Miles de fieles devotos
demostraron su amor y devoción a la sagrada imagen al testificar la tradicional
ceremonia de cambio de mayordomía
Cada año,
el 2 de febrero Día de la Candelaria, el pueblo de Xochimilco se congrega en la
Parroquia San Bernardino de Siena para vivir su más grande tradición y fiesta
religiosa: el cambio de mayordomía de la sagrada imagen del Niño Jesús Niñopa,
que este año fue recibida por la familia Olivares González.
Desde
temprano las calles del pueblo comenzaron a llenarse de peregrinos, los propios
del pueblo y los que llegaban de diferentes puntos del Distrito Federal, así
como de otros estados, la mayoría cargando en sus brazos imágenes del Niño Dios
ataviadas con hermosos ropones para ser presentados en el templo
Los
chinelos con sus atractivos y coloridos atuendos, los músicos de banda, la
estudiantina, los floristas se preparaban para acompañar el desfile de la
imagen por las principales avenidas del pueblo hasta la Parroquia San
Bernardino de Siena.
En medio
de un gran aplauso, el estruendoso sonido de los cohetes, las luces de los
juegos pirotécnicos y el sonido de la tambora monumental anunciaron la llegada
del Rey de Xochimilco.
Poco
antes de las 12:00 horas, la imagen del Niñopa fue recibida por el obispo
auxiliar de la V Vicaría Episcopal, Mons. Jorge Estrada Solórzano; el obispo
auxiliar de la VIII Vicaría Episcopal, Mons. Andrés Vargas Peña; el obispo auxiliar
emérito, Francisco Clavel Gil y el secretario de la Nunciatura Apostólica en
México, Mons. Mauro Cionini.
Para
hacer visible que Cristo es Luz de las gentes, se realizó la ceremonia de la
Bendición de las Velas, para dar paso a la procesión rumbo al altar principal
en el atrio de la Parroquia San Bernardino de Siena, que ya se encontraba
abarrotada de miles de files.
La imagen
del Niñopa ocupó su lugar especial en el altar principal, para continuar con la
celebración de la Eucaristía, que presidió Mons. Jorge Estrada Solórzano.
En su
homilía, el padre Adrián Huerta Mora, párroco de San Bernardino de Siena, pidió
poner en manos del corazón amoroso del Niño Jesús Niñopa el bienestar de los
niños, ancianos y las familias de Xochimilco.
“Que ese
amor tan grande a su imagen bendita nos mueva a remediar todos estos males de
Xochimilco”, dijo al referirse situación de extrema pobreza en la que viven
muchas familias, especialmente en la zona chinampera, lo que está provocando la
muerte de muchos bebes y ancianos “ante la mirada fría y despiadada de los que
nos decimos cristianos o servidores de la sociedad”.
A 15 años
de que se promulgaran las leyes de los Derechos de las Niñas y los Niños y
también la de los Derechos de las Personas Adultas en el Distrito Federal, “habemos
muchos culpables”, de que esos derechos no se disfruten plenamente, señaló.
“Especialmente
en los cuartitos de pedacearía y láminas de cartón, sobre piso de tierra en
nuestra zona chinampera de Xochimilco, totalmente inhumanos y en las vecindades,
saturadas de los barrios. Pero también en muchas familias desintegradas donde
hay cientos y cientos de niños y ancianos mendigando el pan de cada día,
mendigando servicios médicos, el vestido y el abrigo, mendigando un acta de
nacimiento para existir en la sociedad, mendigando identidad, servicios
básicos, escuela y esparcimiento, mendigando la más minima asistencia social”,
destacó.
Al
finalizar la Eucaristía, el P. Huerta Mora leyó el Decálogo del Mayordomo y las
indicaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia para el cuidado
de la legendaria imagen, que ha acompañado el pueblo de Xochimilco por más de
cuatro siglos.
Inmediatamente
después, el atrio de la Parroquia de San Bernardino de Siena estalló en un
jubiloso aplauso y el grito de “¡viva el Rey de Xochimilco!” cuando el párroco
de San Bernardino de Siena y el secretario de la Nunciatura Apostólica,
levantaron la imagen del Niñopa para dar paso al esperado cambio de mayordomía.
Con
lágrimas en los ojos y llenos de agradecimiento, la familia Bautista González
entregó al Niñota en brazos de sus nuevos mayordomos la familia Olivares
González, quienes esperaron 33 años para recibirla con el corazón emocionado.
Acompañado
por música de banda, juegos pirotécnicos, danzantes y una interminable caravana
de fieles devotos, el Niñopa partió rumbo al barrio San Esteban, donde se
encuentra su nueva casa hasta el 2 de febrero de 2015.

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