Zoila Bustillo
Con el apoyo del equipo de
terapeutas de la “Fundación Ama la Vida”, de la Red Cáritas Arquidiócesis de
México, que se dedica a la prevención y rehabilitación de personas con
problemas de adicción, el semanario Desde la fe ofrece a los padres de familia algunos
consejos para enfrentar esta problemática.
El
consumo de drogas en los hijos es un problema que está presente en muchos
hogares mexicanos. En promedio, los jóvenes tienen su primer contacto con estas
sustancias prohibidas a los 14.5 años, siendo la marihuana la droga de mayor
consumo.
Esto se
debe, en gran medida, a que el período de transición de la adolescencia o
juventud se caracteriza por el estrés, la ansiedad y la búsqueda de nuevas
sensaciones. La curiosidad, el deseo de pertenencia o de evadir la realidad,
así como la desintegración familiar, son otros de los factores que contribuyen
al uso de drogas.
Con el
apoyo del equipo de terapeutas de la “Fundación Ama la Vida”, de la Red Cáritas
Arquidiócesis de México, que se dedica a la prevención y rehabilitación de
personas con problemas de adicción, el semanario Desde la fe ofrece
a los padres de familia algunos consejos para enfrentar esta problemática.
¿Cómo
saber si mi hijo consume drogas?
Los
primeros indicios son los cambios de comportamiento: irritabilidad; pérdida del
sueño o periodos prolongados de sueño; apetito voraz o falta de hambre;
abandono de las tareas o de responsabilidades en casa; cambio en el estilo de
vida; rompimiento de acuerdos de convivencia familiar; salidas de casa sin aviso;
cambio o pérdida de amigos (los que no consumen se alejan de los chicos que
consumen; esto es un fenómeno de marginalidad social frecuente).
¿Qué
consecuencias puede traer esto?
Al tener
una relación directa con sustancias prohibidas se viven situaciones de riesgo
porque la percepción del espacio temporal cambia, haciendo que estén en
constante peligro, accidentes, sobredosis, pérdida de la libertad o extorsión,
muerte.
¿Cómo
afecta a la familia?
El
consumo de sustancias puede estar asociado a lo que se conoce como trastorno
dual en la personalidad, lo que provoca una gran inestabilidad que altera y
perturba muchas áreas de la vida (formativa, laboral, afectiva, relacional) del
paciente y de las personas con las que convive. Además, todas las conductas
asociadas –antes señaladas– son complejas para la familia porque son difíciles
de entender y por lo tanto de cambiar.
Si mi
hijo no acepta que está consumiendo ¿cómo debo actuar?
Difícilmente
va a aceptar que está consumiendo sustancias; el ser humano utiliza
inconscientemente la negación como mecanismo de defensa; si los papás hacen
esta afirmación, deben cuidar que no se genere un ambiente de persecución o
juicio, lo que agudiza la defensa. Es necesario que se busque ayuda profesional
para el tratamiento de cualquier situación relacionada con el uso, abuso o
dependencia de estas sustancias.
¿Qué
puedo hacer para prevenir o corregir esta situación?
•
Infórmese ampliamente sobre las drogas, sus efectos y sobre las de mayor
consumo en su comunidad.
• Piensa cuál
será tu reacción si tu hijo te dice que consume drogas.
• No
acuses a tus hijos de una conducta cuya veracidad ignoras; puede ser el
comienzo de un enfrentamiento que no resolverá nada; además, si finalmente
estás equivocado, la relación se verá deteriorada.
• Busca
un momento para hablar sin interrupciones.
• No
abordes el tema cuando creas que tu hijo está bajo la influencia de alguna
droga.
•
Pregúntale su opinión sobre el asunto de las drogas y escucha con respeto lo
que te diga.
• Si
crees que tu hijo miente respecto a su relación con las drogas, intenta no
enfadarte; procura plantearte el asunto en términos de eficacia: piensa qué
conducta tuya puede ser más útil para resolver el conflicto.
•
Deja bien claro que lo que te preocupa es su salud y su bienestar.
•
Asegúrate de que sabe que estás ahí para ayudarle a superar cualquier
dificultad que se le presente.
• Deja
claro qué conductas consideras aceptables y que otras no estás dispuesto a
tolerar.
• No
recurras a las amenazas; aunque parezcan una solución rápida a corto plazo, en
la práctica no dan los resultados esperados.
•
Asegúrate de que asume la responsabilidad de sus actos y las consecuencias que
de los mismos puedan derivarse.
• Lo más
importante es que le muestres la legítima preocupación que tienes y el amor que
sientes por él o ella.
• Por
último, ofrécele tu ayuda y pidan el apoyo a los profesionales (maestros,
médicos, psicólogos).
En estas
circunstancias, ¿cómo puede ayudar a los padres su fe en Dios?
Es
prioritario que las familias tengan un acercamiento a la fe, generar ambientes
sanos y de espiritualidad que favorezcan el desarrollo de los niños, los
adolescentes y los jóvenes.
Nosotros
creemos que el problema de las adicciones implica una respuesta
bio-psico-social y espiritual, pero estamos convencidos de que esta última es
determinante porque va al fondo del problema.
Lo
espiritual tiene que ver con las cuestiones más íntimas del ser humano como los
sentimientos y la sensibilidad, y con aspectos tan profundos como la esperanza
y la fe, permitiendo la realización como personas. Lo espiritual es lo que nos
da la fortaleza para enfrentar los desafíos de la vida, aceptando el esfuerzo y
el sacrificio que sean necesarios, y es lo que nos mueve a vivir una vida digna
en libertad, lejos de la esclavitud de las drogas.

0 comentarios:
Publicar un comentario