Peña no convence; sus medidas sin
impacto social
No se prevé una mejora en seguridad
pública
Por Francisco
Ortega Hernández
Se escuchó
tan hueco lo dicho por el presidente
Enrique Peña Nieto, en el sentido de que el país superará la actual crisis
si hay paz; empero, no sabemos el
contenido de dicha palabra para el Mandatario, pues, sobre todo los políticos,
la utilizan como una “muletilla” que tapone algunos de sus errores.
Se convoca a la paz, cuando hay
guerra; facciones; gobiernos en pugna y algunos otros motivos, pero que se
sepa, la sola convocatoria a la paz de manera unilateral, es como “las llamadas
a misa”; y en este caso, la única guerra que existe en el país, es con la
delincuencia organizada. A lo mejor, es a quien va dirigido el mensaje.
La situación en el país, no es
delicada, es grave; lo peor, que no se ve a alguien que pueda llevar el barco a
puerto; en el
horizonte político no hay ni panistas, ni priistas, perredistas y mucho menos
“morenistas”; en el ámbito empresarial, no se puede confiar, ya que detrás de
un patrón, hay explotación de trabajadores, que es lo menos; en el mundo
académico, ni pensarlo, pues se sienten de otro mundo y que nadie los
comprende, a no ser un reducido grupo de cercanos y alumnos; y la Iglesia Católica, sería como darle un
martillazo a la Nación cuando ésta sufre de migraña.
Bueno, Peña
sigue la vieja escuela de abrir la cartera pública a favor de las comunidades
paupérrimas del país, con ello, se les da un paliativo a los pobres, pero no
los saca de jodidos, pues falta, lo más elemental y fundamental para que un
pueblo deje de ser bárbaro, que no es otra cosa que EDUACION, pero no con el
prototipo de maestros que actualmente ocupan las plazas en el Magisterio,
situación, aparte, por la que deberían también de juzgar a Elba Esther
Gordillo, actualmente pudriéndose en la cárcel.
Es tiempo de que haya alguien con
valor y que sanee las escuelas normales, que sean centros de capacitación para
futuros maestros, pero de capacitación en programas de estudio, de motivar
expresiones de innovación; no sedes de patibularios, que sacan sus
frustraciones argumentando que es filosofía.
Se necesita a alguien con legitimidad
popular, y no me refiero al Santa Claus de la política, claro, sólo hay uno,
Andrés Manuel López Obrador,
me remito a lo que han dejado plasmado los doctrinarios respecto a tiempos de
crisis, donde no se descarta el líder expontáneo.
Lo anterior
me lleva a citar el siguiente colofón: “Peña,
al despeñadero. Lo malo, es que México va de la mano con él”.

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