Durante
mi Visita Oficial a la Santa Sede, me reuní con el Papa Francisco en un
ambiente de franca
amistad y buen entendimiento, lo que permitió estrechar los
vínculos entre México y la Santa Sede.
Con
ello, hemos dado continuidad al diálogo
de alto nivel que la Santa Sede y México sostienen desde hace más de dos
décadas. Le expresé al Papa que México, como Estado laico,
desea mantener una relación armónica y fue un gusto constatar que el Papa
Francisco está al tanto de nuestro país, de los desafíos que enfrentamos y el
proceso de transformación que estamos viviendo.
Finalmente,
le compartí al Papa, el deseo de los mexicanos de poder saludarlo en nuestro
país, el segundo con mayor número de católicos en el mundo. Él ha aceptado la invitación de venir
a México, lo que es, sin duda, motivo de gran alegría.
México
reconoce la labor que Su Santidad ha emprendido, para renovar la Iglesia Católica,
de cara a los desafíos de la actualidad. Celebramos su apertura y
disposición para fomentar la práctica de valores universales, como la paz, el respeto y la solidaridad en
el mundo. Hago votos, para que la sensibilidad y
apertura que el Santo Padre ha mostrado, también se traduzcan en una mayor
cercanía y cooperación entre México y la Santa Sede.

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