Hace
poco más de tres años, Chile, Colombia, Perú y México sentaron las bases para
crear la Alianza del
Pacífico, un innovador mecanismo de integración profunda,
abierta e incluyente, que ha marcado un hito en el mundo.
La
voluntad política y el pragmatismo han sido la clave del éxito de la Alianza.
Gracias a ellos, hemos avanzado de manera importante en facilitar el flujo de bienes, servicios, capitales
y personas.
Estos
avances han despertado el interés de países de todas las latitudes. Treinta y
dos naciones se han incorporado como Estados observadores y otras más se
encuentran en proceso de convertirse en miembros de pleno derecho; tal es el
caso de Costa Rica y Panamá.
En
este marco de colaboración, México será sede de la IX Cumbre de Jefes de Estado de la
Alianza del Pacífico, en Punta Mita (Nayarit), un lugar de
belleza privilegiada, justo en las costas del Pacífico mexicano. En esta
cumbre, México recibirá la presidencia pro témpore de la Alianza y asumirá el
compromiso de continuar impulsando la integración.
El
potencial de beneficio mutuo es contundente. Los países de la Alianza del
Pacífico suman un Producto Interno Bruto de 2,1 billones de dólares,
equivalente a 36 por
ciento del PIB de América Latina y el Caribe. En su conjunto
serían la novena economía mundial. Asimismo, conforman un mercado de 214
millones de personas, es decir, la tercera parte de la población de la región.
Tan solo en el 2013 generaron el 50 por ciento del comercio exterior de América
Latina y el Caribe, con un valor cercano a 1,1 billones de dólares, y
recibieron más de 85.000 millones de dólares en inversión extranjera directa.
A tres
años de vigencia, la Alianza ha alcanzado un gran logro, al acordar la desgravación arancelaria para el 100
por ciento del comercio de bienes (92 por ciento de manera
inmediata y el 8 restante a un plazo máximo de 17 años). Sus acuerdos han
facilitado también el libre tránsito de personas, eliminando el visado para
turistas y viajeros de negocios y avanzando en mecanismos para incrementar el
intercambio de estudiantes e investigadores entre universidades de los cuatro
países miembros, incluyendo 400 becas.
Por
otro lado, con la próxima incorporación de la Bolsa Mexicana de Valores al
Mercado Integrado Latinoamericano, la Alianza ofrecerá el portafolio accionario y financiero más
amplio en América Latina y el Caribe. De este modo, aumentarán
notablemente las oportunidades de capitalización para las empresas.
Para
los países miembros de la Alianza es fundamental construir puentes hacia otras
regiones. Una clara muestra de este espíritu integrador es nuestra
representación comercial conjunta en Estambul (Turquía) y la embajada
compartida en Accra (Ghana).
Adicionalmente,
las cuatro naciones cuentan ahora con un fondo de cooperación, que financiará
proyectos conjuntos, principalmente para apoyar
a las pequeñas y medianas empresas y combatir el cambio climático.
Para
México, participar en la Alianza del Pacífico significa potenciar su desarrollo
económico y contribuir a la prosperidad regional. La Alianza complementa una
agenda amplia de reformas estructurales en materia laboral, educativa, de
competencia económica, financiera, hacendaria, de telecomunicaciones y
energética. También se suma al Programa
Nacional de Infraestructura 2014-2018, que, con inversiones
estratégicas por más de 500.000 millones de dólares, busca detonar un
crecimiento acelerado, sostenido y sustentable.
Al
igual que Chile, Colombia y Perú, México está convencido de que la Alianza del Pacífico es un
instrumento ideal para lograr el desarrollo incluyente. Por
ello, durante el ejercicio de la presidencia pro témpore, el gobierno de México
continuará fortaleciendo este mecanismo, a fin de seguir elevando la calidad de
vida de nuestras sociedades.

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