Por Francisco
Ortega Hernández
Con la
llegada del fin de semana, es justo que se antoje un vinillo; ir a la botana
con los cuates; y por qué no, seguir la jarra hasta altas horas de la noche;
claro, con conductor designado.
Sin duda que
este sábado amanecerá crudo o cruda, según sea el caso, de ser así, que mejor
de mañana que ir a comer una panzita bien caliente, aderezada con su orégano,
cebolla y una memela muy picosa. Para bajarse el picor y las molestias por la
ingesta de alcohol, pues una chela bien helodia, cuando mucho dos.
En caso de no
tener ánimo para degustar el menudo, pues lo recomendable es: acudir a la
cantina más cerca y pedir que le preoparen una “monja”, que no es otra cosa que
anís con agua mineral; si lña situación está muy grave, entonces pida una “piedra”
bebida de fernet, yerbabuena y licos de su elección.
Y si no se
puede ni parar de la cama, entonces duerma como lirón o vea alguna película de
su agrado. Y nos vemos el otro fin de semana.

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