Por Francisco
Ortega Hernández
Grave
problema es el que se vive en la inmensa mayoría de las administraciones
municipales en la entidad poblana, que no es otro que la improvisación, la
ocurrencia, la simulación, encaminada a maquillar las marcadas deficiencias en
el actuar de los ayuntamientos; ejemplo de ello, sobran; para no ir muy lejos,
en San Andrés Cholula, donde hay
sujetos que se han convertido en “mil usos”
por su habilidad de vender panaceas al edil.
Son
tipos que se venden como indispensables, donde aseguran contar con una serie de
relaciones bajo la manga que les permite control sobre la Prensa y sus “vacas
sagradas” que no son otra cosa, estas últimas, que las “prostitutas
del periodismo”; entes que jamás han enaltecido el ejercicio periodístico y
mucho menos han trascendido por una nota informativa; Divas que denuestan el “chayo” y que sin embargo, su subsistencia no se
podría explicar sin esa dádiva.
Bueno,
no es analizar los “hoyos negros del
periodismo”, sino describir a ese nuevo funcionario modular que sigue vendiendo espejitos a los inditos;
ese remedo de exquisito que sólo entiende y lo entienden sus emperifollados
amigos, o mejor dicho, cómplices; si, esos que no se acostumbran a la sede edilicia,
porqué su alcurnia sólo les permite un lugar alejado de los “nacos”.
Como
ese sujeto de “marras”, hay muchos en la mayoría de las Comunas poblanas, que succionan la ubre presupuestal, que se “prenden”
del dinero del pueblo y que presumen conocimiento de todo y finalmente son unos
tarados, improvisados y que obedecen a ocurrencias.
Perdón. No sólo es
cortar y pegar, porqué así les parece a los pendejos; el periodismo es potestad
de los que a diario lo ejercemos.

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