Intereses oscuros tratan de manchar la
imagen de las Fuerzas Armadas y demás organismos nobles
En México se
está llegando a un punto donde grupos de “falsos
Mesías” venden la idea de que todo es porquería,
lo que incluye al Ejército Mexicano
y aún a la Iglesia Católica; en esa
escalada de descalificaciones “nadie se
salva”, ni la familia. Aquí, sostienen los “corifeos escatológicos”, todo está putrefacto; no hay
instituciones, ni personas en quien
confiar.
Sus
señalamientos son “sin ton, ni son”;
y han aprovechado cualquier desventura para tener “las causas que encabezar”, como lo sucedido con los normalistas de
Ayotzinapa, Guerrero; y en el pueblo de Tlatlaya, Estado de México; sin
soslayar el que “prostitutas de la
educación” mimetizados de mentores incendian entidades como Oaxaca,
Michoacán, Guerrero, Estado de México y aún la capital del país.
Si, esos
sujetos embozados, que no son otra cosa que agitadores, no sé si profesionales
o simples vagos, prototipo de la cultura
del valemadrismo, conducta que se dejó crecer desde hace décadas, pues el
gobierno, en sus distintos periodos, los vio como mercancía electoral o
cómplices, de acuerdo a su requerimiento.
Hoy, han
tratado de desprestigiar a las Fuerzas
Armadas, los quieren involucrar como verdugos en el caso de los estudiantes
o porros de la Normal “Raúl Isidro
Burgos”. Lo de porros, es por qué lo
sucedido no fue al interior de las aulas; ni iban, los muchachos, a un Congreso
o visitar un museo; su comportamiento fue el de un grupo de choque; y lo peor,
a las ordenes de, vaya Usted a saber quién.
Este jueves,
con motivo del Día del Ejército, los mandos de la SEDENA, lanzaron una
advertencia, tanto para los provocadores como a los distintos niveles de
gobierno; los primeros, por estar “rascando
los huevos al león”; y los segundos, por hacerse “pendejos” y; no hacer una defensa firme de la imagen y del actuar
de los militares.
Recuerden que
ellos, los mílites, son inimputables ante el “cumplimiento de un deber”, que
para defender a la sociedad de los enemigos, tienen que ejercer todo el “poder del Estado”; y en muchos casos,
aplicar la Ley del Talión, pues en
el caso de la delincuencia organizada, esos malnacidos, matan por la espalda o
en bola, con todo tipo de ventaja y alevosía.
Imagino,
cuántas veces, sus víctimas, cientos de miles, imploraron perdón y en lugar de lograrlo
los mataron de todas las formas que idearon sus victimarios. Ahí, los
defensores de pacotilla de los derechos humanos y de la democracia, nunca
externaron reclamo alguno; ahora se sabe el por qué, pues terminaron haciendo
equipo con los malosos; ahí están las evidencias, Andrés Manuel López Obrador,
promocionando a la “pareja imperial”; Angel Aguirre Rivero, en Guerrero; Godoy
en Michoacán; que decir del “Señor de las Ligas y su honorable esposa, que son en
el DF conocidos explotadores de ambulantes, comerciantes que les dejan
carretonadas de lana al día.
Actualmente,
la milicia ha sido muy prudente en su actuar, ha soportado toda clase de señalamientos
y no ha respondido a provocaciones; pero la paciencia, al parecer ya se está
acabando, y cuando eso suceda…..¡¡¡Aguas!!!

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