros actores poblanos quienes dicho sea de paso están
con un tabulador de mil quinientos pesos por función por parte de algunas
instituciones de cultura de nuestro estado, (cabe señalar que estos
ingresos son percibidos una o dos vez al año) ¿Usted cree que los teatristas
merezcan regalar su trabajo por mil pesos?
En algunas ocasiones
tienen que esperar para que nuestra ciudad sea locación de una película para
tener trabajo de extra, el cual muchas veces es invisible en el producto final
de estas, solo se quedan con el recuerdo
de su foto “pal Face” con los actores “que si les pagan” de alguna telenovela o
película realizada en Puebla. Este escenario no es nada alentador y mucho
menos si quienes están a cargo de las artes son licenciados, maestros o
doctores en “Buzo recogedor de Pelotas de Golf”, “Inseminador artificial de
Ganado”, “Examinadores de Halitosis”, “ Catador de comida para mascotas” y que
por alguna extraña razón la vida los llevo a estar en un
cargo de cultura.
¿Qué tiene el talento
local que no tienen los extranjeros o las obras que vienen de México para que a
ellos les paguen jugosas cantidades? porque a ellos si les pagan re´ bien por
una función que a veces ni en nuestro
idioma esta, los traen de otros lugares con boletos de avión incluso hasta de
sus mascotas, dándoles equipo de sonido profesional, mientras que los poblanos
tienen que hacer sus funciones con lo más deficiente que hay.
Hablemos claro ¿el talento local no tiene tanta calidad
como para cobrar por su trabajo? o es la carne de cañón cuando no hay
presupuesto, ¡como quien dice para rellenar! Otra de las grandiosas estrategias
por parte de los programadores culturales es darte la “oportunidad” de actuar
en alguna tarima “sin pago” a cambio de que al final de la actuación reparta el
elenco volantes, fliers y tarjetas de presentación a los asistentes para una
contratación futura y ¿qué creen? Hay muchos que han aceptado. ¡Ahora si
celebremos el Día Mundial del Teatro… si es que hay algo que celebrar!!!

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