Unas 400
personas estaban reunidas en el salón de baile Audubon, cerca del distrito de
Harlem, en Nueva York, cuando de repente se desató un alboroto y comenzaron a
sonar los disparos.
Los
asistentes, que se escabullían bajo las mesas, habían llegado a ese lugar para
escuchar a Malcolm Little, más conocido como Malcolm X, un activista negro,
musulmán, carismático, de 39 años, que defendía con vehemencia los derechos de
su raza.
Apenas había
comenzado su alocución cuando comenzó el desorden. De repente terminó en el
piso, herido de muerte.
No pasó
mucho tiempo antes de que fuera declarado muerto, en acciones que fueron
atribuidas a miembros rivales de la Nación del Islam, un movimiento religioso
islámico al que él había pertenecido.
Esos
hechos ocurrieron el domingo 21 de febrero de 1965, hace exactamente 50 años, y
pusieron fin a la vida de un activista que en ocasiones ha sido nombrado a la
par de Martin Luther King o Rosa Parks como figuras clave en la lucha por la
igualdad negra en Estados Unidos.
Su nombre
y su mensaje, además, han vuelto a resonar en los últimos meses a medida que el
país trata de resolver las tensiones raciales que se han evidenciado en las
muertes de jóvenes negros a manos de policías blancos.
Nuevo
movimiento por los derechos civiles
La
negativa de grandes jurados en Estados Unidos de acusar el año pasado a los
policías blancos involucrados en las muertes de los hombres negros llevó a
protestas en decenas de ciudades, desde Ferguson, en Misuri, hasta Nueva York.
Las
manifestaciones, muchas de ellas violentas, fueron llamadas un "nuevo
movimiento por los derechos civiles" y el nombre de Malcolm X, con algunas
de sus citas, fue usado en cánticos y en pancartas.

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