BBC
MUNDO
Un
día después del brutal ataque que sufrió la redacción del semanario satírico
Charlie Hebdo,
en el que murieron 12 personas,
entre ellas caricaturistas, periodistas y dos policías, las autoridades
francesas todavía continúan en la búsqueda de los atacantes.
La
jornada empezó con un tiroteo en Montrouge, al sur de París, en el que una
agente de la policía murió y otro civil resultó herido. Aunque
el hecho fue calificado de acto terrorista, hasta el final del jueves las
autoridades francesas no habían dejado claro si tenía relación con el ataque a
Charlie Hebdo.
La
atención estuvo en el operativo de 88.000 efectivos
desplegado por el gobierno francés para atrapar a los hermanos Cherif
y Said Kouachi, franceses de 32 y 34 años, quienes fueron
vistos por la mañana en un auto a 80 kilómetros al noreste de París en una
estación de servicio, enmascarados y armados.
Las
autoridades centraron los operativos en la zona y reforzaron
todos los accesos de entrada a París por temor de que los Kouachi regresaran a
la capital. Hasta el final del jueves todavía no se conocían
pistas de su paradero.
Por
su parte, el jefe de redacción de Charlie Hebdo, Gérard Biard, anunció que la próxima semana el semanario
imprimirá 1.000.0000 de ejemplares, superando ampliamente los
60.000 que solían imprimir hasta su última edición.
Ciudadanos,
mandatarios y personalidades de todo el mundo y todos los credosmostraron su rechazo y
solidaridad por las víctimas del
atentado.
Al
final del jueves, el presidente de EE.UU., Barack Obama, visitó de forma
inesperada la embajada de Francia en Washington, firmó el libro de condolencias
y escribió ¡Vive la France!

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