Vatican Insider, ANDREA TORNIELLI
Los atentados de París, la
libertad religiosa y la libertad de expresión, la responsabilidad. Durante el
vuelo de Sri Lanka a Filipinas, Papa Francisco explicó: «No se puede reaccionar
con violencia, pero si uno dice una grosería contra mi mamá, le espera un
puñetazo. Benedicto XVI había hablado de esta mentalidad positivista que
considera a las religiones como sub-culturas»
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Los atentados de París, la libertad religiosa y la libertad de
expresión, la responsabilidad. Durante el vuelo de Sri Lanka a Filipinas, Papa
Francisco explicó: «No se puede reaccionar con violencia, pero si uno dice una
grosería contra mi mamá, le espera un puñetazo. Benedicto XVI había hablado de
esta mentalidad positivista que considera a las religiones como sub-culturas»
Los atentados de París, la libertad de expresión, la responsabilidad:
durante el vuelo de Sri Lanka hacia Filipinas, Papa Francisco respondió a la
pregunta de un periodista francés sobre el debate que desencadenó la masacre de
los dibujantes de la revista “Charlie Hebdo”. Papa Bergoglio explicó que «no se
puede reaccionar con violencia», pues es una «aberración matar en nombre de
Dios», pero también indicó que en relación con la lbertad de expresión «hay un
límite», dando a entender, con el ejemplo de las ofensas contra las madres, que
al tocar que es más importante para las personas pueden, a veces, surgir
reacciones inesperadas.
Libertad de expresión y de religión
« Creo que ambos son derechos fundamentales: la libertad religiosa y la
libertad de expresión. ¡Hablemos claro, vayamos a París! No se puede ocultar
una verdad: cada persona tiene el derecho de practicar la propia religión sin
ofender, libremente, y es lo que queremos todos. Dos: no se puede ofender o
hacer la guerra, matar en nombre de la propia religión, en nombre de Dios. Nos
sorprende lo que sucede ahora, pero pensemos en nuestra historia: ¡cuántas
guerras de religión hemos tenido! Pensemos en la noche de San Bartolomé (la
referencia a la masacre de los hugonotes, asesinados por los católicos, ndr).
Como se comprenderá, también nosotros fuimos pecadores en esto, pero no se
puede matar en nombre de Dios, esta es una aberración. Se debe hacer con
libertad y sin ofender.»
En cuanto a la libertad de
expresión: cada persona no solo tiene la libertad, sino la obligación de decir
lo que piensa para apoyar el bien común. Si un diputado no dice cuál cree
que es la verdadera vía que hay que recorrer, no está colaborando con el bien
común. Hay que tener, pues, esta libertad, pero sin ofender, porque es cierto
que no se puede reaccionar con violencia, pero si el doctor Gasbarri, que es un
amigo, dice una grosería contra mi mamá, le espera un puñetazo. No se puede
provocar, no se puede insultar la fe de los demás. Papa Benedicto, en un
discurso (la lectio en Regensburg de 2006, ndr.) habló de esta mentalidad
post-positivista, de la metafísica post-positivista, que llevaba a creer que
las religiones o las expresiones religiosas eran una especie de sub-cultura,
toleradas, pero poca cosa, no forman parte de la cultura iluminista. Y esta es
una herencia de la Ilustración. Hay mucha gente que habla mal, que se burla de
la religión de los demás. Estas personas provocan y puede suceder lo que le
sucedería al doctor Gasbarri, si dijera algo contra mi mamá. Hay un límite,
cada religión tiene dignidad, cada religión que respete la vida humana, la
persona humana… yo no puedo burlarme de ella. Puse este ejemplo del límite para
decir que en la libertad de expresión hay límites, como en el ejemplo de mi
mamá.
«Mi seguridad no me preocupa, me
preocupa la de los fieles»
«Siempre, la mejor forma de responder (a las amenazas, ndr.) es la
mansedumbre, ser mansos, humildes, como el pan, sin agredir. A mí me preocupan
los fieles, de verdad, y sobre esto hablé con la seguridad vaticana: aquí en el
vuelo está el doctor Giani (el jefe de la Gendarmería vaticana, ndr.), que se
encarga de esto, él está bien actualizado. Esto a mí me preocupa mucho. Pero,
¿sabe usted que yo tengo un defecto? Una buena dosis de inconsciencia. Algunas
veces me he preguntado: ¿y si me pasara a mí? Solamente he pedido al Señor la
gracia de que no me haga daño, porque no soy valiente frente al dolor, soy muy
miedoso.»
Los kamikaze y los niños
«Tal vez sea una falta de respeto, pero diría que detrás de cada
atentado suicida hay un elemento de desequilibrio humano, no sé si mental, pero
humano. Algo que no va en la persona, esa persona tiene un desequilibrio en su
vida. Ofrece la vida, pero no la ofrece bien. Hay mucha gente que trabaja, como
por ejemplo los misioneros: dan la vida, pero para construir. El kamikaze, por
el contrario, da la vida para destruir. Hay algo que no funciona. Yo seguí la
tesis de un piloto de Alitalia que investigó sobre los kamikaze japoneses.
Corregía la parte metodológica, pero no se entiende profundamente el fenómeno,
que no existe solo en Oriente, y que se relaciona con los sistemas
totalitaristas, dictatoriales, que matan la vida o la posibilidad del futuro.
Pero, repito, no es un fenómeno solo oriental. En cuanto al uso de niños para
los atentados (la referencia a las niñas nigerianas y al video del niño que
mata a una víctima del EI, ndr.), han sido usados por doquier y para muchas
cosas, explotados en el trabajo, como esclavos, explotados sexualmente. Hace
algunos años, con algunos miembros del Senado de Argentina quisimos hacer una
campaña en los hoteles más importantes, para decir que ahí no se explotaban
niños para los turistas, pero no lo logramos… A veces, cuando estaba en
Alemania, leí algunos artículos que hablaban sobre las zonas del turismo
erótico en el Sudeste asiático, y también ahí se trataba de niños. Los niños
son explotados también para estas cosas, para los atentados kamikaze. No oso
decir más.»
Un nuevo encuentro con las religiones
en Asís
«Hay una propuesta de hacer un nuevo encuentro en Asís con las
religiones y en contra de la violencia; sé que algunos están trabajando en
esto. He hablado con el cardenal Tauran y sé que esto suscita inquietudes en
las demás religiones.»
La visita la templo budista
«El monje que guía este templo logró que el gobierno lo invitara al
aeropuerto, y también es muy amigo del cardenal Ranjith, y, cuando me saludó,
me pidió que visitara el templo. Hablé con el cardenal, pero no había tiempo.
Cuando llegué, tuve que suspender el encuentro con los obispos, porque no me
sentía bien, estaba cansado; después de 29 kilómetros, estaba hecho pedazos.
Ayer, después de regresar de Madhu, se podía. Hablé por teléfono y fui. Ahí
están las reliquias de dos discípulos de Buda, estaban en Inglaterra y los
monjes lograron que se las regresaran. Él fue al aeropuerto, yo fui a verlo a
su casa. Y luego, ayer vi una cosa en Madhu que nunca me habría imaginado: no
había solo católicos, había budistas, musulmanes, hinduistas y todos van ahí
para rezar y dicen que reciben gracias. Hay algo en el pueblo, que nunca se
equivoca, algo que lo une y está tan unido naturalmente como para ir a rezar
juntos a un templo que es cristiano, pero no solo cristiano… ¿Cómo podía dejar
de ir al templo budista? Lo que sucedió en Madhues muy importante; es el
sentido de interreligiosidad que se vive en Sri Lanka. Hay grupitos
fundamentalistas, pero no están con el pueblo, sino con las élites teológicas…
¿Hace tiempo se decía que los budistas iban al infierno? Pero también que los
protestantes, cuando yo era niño, iban al infierno, es lo que nos enseñaban. Y
recuerdo la primera experiencia de ecumenismo que tuve: tenía cuatro años o
cinco e iba caminando por la calle con mi abuela, que me llevaba de la mano, y
en la otra acera iban dos mujeres del Ejército de la Salvación, con ese
sombrero que ya no se usa y con ese moño. Yo pregunté: “¿Abuela, esas son
monjas?”. Y ella me respondió: “No, son protestantes, ¡pero son buenas!”. Fue
la primera vez que escuché hablar bien sobre las personas que pertenecen a
otras confesiones. La Iglesia ha crecido mucho en el respeto por las demás
religiones, el Concilio Vaticano II ha hablado sobre el respeto de sus valores.
Hubo tiempos oscuros en la historia de la Iglesia, hay que decirlo sin
vergüenza, porque también nosotros estamos en un camino: esta interreligiosidad
es una gracia.»
La nueva encíclica
«No estoy completamente seguro, pero en gran parte es el hombre que
abofetea a la naturaleza el responsable del cambio climático. Nos hemos un poco
adueñado de la naturaleza, de la madre tierra. Un viejo campesino me dijo:
“Dios perdona siempre, los hombres a veces, la naturaleza nunca”. La hemos
explotado demasiado. Recuerdo que en Aparecida (en la reunión de los episcopados
latinoamericanos de 2007, ndr.), cuando escuchaba a los obipsos de Brasil
hablar sobre la deforestación de la Amazonia, no entendía mucho. Después, hace
cinco años, con una comisión por los derechos humanos, hice una denuncia para
detener una deforestación terrible en el norte de la Argentina. Y luego está el
monocultivo: los campesinos saben que después de tres años cultivando el trigo,
tienes que cambiar durante un año para que la tierra se regenere. Hoy se usa el
monocultivo de la soya hasta que la tierra se agota. El hombre está yendo
demasiado lejos. Gracias a Dios, hoy hay muchos que hablan sobre esto, y yo
quisiera recordar a mi hermano Bartolomeo (el Patriarca ecuménico de
Constantinopla, ndr.), que ha escrito mucho sobre este tema, y yo lo he leído
mucho para preparar la encíclica. El teólogo Romano Guardini hablaba de una
segunda “incultura”, que se da cuando te adueñas de la Creación, y así la
cultura se convierte en incultura. El primer borrador de la encíclica lo
preparó el cardenal Turkson con su equipo. Después trabajé yo y ahora ya
preparé el tercer borrador, y lo envié a la Congregación para la Doctrina de la
Fe, a la Secretaría de Estado y al Teólogo de la Casa Pontificia, para que
estudien y revisen que yo no diga estupideces. Ahora me voy a tomar toda una
semana de marzo para acabarla. Y luego tienen que traducirla. Creo que si el
trabajo avanza bien, podrá salir entre junio y julio. Lo importante es que haya
un poco de tiempo entre la publicación y el próximo encuentro sobre el clima de
París. La última conferencia de Perú me desilusionó, esperemos que en París
sean más valientes. Creo que el diálogo con las religiones es importante
también en relación con este punto, y es importante que haya un sentimiento
común. He hablado con algunos exponentes de las demás religiones sobre el tema
y por lo menos dos teólogos y alo han hecho. Como sea, no será una declaración
conjunta, porque los encuentros con las religiones vendrán después.»
Los temas del viaje a Filipinas
«Corro el peligro de simplificar todo… pero el centro del mensaje serán
los pobres. Los pobres que quieren salir adelante, los pobres que sufrieron el
tifón Yolanda y que todavía sufren por sus consecuencias, los pobres que tienen
la fe, la esperanza. El pueblo de Dios, los pobres, los pobres explotados por
los que determinan muchas injusticias sociales, espirituales, existenciales. El
otro día, en nuestra casa, en Santa Marta, los etíopes festejaron e invitaron a
unos cincuenta empleados. Yo estuve con ellos y vi a los filipinos que han
dejado su patria, a sus papás, a us mamás y a sus hijos para ir a trabajar
allá… Los pobres. Este será el tema central.»
Verdad y reconciliación en Sri Lanka
«No sé muy bien cómo sean las comisiones para la verdad en Sri Lanka.
Conocí cómo era la de Argentina, y la apoyé, porque iba por un buen camino. No
puedo decir nada más en concreto. Pero puedo decir que apoyo todos los
esfuerzos equilibrados que ayuden a ponerse de acuerdo. Escuché que el
presidente de Sri Lanka dijo una cosa, y no quisiera que mi comentario se
interpretara como comentario político. Me dijo que quiere seguir adelante con
el trabajo para la paz, para la reconciliación, y luego dijo otra palabra.
Dijo: “Hay que crear armonía en el pueblo”. Y Después añadió que esta armonía nos
dará la felicidad y la alegría. Yo me quedé sorprendido y dije: “Me gusta
escuchar esto, ¡pero no es fácil!”. Y él: “Eh, sí, tendremos que llegar al
corazón del pueblo”. Esto me hace pensar, para responder: “Solamente llegnado
al corazón del pueblo, que sabe qué son las injusticias, los sufrimientos
infligidos por las dictaduras… Solamente llegando allí podremos encontrar vías
justas sin compromisos”. Las comisiones de investigación sobre la verdad son
uno de los elemntos que pueden ayudar, pero hay otros elementos para llegar a
la paz, a la reconciliación, a la armonía y al corazón del pueblo. Tomo
prestadas las palabras del presidente de Sri Lanka.
El padre Vaz y las nuevas
canonizaciones
«Estas canonizaciones se hicieron con la metodología que se llama
equipolente: cuando desde hace mucho tiempo un hombre o una mujer son beatos y
se cuenta con la veneración del pueblo de Dios, y de hecho son venerados como
santos; no se hace el proceso sobre el milagro. Lo hice para Angela da Foligno,
y también decidí canonizar a personas que fueron grandes evangelizadores y
grandes evangelizadoras. El primero fue Pietro Favre, evangelizador de Europa,
que murió en la calle, evangelizando. Después están los evangelizadores de
Canadá, fundadores de la Iglesia en ese país. Y luego, el santo brasileño
fundador de Sao Paolo, y ahora José Vaz, evangelizador de la antigua Ceilán. En
septiembre, en los Estados Unidos, haré la canonización de Junípero Serra. Son
figuras que hicieron una fuerte evangelización y que están en sintonía con la
espiritualidad de la “Evangelii gaudium”.»

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