Indignación e impotencia, manifestaron
poblanos ante el trágico fin de los normalistas de Ayotzinapa
Dudan que el gobierno federal tenga la
capacidad para dar con todos los asesinos
Qué Angel Aguirre Rivero y dirigentes
del PRD paguen su culpa
Por Francisco
Ortega Hernández
La
mortecina luz de esperanza que calladamente tenía el pueblo de México de que 43
estudiantes de la Normal “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa, Guerrero,
aparecieran con vida, luego de 41 días de su desaparición a manos de policías de
Cocula e Iguala, se apagó de manera abrupta este viernes cuando el procurador
General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam., en conferencia de prensa,
diera los pormenores de las investigaciones del caso; y, donde, hasta el
momento, se concluye que fueron salvajemente asesinados y quemados, hasta
convertirlos en ceniza.
El
saber la manera de que delincuentes organizados al servicio del ex edil de
Iguala, José Luis Abarca Velázquez, terminaron con los normalistas, causó
indignación; pero, también, impotencia de la gente por aplicar un castigo
ejemplar a los responsables, dejando atrás lños formulismos y formalismos que
establece la Ley. “Qué chingue a su madre los derechos humanos y que a los
asesinos se les queme en leña verde”, sugirió Mónica Velarde Ontiveros,
estudiante de Derecho.
José
Carlos Rojas Jiménez, oficinista en una empresa comercial, fue más allá, que se
lapide a Angel Aguirre Rivero y a los dirigentes del PRD que solaparon a la
llamada “pareja imperial”. “Que no se haga guey el pendejo de López Obrador
(Andrés Manuel) y que también cargue con parte de su culpa”.
Juana
Díaz Martínez, ama de casa de 40 años de edad, fustigó la tibieza con la que el
gobierno federal enfrentó en un principio el caso de Ayotzinapa; ahora, será
difícil que realmente castigue a todos los culpables como lo ofreció Enrique
Peña Nieto; el que, por cierto, remarcó, resultó igual de pendejo que sus
antecesores para enfrentar la delincuencia organizada.

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